Francisco Camps celebra su victoria en valencia. foto: MIGUEL LORENZO. El mapa del poder autonómico puede sufrir algunos cambios como consecuencia de las elecciones de ayer: Navarra y Canarias. En Baleares, el PP perdió la mayoría absoluta; su permanencia en el poder dependerá de que consiga el apoyo de Unión Mallorquina en las negociaciones que se desarrollarán en breve.
Por su alto contenido simbólico, el resultado más significativo es el navarro, donde UPN, partido hermano del PP, y su aliado CDN perdieron la mayoría absoluta. La irrupción de Nafarroa Bai en el escenario electoral de esa comunidad ha supuesto un auténtico huracán que desembocará, previsiblemente, en un cambio de color del Ejecutivo si los socialistas e IU le brindan su apoyo en el Parlamento autonómico
En los últimos meses, el PP había convertido a Navarra en uno de sus caballos de batalla. Con tono apocalíptico, los populares advertían sin cesar de una supuesta anexión de la autonomía al País Vasco si los conservadores perdían el poder. Esa ofensiva ha tenido como efecto un apoyo extraordinario de los votantes a Nafarroa Bai, que aglutina a Aralar, PVN, EA y Batzarre. Nafarroa Bai ha desplazado al PSN-PSOE como segunda fuerza, y su candidata, la hasta ahora diputado en el Congreso Uxue Barkos, podría gobernar con el respaldo de PSOE e IU.
INCÓGNITA
El otro vuelco se ha producido en Canarias, donde el tirón del exministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar ha convertido al PSOE en el partido más votado, sin mayoría absoluta. Eso lo obligará a buscar alianzas, en concreto con Coalición Canaria, que también tiene la posibilidad de flirtear con el PP para conservar el poder.
En las otras comunidades en liza no se registraron cambios significativos. El PP revalidó su hegemonía en Madrid, la Rioja, Murcia, Castilla y León y Comunidad Valenciana, donde Francisco Camps resistió los embates de algunos escándalos inmobiliarias que salpican a altos cargos de su partido. El PSOE retuvo Aragón, Asturias, Castilla-La Mancha y Extremadura.