Hoy es el último dia de campaña. En Barcelona los candidatos no han sabido generar ilusión compartida hacia ninguno de los proyectos presentados. No digo que los candidatos no tengan proyecto para la ciudad. Pero una cosa es tener proyecto y otra es saberlo transmitir a la sociedad. Lamentablemente, esto no ha ocurrido. Xavier Trias decía este miércoles que todos sus colegas candidatos y él mismo se lo tendrían que hacer mirar, en lo que se refiere a las formas de debate y de campañas que se han organizado. Era una reflexión creo que sincera. Pero, sobre todo, era enormemente oportuna.
La abstención del próximo domingo tendría que generar algo más que lamento entre los candidatos y pasar ya a la fase de compromisos concretos para diseñar de manera distinta las futuras campañas electorales. Sería bueno que la reflexión de Xavier Trias se concretara después en algún tipo de sesión de trabajo liderada por los mismos candidatos para evitar que las buenas palabras y mejores intenciones caigan en saco roto.
Previamente, Hereu, Trias, Fernández Díaz, Mayol y Portabella tendrán que concretar los apoyos para el nuevo equipo de gobierno. Se- ría muy necesario que este proceso se hiciese evitando la imagen que la constitución del futuro gobierno de Barcelona es poco más que una subasta o un mercado de cargos entre las distintas formaciones. Solo con una coherencia entre lo que va a hacer el futuro gobierno de Barcelona y lo que han dicho en campaña los partidos que lo integren podremos empezar a reconstruir ese tejido roto que dificulta la proximidad entre políticos y ciudadanos.
Poco o mucho, los candidatos se han comprometido públicamente, como por ejemplo el programa de lucha contra la pobreza presentado por Mayol. Si como dijo Campalans, política es pedagogía, en el ejemplo que nos ocupa la pedagogía pasa por garantizar que ICV sólo acepte estar en el futuro gobierno de la ciudad de Barcelona si éste aprueba desarrollar un programa de pobreza cero. Y así con otros temas y otros partidos. Los ciudadanos valorarán esa coherencia y quizá se refuerce así el crédito y el interés por la política.