El barómetro de Ipsos para Expansión, diario próximo al empresariado conservador, indica que en mayo ha subido cinco puntos la aprobación de Zapatero, que tiene un margen positivo de 13 puntos (marzo, con el caso De Juana, fue el único mes negativo). Mientras, el margen (diferencia entre juicios favorables y desfavorables) de Rajoy ha caído hasta 30 puntos negativos en mayo. Hacer de las municipales unas primarias ha sido un error. Y más, fiar todo al terrorismo. Para los ciudadanos, el terrorismo es el principal problema de España, pero no el que más les afecta personalmente. Y el terrorismo de ETA ha tenido momentos mucho peores. Pero cuando se vive entre incondicionales, que creen que Alcaraz, de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, encarna al español medio... Además, cuando el líder del PP pone metralla en su discurso corre el riesgo de Calatayud, que consiste en excitar la lengua y el mal café de otros líderes cuyo futuro es el pasado. Así, Aznar reapareció el lunes con dos perlas más llamativas que su rechazo a los controles de alcoholemia. Primera, ZP olvida la transición y lleva a España hacia los momentos mas trágicos de hace 70 años (la guerra civil). Quien resucitó la crispación contra Felipe González, después contra el PNV, fue el líder del PP. Y Aznar parece ignorar que el inicio de la guerra civil fue un golpe militar antidemocrático. La segunda perla es decir que todo voto que no vaya al PP reforzará a los terroristas en las instituciones. ¿Votar a Xavier Trias en Barcelona, a Rosa Aguilar en Córdoba, a Odón Elorza en San Sebastián, es favorecer a ETA? Muchos ciudadanos se revolvieron al oír al expresidente que, sin complejos y sin miedo a la policía de tráfico, circula marcha atrás a toda velocidad.