La reservada Sílvia C. es una de los 2.900 conductores de bus que cada día atraviesan la Barcelona real. La de los atascos, el aparcamiento incívico, la súbita invasión de las bicis, los carriles que menguan por error de cálculo de los pintores... Estos días todos los candidatos prometen paraísos circulatorios, sin gases ni enojos, pero ninguno ha preguntado su opinión.
--¿Cómo se ve Barcelona desde el volante del bus? --¡Caótica! Demasiado tráfico. Y ningún respeto al carril bus. Los coches mal aparcados lo obstruyen, las motos circulan por él a su aire, los contenedores de reciclaje sobresalen de sus marcas y lo invaden... ¡Solo faltaban las bicis!
--¿No aprueba las bicis? --Por mucho que se empeñen, Barcelona no es una ciudad preparada para las bicis. ¡Y la bici es lo único que parece preocupar a todos los candidatos! A la hora de trabajar es otro elemento de riesgo. Las bicicletas son vehículo o peatón en función de su interés.
--¿Qué quiere decir? --Si el semáforo está verde para los coches, van por la calzada. Si está rojo, cruzan por el semáforo de peatones. Sin parar de rodar. ¿Y si chocas con alguno? ¿Cuenta como peatón? ¿Cuántos seguros ha sacado el Ayuntamiento para las bicis que está alquilando?
--No sabría decirle. ¿Usted ha tenido algún incidente? --No. Pero me consta la agresión de un ciclista a un compañero. El chofer tocó el claxon porque la bicicleta circulaba por el carril bus, el ciclista sacó el sillín y le dio un golpe con él al conductor.
--¡Por san Cristobal! Al menos los ciclistas nos ahorran coches. --Sospecho que la mayoría de nuevos ciclistas son viejos usuarios del transporte público. Pero la agresividad no es algo raro, no.
--La media es de una agresión cada 10 días. --Ves de todo... Los abuelos se creen con derecho a cruzar y paran el tránsito con el bastón. Muchos hombres mayores de 45 años se transforman al volante y piensan que los carriles son suyos... El servicio se va retrasando, el pasaje se enfada y surge la discusión con el único responsable que tiene a mano, tú. Entre unas cosas y otras, no nos dejan hacer bien nuestro trabajo. La mayoría de conductores sufren estrés.
--¿De ahí el absentismo laboral? --No solo. Hay problemas de cervicales y de lumbares, de próstata, de fístulas, de quistes sacros...
--¿Los políticos en liza les han pedido su opinión? --Nunca nos la piden. Ni cuando se inventan un nuevo recorrido.
--Aquí tiene luz verde. ¿Qué haría para ordenar el caos? --El caos es producto del incivismo y la única forma de que el incívico haga caso es tocándole el bolsillo.
--¿De qué manera? --Hay un par de coches de TMB con cámara, con un conductor y un urbano a bordo, que circulan por el carril bus y ponen la multa directamente a quien lo obstruye. Cursan a diario unas 700 multas. Quizá si hubiera 25 vehículos más como esos... Por otra parte, la guardia urbana debería prestar atención a los puntos negros de la ciudad.
--¿Cómo de negros son esos puntos? --Por ejemplo, el ancho del carril bus de las calles de Valencia y Mallorca es más estrecho que los vehículos. Y para colmo, los contenedores de basura sobresalen. De modo que, en el momento en que tienes que desviar un poco un coche de 14 metros, invades completamente el carril vecino. ¿Y en Diagonal? ¿Ha visto que los buses van en pendiente? Los árboles están llenos de marcas a la altura del techo. Y luego está la señalización...
--¿Mala? --En algunos puntos, sí. Delante de El Corte Inglés de Diagonal hay una parada para muchas líneas. Cuando un bus quiere enfilar General Mitre, se encuentra con que todos los coches que quieren ir al párking de los grandes almacenes le cortan el paso. No le queda otra que arrancar en rojo. ¡Eso debería de arreglarse! A veces, cambiar un semáforo o poner un espejo parece una aspiración inalcanzable.
--Mil autobuses conectan la ciudad. ¿Son suficientes? --No. Pero tampoco caben más. Si no hubiera ningún obstáculo en los trayectos, de principio a fin, la movilidad mejoraría mucho.
--¿Cuánto tiempo pasa al día peleando con los obstáculos? --Estoy unas siete horas seguidas al volante. Y libro un día a la semana. Solo tenemos un fin de semana entero al mes. Descansar más es una de nuestras reivindicaciones.
--¿Siempre quiso ser conductora? --No. Antes trabajaba como administrativa en una empresa de transportes, en paquetería, pero quería un cambio radical. Y aquí estoy. Me gusta conducir y me gusta el trato con el público.
--Poco trato tendrá usted ahí, en el asiento del conductor. --¡No sabe la de gente que me explica su vida mientras conduzco! Hago de psicóloga. Quizá es porque soy mujer...