UN CARTEL EN LA PLAZA MAYOR DE VALLADOLID. JON BARANDICABastión de la derecha. Granero de votos del PP. Tierra conservadora. Son frases que a muchos les vienen a la mente cuando se habla de Castilla y León, comunidad donde los populares gobiernan sin apenas sobresaltos desde hace 20 largos años. Y lo harán cuatro años más tras las elecciones del 27-M, según los sondeos.
Para José Antonio de Santiago-Juárez, portavoz del PP en las Cortes autonómicas, la percepción de Castilla y León como territorio de derechas no se corresponde con la realidad. Invocando las encuestas del CIS, alega que la inmensa mayoría de los castellano-leoneses se define como de "centro con una ligera inclinación a la izquierda". Si su partido gana una y otra vez los comicios, arguye, es porque se lo "gana a pulso, trabajando por la gente".
TENTÁCULOS
El portavoz socialista en la comisión de Educación de las Cortes, Mario Bedera, es médico como De Santiago-Juárez. Y como suele ocurrir entre galenos, sus diagnósticos son diametralmente opuestos. Para Bedera, Castilla y León tiene una fuerte impronta conservadora por dos motivos. Uno es el envejecimiento de la población, producto, en gran medida, de la marcha masiva de jóvenes. El otro, las prácticas "clientelistas" del PP, que equipara a un pulpo cuyos "tentáculos llegan a los lugares más insospechados".
Los socialistas han hecho de la fuga de la juventud su principal caballo de batalla electoral. Argumentan que los jóvenes, sobre todo los más preparados, se van porque el PP no ha desarrollado políticas para retenerlos. Cuenta el PSOE con una batería de datos según los cuales, entre 1999 y el 2005, abandonaron la comunidad 108.883 jóvenes de entre 15 y 34 años, una "sangría" que equivale a "la capacidad del estadio Azteca de Ciudad de México".
INMIGRACIÓN
El hecho es que Castilla y León, la comunidad más extensa de España, presenta al mismo tiempo, con sus dos millones y medio de habitantes, una de las densidades demográficas más bajas. Si en la última década ha aumentado la población en casi 15.000 personas, pese a un crecimiento vegetativo negativo, ha sido por la inmigración, en especial la latinoamericana.
"Nuestros muchachos se van porque no encuentran oportunidades, y los extranjeros se quedan con los puestos de trabajo", rezonga un camarero vallisoletano, que se declara votante "a muerte" del PP. A su juicio, la fuga de jóvenes obedece a que "se van tras la pela de Madrid".
FONDOS
Gracias en parte a los fondos europeos, la renta por habitante de Castilla y León subió en los últimos siete años un 39,7%, seis puntos por encima del total de España. A pesar del crecimiento, los castellano-leoneses ganan aún 1.056 euros menos que la media nacional. Tras cuatro lustros de mandato popular, el resto de indicadores económicos y sociales se encuentran alrededor de la media española, lo que los socialistas ven como un "estancamiento".
Con la prosperidad ha llegado también, como en otras zonas, la especulación inmobiliaria. En estos momentos la justicia investiga un escándalo urbanístico en Arroyo de la Encomienda, municipio vecino a Valladolid, que ha obligado a dimitir al alcalde y amenaza con salpicar a altos cargos del PP. El PSOE lo considera un "Marbella 2". De Santiago-Juárez niega que su partido participe en casos de corrupción.
Castilla y León no es un territorio tan compacto como se cree desde afuera. El nuevo estatuto autonómico incorpora por vez primera la fiesta oficial, hasta ahora objeto de polémicas entre regiones: es el 23 de abril y conmemora la batalla de Villalar de 1521 en que la Corona aplastó a los comuneros. En esta ocasión vencieron los "valores eternos", como decía la Generación del 98 al hablar de Castilla.