EL MODELO URBANO | entrevista con JORDI borja

Jordi Borja:"El urbanismo ha caído
en Barcelona en manos privadas"


JORDI borja. sergio lainz
NÚRIA marrón
BARCELONA

Jordi Borja, urbanista y director del programa Gestió de la ciutat de la UOC, fue uno de los ideólogos y ejecutores del modelo Barcelona de los años 80. Ahora recela del rumbo que ha tomado la ciudad.

--¿Por qué el urbanismo no tiene relevancia en la agenda electoral? --Es muy curioso: en Barcelona todas las fuerzas han asumido que la iniciativa principal la tiene la promoción privada. Se vive de réditos. Hay proyectos en marcha como el 22@ y la transformación de Nou Barris que son positivos, pero creo que en el ayuntamiento hay falta de ideas y en la oposición aún hay menos. No hacen disparates en la gestión, pero falta imaginación.

--A veces se critica que no se haya construido más sin destruir. --En Europa se habla mucho de hacer ciudad sobre ciudad. Y en Barcelona se hizo así en los años 80, con la política de equipamientos y de espacios públicos. Incluso los grandes proyectos del 92 estaban bien pensados.

--¿Luego se perdió el rumbo? --A mitad de los 90 se perdió el escenario de futuro. Hubo una progresiva descapitalización intelectual del ayuntamiento.

--¿Cómo? --Se fue Maragall y se notó. Oriol Bohigas y otros protagonistas de los 80 también. Además, después de los JJOO la ciudad era más rica y el ayuntamiento, más pobre, y se intentó que los inversores ayudaran a mantener y desarrollar la ciudad y se cayó en el seguidismo respecto a la iniciativa privada.

-¿De ahí que surgiera esa ciudad global que es Diagonal Mar, con pisos y centro comercial? --Es el ejemplo más flagrante de vender la ciudad a quien quiera hacer cualquier cosa. El urbanismo de Diagonal Mar es lamentable.

--¿Y la ciudad pos-Fòrum? --El Fòrum es una operación que, a la larga, creo que será positiva. Sin embargo, ahora es un espacio ciudadano pobre. Y luego se nos dice que Barcelona ya está terminada y que toca ocuparse del ciudadano. Está bien, pero se aplica con criterios muy conservadores.

--¿Lo dice por la ordenanza del civismo? --Yo aún estoy soprendido de que se pudiera aprobar así y que no provocara un escándalo. La concepción de la ordenanza es inmoral. Criminaliza a colectivos sociales vulnerables. Y parece destinada a estimular el miedo a la vitalidad del espacio público.

--¿Y por qué hay este temor? --El equipo de gobierno es inconscientemente conservador. Ante cualquier protesta de la gente tipo "me molesta la música", "me molestan las prostitutas", se opta por la represión. En lugar de gestionar las contradicciones, se escuchan las demandas más conservadoras. Hay riesgo de explosión. Y no solo de los que son víctimas. En EEUU ha surgido un fascismo urbano: gente acomodada o media se organiza para defenderse de los más pobres porque tienen miedo. La ordenanza apuesta por el miedo. No hay proyecto de futuro.

--¿Por dónde deberíamos ir? --Barcelona debería tener una estructura de gobierno de ámbito más grande, metropolitano. Tenemos que dar valor de centralidad a que vivir en Cerdanyola o L'Hospitalet es también vivir en Barcelona. La ciudad del futuro es Catalunya.

--¿A pesar de los atascos? --Ese es otro tema. Solo se ha de ver lo bien que se circula por la ciudad el fin de semana.

--¿Está a favor de instaurar un peaje a la entrada de la ciudad? --No, estoy a favor del transporte público. Es el gran déficit, junto a la vivienda. Tendríamos que poder movernos en transporte público en un ámbito de mil kilómetros cuadrados. Pero hay mucho retraso.

--Mientras, Catalunya cada vez parece más El show de Truman: rotonda, carretera, urbanización; rotonda, carretera, urbanización. --Estas casitas unas al lado de las otras son una barbaridad, son difícilmente sostenibles: se multiplican los costes de agua, energía, transporte y los miedos, porque todo el mundo vive encerrado en sí mismo. El modelo territorial de Catalunya y España es insostenible.

--¿Cómo se puede corregir? --De entrada, hacer una legislación que no facilite la especulación y la corrupción. Las plusvalías del crecimiento urbano deberían revertir en el 80-90% en el sector público. ¡Ahora se plantean recuperar el 15%! Se ha de estimular el crecimiento compacto y penalizar mucho el de baja densidad.

--En toda esta pifia, ¿qué culpa han tenido los urbanistas? --Es difícil culpar a alguien en especial. Los sectores profesionales tienen dos almas. Una crítica y otra economicista. Y creo que el papel que jugamos en el tardofranquismo no lo hemos jugado ahora.

--¿Qué piensa de los fichajes de grandes arquitectos? --En eso han caído todos los alcaldes. El edificio Agbar es interesante, pero está puesto sin ton ni son. Se ha dado prioridad a la arquitectura sobre el urbanismo y eso no hace interesante la ciudad.

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