MONTILLA Y HEREU SALUDAN A LOS MILITANTES EN LA SEDE CENTRAL DEL PSC. FOTO: JULIO CARBÓ
La tercera etapa del socialismo en el Ayuntamiento de Barcelona, bautizada así por su máximo protagonista, Jordi Hereu, ya tiene alcalde electo. En una jornada electoral marcada por una abstención histórica de más del 50% y por la reedición del tripartito en el equipo de gobierno, pero con ICV-EUiA como segundo socio, Barcelona dio su plácet crítico (los tres partidos de la coalición de izquierdas pierden un edil respecto al 2003) al candidato elegido hace ocho meses por el PSC como sustituto de Joan Clos.
En ese corto espacio de tiempo, el más exiguo con el que ha contado un alcalde socialista en la capital catalana para darse a conocer entre los ciudadanos, Hereu ha logrado frenar la caída en picado en la que, tal y como se evidenció ayer, estaba sumido Clos a causa de su pérdida de popularidad por la gestión del Fòrum y de la crisis del Carmel.
Pero deberá trabajar duro para consolidarse en la nueva etapa que liderará, tras los 72.000 votos y el concejal perdido respecto al 2003, lo que continúa la tendencia a la baja de los socialistas en Barcelona desde que en la anterior cita municipal bajaron de 20 a 15 regidores.
El mismo mensaje es perfectamente válido para los dos socios de viaje de Hereu. ICV-EUiA y ERC sufrieron un duro correctivo al perder un concejal cada uno y el 40% de los sufragios logrados hace cuatro años, aunque la peor parte fue para el republicano Jordi Portabella, que cede a la ecosocialista Imma Mayol la condición de socio preferente del PSC, o lo que es lo mismo, la segunda tenencia de alcaldía.
Los dos partidos de la oposición perdieron también votos, aunque menos que los de la izquierda, y CiU fue la única formación con representación en el consistorio que ganó ediles, pasando de 9 a 12. Los convergentes vencieron en cuatro de los seis distritos (Sarrià-Sant Gervasi, Les Corts y Eixample, tal y como ya ocurrió en el 2003, y Gràcia). Todo ello fue insuficiente para sumar la única mayoría real a la que optaban, con el PP, que se quedó con los mismos ediles que ya tenía (7).
El candidato convergente, Xavier Trias, no pudo alcanzar tampoco su objetivo de ser alcalde en minoría, si hubiera superado en concejales al PSC, lo que puede ser el principio del fin de su etapa en el ayuntamiento, donde suma dos derrotas.
NOCHE TENSA
Trias y el alcaldable popular, Alberto Fernández Díaz, podrán alegar como consuelo que en algunos momentos de la tensa noche rozaron el cambio ante el descenso de votos de los tres partidos de la izquierda en sus distritos más fieles, donde la abstención fue especialmente protagonista, a diferencia de en los feudos de la derecha.
En el caso del PSC la mayor sangría se produjo en Nou Barris (13.000 votos y 6 puntos porcentuales menos que en el 2003), Sant Martí (13.000 sufragios y 5 puntos menos) y Horta-Guinardó (10.000 votos menos y 4 puntos).
ERC sufrió especialmente en Gràcia, distrito que gobernó en este mandato, tras perder la mitad de los votos de hace cuatro años. Lo mismo le pasó en el Eixample. ICV, que se las prometía felices, cayó en todos los distritos y empezó a sufrir los primeros efectos del desgaste en sus bases por gobernar la Conselleria d'Interior. Aviso para navegantes.