De muy poco o casi nada servirá leer en las siguientes líneas unas estadísticas policiales y oficiales que demuestran que los grandes delitos descienden en Catalunya si el lector acaba de ser víctima de un robo en su casa. Tampoco servirá de ayuda que escriba sobre la ratio policial (tantos agentes por 1.000 habitantes) si el día que unos jóvenes armados con un destornillador robaron en una tienda, la patrulla policial tardó un tiempo que a la víctima se le hizo eterno.
Para no enredar con cifras, hablemos de las sensaciones, esa amalgama de miedos y obsesiones que se apoderan del ciudadano cada vez que se ven sacudidos por el bucle informativo de algún suceso de relevancia. Sin duda, los 38 robos con violencia que el año pasado se sucedieron en domicilios de Catalunya --en el territorio controlado por los Mossos d'Esquadra-- desató una complicada situación de miedo generalizado que puso en evidencia hasta qué punto las bandas criminales campaban a sus anchas sin control ni coordinación policial.
Debate abierto
Un espectacular y complejo control en las carreteras, financiado en su mayoría con horas extras, permitió a los Mossos desarticular a las principales bandas y ahuyentar a las que todavía intentaban acceder a domicilios en los que siempre y sin que mediara el factor de casualidad, había cajas fuertes con dinero.
¿Qué pasa ahora? Hace un tiempo que no se escucha hablar de asaltos armados en domicilios. Lo cierto es que aquel brote de violencia en busca de las cajas fuertes, provocó que las pocas viviendas unifamiliares que carecían de un sistema de seguridad privado lo contrataran. Abrió el debate sobre qué bolsillo --si el particular o el de la administración-- debe asumir los costes de seguridad que se derivan por vivir en determinados parajes privilegiados. Y, por último, ahuyentó, de momento, a las bandas itinerantes de ladrones ante la fuerte presión que los Mossos hacían y hacen en las carreteras y la complicidad de la mayoría de los fiscales y jueces solicitando prisión para los detenidos.
Entonces, ¿la gente duerme ahora más tranquila que antes? Seguramente. La plantilla de Mossos d'Esquadra, Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil y policías locales no ha variado, pero sí se ha desviado el foco de preocupación de la gente. Por cierto, la ratio policial de Catalunya es de las más altas de Europa. Barcelona tiene 4,5 agentes por cada 1.000 habitantes, contando a Guardia Urbana, Cuerpo Nacional de la Policía, Guardia Civil, Policía Portuaria y Mossos d'Esquadra. En Londres, la proporción es de 1,7 por 1.000.
Catalunya, por su situación geográfica privilegiada y su riqueza se ha convertido en un refugio de criminales que, de momento, no han evidenciado sus posibilidades delictivas. Pero todo el mundo puso el grito en el cielo ante las imágenes de dos albaneses acribillados a tiros en un polígono de Barberà del Vallès, el pasado septiembre. ¿Vivían aquí? Sí. ¿Y trabajaban aquí? Sí, concretamente en el boyante negocio de la prostitución.
Despliegue sobre el territorio
No conviene perder de vista que el debate sobre la seguridad emerge cada cierto tiempo y ahora, en días electorales, con más intensidad y, en algunos casos, dosis de irresponsabilidad. La policía de Generalitat, aún siendo como institución de los más antiguos de Europa --creado curiosamente por el primer borbón español, Felipe V, en 1721-- está en formación y su despliegue territorial no culminará hasta el 2008. Un despliegue que ha evidenciado una falta de efectivos que se agudiza por la deficiente coordinación policial.
A partir del 2008, cuando los Mossos tengan competencias sobre todo el territorio, seguro que se reabrirá el debate de la coordinación, los efectivos, y el papel de las policías locales en este enjambre de uniformes que despista al ciudadano.
Dicho ya que faltan mossos, la Conselleria de Interior se ha comprometido a lanzar otras dos promociones, como mínimo, de hasta 3.000 agentes. Los nuevos agentes servirán para cubrir el déficit, sin descuidar un debate que aparecerá sobre las funciones de los miles de agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil que siguen en Catalunya, y que por tanto contabilizan en las ratios oficiales que nos sitúan por encima de muchos países. ¿En qué quedamos?. ¿Por qué faltan mossos si la proporción es superior a la que aconseja la UE? ¿O solo deberían contabilizarse a los Mossos y las policías locales?