"Guillermo ya no será el bellotari de España". La sentencia es de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente de Extremadura desde antes de que esta existiera como autonomía. El polémico presidente extremeño quería decir que su sucesor, designado por él mismo hace siete meses, Guillermo Fernández Vara, ya no tendrá que luchar para romper el tópico que asimilaba Extremadura a la España negra. Su labor será consolidarla como parte de un país "pujante e innovador".
Y es que la Extremadura de hoy es avanzada tecnológicamente --un ordenador por cada dos alumnos en secundaria--, triplica la media española de bibliotecas por cada 10.000 habitantes y su productividad ha crecido en la última década un 6,8% más que la media estatal hasta registrar en el 2006 la más alta del país, el 27,4%. Y todo ello en una tierra extensa, fértil y de belleza excepcional, de la que el 30% es espacio protegido. La cruz, que la hay, la forman el PIB y el desempleo. El primero es aún el 65% de la media nacional y el paro llega al 13% en un país que vislumbra el pleno empleo.
REFORMA ESTATUTARIA, SÍ
"El discurso de ricos y pobres ya no se sostiene", señala sin embargo Fernández Vara, médico forense de 48 años, que ha recorrido la autonomía que, según todos los pronósticos, gobernará la comunidad. Vara no muerde la mano que le dio de comer. Pero su lealtad a Ibarra, no obstante, no le impide dejar claro que lo suyo no será mero continuismo. Sin estridencias, ha incorporado pequeñas revoluciones respecto del pensamiento Ibarra.
La más relevante es la apuesta por reformar el Estatuto de Autonomía, de la que su predecesor no quería ni oír hablar. Vara quiere dejar escrito en la máxima norma extremeña que la "seña de identidad" de su tierra es la "calidad de vida", y pretende que la reforma estatutaria, sin reclamar más competencias, sitúe a los extremeños en el mismo nivel de derechos que gozan los habitantes de otras autonomías.
La batalla que ha dado el candidato socialista estos meses ha sido la de ser conocido en su tierra. Pese a llevar dos legislaturas como consejero de Ibarra, la personalidad del presidente obnubiló siempre a su equipo. Vara se ha recorrido la región pueblo a pueblo, ha almorzado con ciudadanos e incluso pernoctado en sus casas. Y del periplo ha extraído 200 propuestas electorales que figuran en su programa con el nombre, apellido y procedencia de su autor. "Es que aspiro a presidir la comunidad de las personas", justifica el candidato socialista.
JUVENTUD EN ALIANZA POPULAR
Enfrente tiene a Carlos Floriano, abogado de 39 años, con el que Vara comparte la juvenil militancia en Alianza Popular. Quizá en recuerdo de esa etapa, el socialista no pronuncia descalificación alguna de su contrincante. Floriano batalla contra el abismo de 10 escaños que le separan del PSOE a base de soluciones liberales "al estilo de Rodrigo Rato", para "cambiar un modelo intervencionista que ha puesto rostro de joven y mujer al paro extremeño".
La idea de Ibarra de instalar una refinería de petróleo en la región, muy contestada, puede ser la prueba del relevo generacional. Pese a que la iniciativa crearía 3.000 puestos de trabajo, el conservador se niega a hacerla por respeto al medio ambiente. Y aunque la proyectó su mentor, Vara no ha dejado claro que la vaya a llevar adelante.