Mariano Rajoy habló ayer en Badajoz del AVE. Fue una excepción. Prefiere atacar la negociación con ETA. O proclamar que el Gobierno ayuda a Batasuna al permitirle estar en las elecciones. El líder del PP ignora las palabras del Rey y pone el altavoz a cualquier noticia (venga del Abc o del Gara) que descalifique al Gobierno. ¿Qué dividendos obtiene Rajoy de enterrar la unidad ante el terrorismo y acusar a José Luis Rodríguez Zapatero de favorecer a ETA y pactar con la banda asuntos como el futuro de Navarra?
Parece que pocos. Incluso en comunidades autónomas como Madrid y Valencia, donde el PP sube y conserva la mayoría absoluta, la valoración de Rajoy es siempre negativa e inferior a la de Zapatero. El éxito del PP se deberá, pues, más a la fuerza y la gestión de Esperanza Aguirre, Ruiz-Gallardón, Francisco Camps y Rita Barberá que al tirón de la dirección del PP. Y la rentabilidad negativa del maximalismo salta a la cara en Navarra, donde la UPN (PP) gobierna con gran comodidad, donde se mira con recelo a Euskadi y puede haber temor a las "cesiones" de ZP, y donde el PP ha jaleado manifestaciones contra la "anexión".
En efecto, las encuestas (CIS, Opina...) dicen que UPN baja y suben el PSOE y Nafarroa Bai, coalición del PNV y Patxi Zabaleta, que abandonó Batasuna por discrepar de la violencia tras la ruptura de la tregua de 1998. UPN puede perder el poder. Y lo más relevante es que los navarros no creen que su identidad esté en peligro (60% contra 30,4%) y apoyan que el Gobierno intente reanudar el proceso de paz (75% contra 17%). Y el saldo de juicios favorables y desfavorables sobre ZP es positivo (9 puntos), mientras el de Rajoy es negativo en nada menos que 38 puntos. ¿Por qué se abona al catastrofismo?