Si hay un territorio en Catalunya amenazado por el cambio climático, ese es el delta del Ebro. Según nos informaba ayer Antonio Madridejos, ya hay una página web donde se puede observar cómo quedará el perfil de nuestra costa si se cumplen las previsiones más pesimistas del Panel Intergubernamental del Cambio Climático. Y bien, el delta desaparecerá del todo bajo las aguas si el nivel del mar sube un metro. Sólo quedaría una islita alrededor de Deltebre. Uno podría pensar que ante esta perspectiva las gentes de las terres de l'Ebre deberían encabezar la lucha contra el cambio climático y convertir el delta en un territorio ecológicamente sostenible, para dar ejemplo al mundo e intentar así salvar la tierra que les ha visto nacer y que posiblemente sus nietos solo podrán conocer haciendo submarinismo.
Pero no es así. El debate electoral allí es el mismo que en el resto de Catalunya. Otro tanto pasa en el Pirineo, donde las previsiones indican que la mayoría de estaciones de esquí actuales tendrán que cerrar en las próximas décadas por falta de nieve. Encima, este hecho parece que no preocupa a nadie, cosa un tanto sorprendente después de una campaña de esquí nefasta.
Es cierto que Iniciativa per Catalunya-Verds ha aprovechado los movimientos sociales a favor del territorio y contra infraestructuras como la MAT (la línea de alta tensión que enlazará con Francia) para implantarse en el territorio y presentarse por primera vez en solitario en algunos municipios como El Pont de Suert o La Seu d'Urgell. En el Ebro, después del tsunami que produjo la movilización social en contra del trasvase y del que prácticamente solo quedó indemne el histórico alcalde convergente de Amposta, Joan Maria Roig, ahora tanto CiU como PP confían en recuperar posiciones en ciudades como Tortosa, Sant Carles de la Ràpita o Sant Jaume d'Enveja. En Amposta la retirada de Roig deja el resultado más abierto que nunca. ERC ha jugado muy fuerte y ha presentado a la exconsellera Marta Cid como candidata. Qué duda cabe que perder Amposta sería un golpe muy duro para CiU. Aunque peor seria ver la ciudad convertida en la Venecia catalana.