LA RONDA | PUBLICADO EN EL PERIÓDICO EL 17 DE MAYO DEL 2007

Más poder en los distritos de Barcelona


JORDI SÁNCHEZ

La descentralización en la ciudad de Barcelona ha sido una de las joyas de la corona desde los años 80, cuando se decidió dividir la ciudad en 10 distritos. La gran virtud de esta decisión fue la proximidad de la Administración local con el ciudadano --la plaza de Sant Jaume queda muy alejada para según qué-- y también la ganancia de eficiencia en muchos de los servicios gracias a su gestión desde la cercanía. Después de todos estos años de descentralización parece llegado el momento de plantear también su concreción y visibilidad política. No existen motivos en clave democrática por los que el ciudadano no pueda elegir a sus representantes de distrito de forma directa y no, como ahora, que se asignan indirectamente en función de la proporción de votos que cada lista ha sacado en el distrito.
La elección por distrito abre unas dinámicas diferentes de las que hemos vivido hasta hoy. Indudablemente, facilita un juego de equilibrios que ahora no existe, sin que esto tenga que ser un freno a su dinamismo. Quien gobierna la ciudad debe tener la solidez suficiente para impulsar un programa para el conjunto de Barcelona en aquellos temas que afectan al conjunto de la ciudad y que precisamente por ello no son competencia de los distritos. Pero en aquello en lo que los distritos han asumido su responsabilidad, habría también que establecer su correspondiente visibilidad política.
No es necesariamente bueno que todos los concejales de los distritos sean personas designadas por el equipo de gobierno de la plaza de Sant Jaume. En este sentido, abrir la elección de los regidores de distrito directamente a la ciudadanía, en una urna diferente a la de la elección de los del Ayuntamiento de Barcelona, podría reforzar todavía más la política de proximidad y también el equilibrio entre un poder central --que, insisto, debe seguir siendo fuerte y tener competencias sobre toda la ciudad-- y unos poderes de distrito que pueden reflejar mejor la diversidad de las Barcelonas que existen. Para hacer esto se necesita una ley aprobada por el Congreso de Diputados. Si todos los grupos municipales lo desean, podrá lograrse este nuevo espacio de fortalecimiento de la democracia en nuestra ciudad.

 
LA RONDA, POR JORDI SÁNCHEZ