Ser alcalde ha sido, al menos en Catalunya, una buena manera de hacer carrera política. Entre los actuales consellers, por ejemplo, podemos citar casos como el de Francesc Baltasar, exalcalde de Sant Feliu de Llobregat por ICV, el de Montserrat Tura, exalcaldesa de Mollet por el PSC, y el de Joaquim Nadal, exalcalde socialista de Girona, por no citar al propio José Montilla, exalcalde de Cornellà.
En CiU también encontramos ejemplos como el hoy senador Pere Macias, exalcalde de Olot, y que también fue conseller. La federación nacionalista creó sus cuadros en la Generalitat a lo largo de sus 23 años de gobierno, y nunca dio especial protagonismo a sus alcaldes, aunque cabe recordar que Artur Mas se forjó en la oposición del Ayuntamiento de Barcelona. Pero ahora las cosas son distintas, y quizá CiU tendrá que girar la vista el domingo a sus escasos bastiones municipales para encontrar personas con capacidad de gestión y liderazgo social.
También habrá que estar atentos al resto de partidos, por si aparece algún alcalde emergente, de aquellos que cimentan su carrera en el éxito local. En el caso convergente, una figura insoslayable el día 27 será el actual alcalde de Sant Cugat, Lluís Recoder, si mantiene su hegemonía. Es joven, tiene buena imagen y, aunque a menudo se le ha puesto la etiqueta de roquista, tiene un pacto local con ERC que le permite contentar a todos los sectores. En el ámbito socialista Àngel Ros puede ser el gran triunfador si consigue recuperar la mayoría absoluta que había ostentado Antoni Siurana en Lleida. ERC también tenía un alcalde carismático, Joan Carretero, en Puigcerdà, que salió rana. Ahora la esperanza es Teresa Jordà, alcaldesa de Ripoll al frente de un tripartito de izquierdas, y que, de superar a CiU, se convertirá en un referente de un partido con una endémica escasez de mujeres. Por su parte, las caras municipales del PP e ICV continuarán siendo sus candidatos en Barcelona, Alberto Fernández Díaz e Imma Mayol. Esta asegura que es su última vez, pero si consigue situar a ICV como tercera fuerza, su figura se agrandará lo suficiente como para hacer sombra a su pareja, Joan Saura. Más morbo, imposible.