Si ya es complicado ser una minoría nacional dentro de un Estado plurinacional que no se reconoce como tal, que es el caso de los catalanes, ahora ima- gínense ser una minoría nacional dentro de otra minoría. Pues ese es ni más ni menos que el caso del Vall d'Aran, reconocido en el Estatut como "una realidad occitana dotada de identidad cultural, histórica, geográfica y lingüística, defendida por los araneses a lo largo de los siglos". Jurídicamente, este hecho diferencial se plasma en un régimen jurídico especial, que reconoce las instituciones propias como el Conselh Generau d'Aran, formado por 13 conselhers que eligen un síndic. Los araneses, pues, son los únicos catalanes que históricamente no lo son lingüística ni culturalmente, y los únicos que lo son por decisión propia (lo decidieron durante la Edad Media, cuando vieron qué pasaba con el resto de Occitania). Son, en cierta medida, catalanes vocacionales. Para entendernos, es el caso opuesto al de los andorranos, que, siendo catalanes de lengua y cultura, decidieron en su día (porque pudieron elegir, y aquí está la gracia) no serlo administrativamente y cre- ar un Estado propio (hay que ver cuántas clases de geopolítica se pueden aprender entre las fronteras de este pequeño país, al que le fue amputado una parte importante, el Rosselló, como consecuencia del Tratado de los Pirineos, en 1659). Pues bién, ¿cómo se presentan las elecciones en el Vall d'Aran? Interesantísimas. Primero hay que tener en cuenta alguna particularidad, como que Convergència i Unió siempre han ido por separado. Una vez más, el socialista Francesc Xavier Boya, único diputado aranés del Parlament, intentará ganarle la partida a CDC y sustituir a Carlos Barrera como síndic. En Vielha los socialistas gobiernan con el PP, después de décadas de dominio convergente. El exalcalde Pau Perdices lo tiene complicado porque los democristianos de Unió han sido absorbidos por el PP (¡qué contento debe de estar Rajoy!). ICV intentará obtener representación por primera vez, mientras que ERC ni se presenta. Parece que los araneses están contentos siendo minoría al cuadrado, la excepción de la excepción.