LAS VÍAS DE COMUNICACIÓN | PUBLICADo EN EL PERIÓDICO EL 25 DE MAYO DEL 2007

El atascado desarrollo del Pirineo


     CÉSAR LÓPEZ ROSELL
     BARCELONA

Palos de golf y ¿palos de ciego? El Pirineo debate su futuro con la mirada puesta en las alternativas de crecimiento sostenible. La economía ya no puede depender solo del resultado de las temporadas de la nieve. La receta de los expertos se inclina por el impulso de formas de riqueza compaginadas con la protección del medio natural y con políticas urbanísticas diferentes a la especulativas actuales. Pero el tránsito hacia el desarrollo pendiente sigue siendo muy lento, en parte por el retraso en la puesta al día de las deficientes vías de comunicación.
Es el momento de tomar decisiones. Más allá del aprobado plan territorial del Alt Pirineu y Aran, políticos y ciudadanos no siempre coinciden en el diagnóstico de la aplicación de ideas para resolver problemas ancestrales.

Acabar con el desarrollismo
"Hay que cambiar el rumbo", dice desde Vielha Francesc Boya (Unitat d'Aran) que plantea el futuro a partir de una apuesta más estratégica: "Ya hemos cubierto la etapa desarrollista y hay que aprovechar el potencial del valle para afrontar nuevos retos". Entre ellos el de proponer, en un colapsado territorio en el que el 56% del parque habitacional es de segundas residencias, "un urbanismo más inteligente y más social que revierta en el territorio".
Estima Boya que el valle emprende con retraso su reconversión hacia un modelo con la nieve como primera fuente de riqueza, pero con opciones para todo el año como el turismo termal, con el balneario de Artíes que diseña Isosaki y los existentes. O la explotación de recursos como el románico y el paisajismo.
El debate sobre la ampliación de Vaquèira hacia el Pallars Sobirà y la urbanización de esa zona en el protegido valle de Arreu tampoco deja indiferente a nadie. Los ecologistas denuncian la agresión al ámbito de la Red Natura, pero desde el Govern se recuerda que la protección medioambiental del área no es incompatible con el crecimiento ya acordado de la estación de esquí. "En la Vall d'Aran se ha construido mucho, ¿por qué no puede hacerse en la parte del Pallars si se actúa con moderación?", dice Joan Simó, de la Cámara de Comercio de Lleida.
Joan Peralada (Consell Comarcal de la Alta Ribagorça) afirma que la Vall de Boí está consiguiendo el equilibrio entre diferentes formas de explotación. El potencial del Parc Nacional d'Aigües Tortes --con más de 400.000 visitantes al año-- y la atracción por el románico y el turismo termal ayudan a esta progresión. Peralada es partidario de la creación de pequeños hoteles, que garantizan empleo y tienen menos impacto medioambiental, frente a la construcción de casas: "Estamos llegando al límite y hay que parar".
En la Vall Fosca, uno de los reductos vírgenes del Pirineo, soplan vientos de agitación. La causa es el proyecto de una estación de esquí, un complejo residencial --con 7.400 camas, de las que un 60% corresponden a hoteles y resto a segundas residencias--, un campo de golf, un spa y un centro de convenciones. El hotelero Carles Canut ve en ello un revulsivo para un valle con una población envejecida y que necesita trabajo para los jóvenes, pero no opina lo mismo Sergi Galanó, de la Alternativa per la Vall Fosca, nacida para plantear otras políticas de desarrollo y para controlar a un urbanismo que califica de "amenaza".

Hoyos de altura
La irrupción del golf, con campos ya asentados en La Cerdanya (Puigcerdà y Alp) y Alt Urgell (Aravell), levanta ampollas como demuestra la revuelta vecinal por el proyecto de Era Bordeta en la Vall d'Aran, y recelos en el caso de los de Ribera de Cardós o La Guingueta. El tema de fondo es el de la agresión al territorio con urbanizaciones anexas a los greens y la invasión de prados necesarios para una ganadería en crisis.
Y de los hoyos, a los túneles. Además de la conclusión del segundo de Vielha y de la urgencia de aceleración de los obras de la autovía de Lleida a Sopeira y del Eix Pirinenc, hay consenso a la hora de exigir ya el túnel de Comiols --que acercará Barcelona al Pallars Jussà--, el de La Bonaigua --que daría fluidez al tráfico entre el Pallars Sobirá y la Vall d'Aran-- o el viejo sueño del de Salau, para mejorar la comunicación con Francia, actualmente con una única y colapsada salida por Aran.

LAS IMÁGENES Y EL HUMOR