DE ENTRADA | PUBLICADO EN EL PERIÓDICO EL 21 DE MAYO DEL 2007

De familias, gais y amantes


PILAR RAHOLA

O estos chicos se conocen mucho, o se juegan poco, o todos creen que la cosa quedará como está, unos a repartirse despachos y los otros a ejercer el noble y frío arte de la oposición. Porque Josep Cuní no toreó con los miuras de otras elecciones, sino con unas risueñas vaquillas que pasaron la papeleta con más simpatía que ímpetu. A señalar un par de detalles: la obsesión que tiene Portabella por emular a Julio Iglesias y acaparar la foto buena, y el tono pizpireta y repelente que le dio Imma Mayol a sus intervenciones de chica protestona. Lo cierto es que fue muy aburrido, y solo sirvió para que Jordi Hereu demostrara que es mejor orador que debatiente, porque en el fragor de la batalla bajó muchos enteros. Si se le añade que eran candidatos de Barcelona, que el resto del país estaba por sus cosas y que la campaña ha conseguido ser anticonceptiva, no es de extrañar que la libido estuviera bajo tierra y la audiencia desertara a mejores patios. Lástima.
Lo que no produce lástima, sino molestia, es la obsesión que tiene Alberto Fernández Díaz por lanzar provocaciones de manual, de esas que consiguen herir la sensibilidad de muchos. Ahora le ha dado por decir que las parejas gais no son familia. ¿Qué son, entonces? Se aman, viven juntos, pagan la hipoteca, tienen hijos, pero no son familia. ¿Son un hongo? ¿Un experimento con gaseosa? Y, si la ley dice que lo son, ¿será Alberto un insumiso? Qué ganas de marear la perdiz y de recordarnos que aún existe una derecha verdadera, de esas de rosario, patriarca, mujer para toda la vida y amante homologada. Porque, ya se sabe, la izquierda se divorcia y la derecha tiene amantes. Y cuando son gais, lo disimulan en el armario de la penitencia, que el Dios de derechas solo castiga a los honestos.

 
DE ENTRADA, POR PILAR RAHOLA Y JOAN TAPIA