Anna Pagans, en el momento de votar en el Museu d'Història de la Ciutat. Foto: Joan Castro.
Se cumplieron los pronósticos y no hubo sorpresas en Girona. El PSC logró mantener la mayoría con 10 concejales y la lista de Anna Pagans volvió a ser la más votada, aunque con una caída de 3,5 puntos y un edil menos. Sus socios de gobierno (ERC e ICV) corrieron distinta suerte: los ecosocialistas sumaron un edil (3), y los republicanos mantuvieron sus cuatro pero con una sangría de 4,5 puntos en porcentaje de voto.
El candidato de CiU, Carles Puigdemont, puede darse por satisfecho, ya que consiguió añadir un concejal a los 5 que obtuvo su formación en el 2003, a pesar de que era la primera vez que se presentaba a los comicios.
Los grandes cambios en las comarcas de Girona hay que buscarlos en Figueres, La Bisbal d'Empordà y Banyoles. En la capital del Alt Empordà, Joan Armangué sufrió un auténtico descalabro y solo obtuvo 5 regidores, cuatro menos que en el 2003. Los beneficiados fueron CiU, con 7 ediles --tres más que hace cuatro años-- y ERC, que ahora tiene 6 (uno más).
El PSC también ha perdido su hegemonía en La Bisbal, donde Ramon Romaguera se ha quedado sin la mayoría absoluta y ha pasado de 8 a 5 concejales, los mismos que ERC, que ha ganado dos.
En su reaparición en Banyoles, CiU consiguió la mayoría con 8 ediles, y ha demostrado que mantiene su espacio electoral pese a los conflictos que impidieron a CDC y UDC presentar una lista conjunta a las municipales de esta población desde 1995.
Otros datos a tener en cuenta son la pérdida de mayoría absoluta del PSC en Olot y la entrada en este consistorio de la Plataforma per Catalunya, el partido del polémico Josep Anglada, y la caída de CiU en Roses, cuyo cabeza de lista y presidente de la diputación, Carles Pàramo, ha perdido tres concejales.