Aunque parezca mentira, hubo un tiempo en que CiU tuvo un poder municipal mucho más amplio que el actual, un tiempo en que la federación nacionalista soñaba con utilizar la Generalitat y su hegemonía en el territorio para plantar cara a los socialistas en Barcelona, Girona, Lleida y consolidar ciudades de la segunda corona metropolitana como Igualada o Granollers, donde incluso llegaron a ostentar la alcaldía. Era un tiempo en que nadie ponía en discusión las mayorías de CiU en ciudades hoy gobernadas por la izquierda como Manresa, Vilanova i la Geltrú, Berga, Olot, Tortosa, Sitges, Ripoll, Martorell, Tàrrega o Gandesa. ¿Cuando empezaron a cambiarse las tornas? Pues seguramente en 1995, cuando el socialista Jordi Valls se hizo con la alcaldía de Manresa e inauguró los pactos tripartitos de izquierda.
Aún así el momento determinante fueron las elecciones municipales de 1999. Justo antes de que a Pasqual Maragall le faltara un suspiro para suceder a Jordi Pujol, los socialistas catalanes obtuvieron unos resultados espectaculares. De una tacada acabaron con las mayorías convergentes de Vilanova, Olot, Berga, Blanes y recuperaron Granollers e Igualada. Más tarde también caerían Ripoll, en manos de ERC, Martorell y Tortosa (PSC con tripartitos de izquierda) y la irrupción de independientes les arrebataría también Gandesa y Tàrrega. Y así llegamos a la situación actual, donde los únicos feudos importantes que se conservan son Sant Cugat, Vic, Solsona, Amposta y Mollerussa. El caso de Tarragona es diferente porque los socialistas ya quedaron muy cerca de Joan Miquel Nadal hace cuatro años y las encuestas predicen un hundimiento convergente. Los factores que han llevado a la situación actual son múltiples: relevos mal gestionados, disputas entre Convergència Democràtica y Unió, la irrupción del voto joven de ERC, etcétera. Pero el peor designio para CiU es que cuando han perdido una plaza ante la izquierda casi nunca han sido capaces de recuperarla. Parece como si los nacionalistas no supieran estar en la oposición cuando antes han gobernado. Y eso es una cosa que debieran aprender cuanto antes, pues pintan bastos este domingo.