Ayer Rafael Pradas recordaba en su columna de este suplemento que el censo sanitario de Catalunya ha crecido en 800.000 personas en seis años, una cifra que supera incluso los picos de flujo inmigratorio recibido en los años 60 y 70. Si en las elecciones del 2003 la inmigración ocupó ya un lugar importante, con la irrupción de la Plataforma per Catalunya como nota destacada, en esta ocasión sorprendía que, al menos hasta hace unos días, el tema no estuviera en la agenda. No lo estaba hasta que apareció el sheriff Xavier García Albiol con su vídeo sobre Badalona, una astuta manera de poner de nuevo el tema sobre el tapete electoral. De eso se trataba al fin y al cabo, y a profundizar en ello se han aplicado este sábado tanto el líder del PP catalán, Josep Piqué, como algún alcaldable de CiU que puede tener problemas, como Josep Maria Vila d'Abadal, en Vic. Recordemos que en esta ciudad el histórico Jacint Codina tuvo que recurrir en el 2005 a la abstención del concejal de la xenófoba Plataforma per Catalunya para sacar adelante los presupuestos municipales. Tanto en el caso de Vic como en el de El Vendrell, los partidos democráticos se enfrentan a un dilema: ¿cómo tratar el tema de la inmigración sin caer en la demagogia y sin engordar a la extrema derecha? En la capital del Baix Penedès, con un 30% de población inmigrante, la Plataforma per Catalunya aspira a doblar su representación y pasar de un concejal a dos. La razón es que sus candidatos aprovechan el silencio de los otros partidos sobre el tema de la inmigración para presentarse como los únicos que tienen recetas. Quizá tanto en un caso como en otro deberían aprender de Salt, donde hay un 35% de población inmigrante, pero donde los políticos locales hablan y discuten sin tapujos de los problemas que ocasionan, y también de los beneficios. Y de momento no tienen extrema derecha. También es verdad que hasta ahora la pujanza económica de la ciudad, de menos de 30.000 habitantes, ha hecho de colchón social. El día 27, de entre las múltiples lecturas que habrá que hacer del resultado de las elecciones, tendremos que hablar también del factor Mohamed. Y cruzar los dedos.