la integración de los inmigrantes | PUBLICADo EN EL PERIÓDICO EL 17 DE MAYO DEL 2007

Preservar nuestro modelo


     jaume torramadÉ RIBAS
     ALCALDE DE SALT (CiU)

Es la hora de nuevos planteamientos en inmigración. Es la hora del mundo local, porque ninguno de los gobiernos supramunicipales ha aportado respuestas efectivas a las situaciones de cada día. Si para la UE, el Gobierno central o el autonómico los inmigrantes son un número o una estadística, para los ayuntamientos son personas concretas, con nombres y apellidos, con caras conocidas y problemas que nos transmiten. Han venido en busca de una oportunidad y de esperanza. Muchos se han jugado la vida, han dejado a la familia y lo que conocen... Es un reconocimiento de que nuestra sociedad occidental, quizá con muchos defectos, es la única que da soluciones tangibles y representa un claro avance respecto a las suyas. No discutiré si es mejor o peor, pero ellos entienden que aquí hay una posibilidad que se les niega en sus países de origen.
Pero hay unos límites a nuestra capacidad, tanto general --país-- como local --municipios--. Las realidades locales son muy diferentes y provocan desequilibrios graves. Todo continente puede admitir un contenido y no es ilimitado. En una botella de litro no pueden caber uno y medio o dos, porque se derrama. Derramar es sinónimo de falta de control, de superar los límites, de ineficacia y frustración por no poder responder. Con el corazón querrías acoger a todo el mundo y con la cabeza sabes que no es posible.
Nuestra sociedad puede admitir matices o acentos, pero nunca cambios de criterio, planteamientos o valores que nos han llevado hasta donde estamos. Han venido a buscar lo que tenemos, y esto se ha logrado tras muchos años de esfuerzo para situar la sociedad civil por encima de criterios religiosos o militares. Cuando superamos los límites, ponemos en peligro nuestro modelo, la razón que les ha movido a venir. No podemos dar pasos atrás. Hemos de preservar nuestro modelo de sociedad, y en consecuencia, cuando llegan se tienen que adaptar. Para conseguirlo les tenemos que enseñar, formar. Puertas adentro, y respetando nuestras leyes, es ámbito privado. Puertas afuera, deben comportarse como miembros de la comunidad, respetando los preceptos que nos han permitido llegar hasta donde estamos. Sin xenofobia ni racismo, sin paternalismos ni concesiones absurdas. Los responsables locales tenemos las respuestas porque vivimos la situación: ¡Escuchadnos y hacednos caso!


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