palabras de paso | PUBLICADo EN EL PERIÓDICO EL 19 DE MAYO DEL 2007

Crispación


JOSEP M. FONALLERAS

Crispar es provocar que un músculo se te agarrote. El cansancio tiene estas cosas, que llegas a la meta crispado y con los músculos como mojones de carretera y ya no estás para nada. Una pájara la puede agarrar cualquiera y en el momento más inesperado. Un calambre, un estremecimiento, una contracción. Lo grave es cuando la crispación se apodera del cerebro y no de los abductores. Entonces, el agarrotamiento se convierte en irritación, enfado y enojo. Puede provocar ictus y ataques al corazón. Se torna exasperación, que significa vivir en lo áspero, en lo rugoso. Uno pensaba que estaba a punto de cruzar la meta y es en ese preciso momento cuando se derrumba y pierde la carrera. Gana otro, por supuesto, y llega la crispación.

Lo curioso del caso es que, siendo la crispación un estado en principio pasajero, ya llevamos tiempo instalados ahí, como si en lugar de una manera de reaccionar fuera una habitación con vistas. Reivindico otras acepciones de la palabra. Por ejemplo, la marítima. Ver las aguas crispadas es un espectáculo singular, sobre todo si puedes contemplar el prodigio ventoso de la naturaleza desde el bar del puerto y no en lo alto del mástil.

Crispar también significa birlar. Es decir, tomar el dinero (o lo que sea) y correr, sin dejar tiempo a la víctima para que reaccione. Es muy habitual (y también razonable) que la víctima, en este caso, decida reaccionar con crispación. En especial, si contaba con que nadie iba a birlarle lo que consideraba que era suyo.

 
PALABRAS DE PASO, POR J. M. FONALLERAS