El domingo por la noche Esperanza Aguirre no tenía que ir a ningún mitin. La lluvia que cayó sobre Madrid lo habría frustrado. Bueno, las dos lluvias, la meteorológica y la de goles. Se echaba de menos su presencia en alguna tribuna para gritar "Atlético cero, Barcelona, seis". Y es que fiarse del fútbol tiene graves inconvenientes, porque el adversario puede resucitar en cualquier momento. Y Esperanza se acogió al silencio, al derecho a no tener que clamar en contra de uno mismo que se tiene en cualquier país que respete mínimamente los derechos humanos (el problema está en origen: va contra los derechos humanos clavarle más de tres goles al equipo contrario).
Y es que el silencio también tiene su importancia en la política, como en la música. Por ejemplo, por los pagos mesetarios se discute sobre ello. Y el alcalde Gallardón mantiene la húmeda achantada (perdonen el casticismo, pero hay que recuperar todas las lenguas) acogiéndose al derecho a la intimidad. Mientras, Miguel Sebastián se aferra a su derecho a preguntar. Y los madrileños, según unas encuestas improvisadas y de carácter cualitativo, se han declarado mayoría subidos al bando de que las insinuaciones venéreas deben ser eliminadas del discurso público.
Todo tiene una lógica perfecta, y es la de que lo venéreo se propaga con la misma velocidad con la que arde la pólvora. La fórmula tan desafortunada empleada por el candidato socialista a la alcaldía de Madrid para ligar presuntas corrupciones por no menos presuntas comuniones corporales se le ha vuelto en contra. Lo mismo que a Esperanza con lo del fútbol. ¿A quién ha ganado el Barça, al Partido Popular? ¿A quién ganó el Getafe, a CiU?
Habría que imaginarse el horror en el País Vasco como se produzca la situación de que el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad tengan que dirimir su plaza de descenso a los infiernos en la última jornada. Guerra civil sobre guerra civil. ETA no se ha pronunciado sobre semejante coyuntura endiablada. ¿Hay contactos entre los directivos de Osasuna y los del Athletic? Los de UPN los niegan, pero corre un torrente de rumores en Euskal Herria.