palabras de paso | PUBLICADo EN EL PERIÓDICO EL 15 DE MAYO DEL 2007

Metro (cuadrado)


JOSEP M. FONALLERAS

Los diccionarios parecen engendros neutros, bellos y sin alma, como esa chica de la canción de Richard Cocciante. Pero no es así. Se trasluce, en ellos, una cierta manera de ver las cosas. Por ejemplo, la palabra metro. Para unos, la acepción de metro que merece el primer lugar del podio, la más importante, es la métrica, es decir, el pie clásico, la música del verso. Para otros, el metro es lo que es. Es decir. La diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre. Más o menos. Bueno, así lo aprendí yo en su momento. Para unos, la poesía manda. Para los otros, mandan la física, la aritmética y la gramática parda, que es de lo que se trata en cuanto el metro se cuadra. Es decir, cuando se pone serio.

El metro cuadrado es una unidad de medida convencional y sin sentimiento, algo bastante habitual entre las unidades de medida. Se convierte en un monstruo capaz de engullirte justo en el instante en el que lo asociamos a la superficie de un piso. Entonces, llevamos a cabo otro tipo de operación, que es la cuadratura del círculo, un asunto algo menos imposible del que significa habitar en según qué superficies expresadas en (poquísimos) metros cuadrados.

Metre
, en catalán, es un verbo que también significa meter. Meter a una familia en esos siempre escasos metros cuadrados, eso sí que es poesía. Poesía épica, por supuesto.

 
PALABRAS DE PASO, POR J. M. FONALLERAS