noticia publicada en el periódico el 28 de mayo del 2007

La izquierda se impone aunque
recula bajo una gran abstención


Un ciutadano vota en solitario en el colegio electoral instalado en la Escola Industrial de Barcelona. foto: jordi carbó.
LUIS MAURI
BARCELONA

La izquierda se impuso ayer en Catalunya, aunque tanto por separado como en conjunto pierde cotas de apoyo popular en relación a las elecciones del 2003. Conserva la ciudad de Barcelona por la mínima y recupera Tarragona, donde el PSC se queda a un concejal de la mayoría absoluta y arrebata a CiU la que era su única capital de provincia.

En una Catalunya literalmente barrida por la abstención, los socialistas se alzan con la victoria con el 32,23% de los sufragios (1,8 puntos menos que en las municipales anteriores), seguidos de CiU, la única de las grandes formaciones que gana un ligero porcentaje de apoyo (25,2%, ocho décimas de punto más que en el 2003).

La abstención galopó desbocada de norte a sur y de este a oeste en Catalunya. Esta fue, con mucha ventaja, la comunidad española con más inhibición electoral. La tasa abstencionista del 46,2% es la más elevada desde la recuperación de la democracia en Catalunya, si se exceptúan los comicios europeos y los referendos (y ni siquiera todos ellos).

VOTO EN BLANCO
El desinterés del electorado puede tener muchas causas. La falta de sintonía entre los intereses de los políticos y los de los ciudadanos; la crispación política; la fatiga del aún reciente debate estatutario; la complacencia individualista... En todo caso, al haber del descontento hay que atribuirle directamente el voto en blanco. Esta fue la opción de casi 90.000 electores catalanes, es decir, del 3,1% de los votantes, una proporción que casi duplica la de las elecciones del 2003.

El látigo abstencionista golpeó con fuerza a las principales opciones. El PSC pierde 180.000 votos; Esquerra Republicana, 80.000; el Partido Popular, 77.000; ICV-EUiA, 76.000, y CiU, 67.000.

EL CAMBIO DE TARRAGONA
CiU ve cómo el PSC le arrebata el que hasta ahora era el principal bastión municipal nacionalista, Tarragona. Este duro golpe difícilmente lo amortiguará con las victorias en varias ciudades que estaban gobernadas por la izquierda (Martorell, Figueres, Tortosa...) ni con el ascenso en Barcelona. En la capital catalana, el nacionalista Xavier Trias pasa de 9 a 12 concejales, una recuperación estéril, pues el socialista Jordi Hereu conserva la alcaldía apoyándose en sus aliados de Iniciativa y ERC.

La expresión máxima del poder municipal de CiU queda reducida ahora al gobierno de Sant Cugat del Vallès, una localidad residencial de 70.000 habitantes. Los nacionalistas pueden hallar cierto consuelo aferrándose a que son la única gran fuerza que crece en apoyo electoral y, sobre todo, en que las urnas no han sido tan despiadadas con ellos como se temían.

Con todo, CiU, alejada de los resortes del poder, se ve ahora abocada a abrir el insoslayable debate sobre su futuro más inmediato. Los dos aliados de la federación (Unió y Convergència) coinciden en la voluntad de no demorar la discusión.

Los aliados de los socialistas en el Gobierno catalán y en muchos municipios, ERC e ICV-EUiA, pierden también base electoral. Esta circunstancia, en buena medida fruto de la elevada abstención, desluce su respectivo crecimiento en número de concejales.

ERC e Iniciativa, que libraban una durísima pugna por ver cuál de las dos se convertía en Barcelona en el aliado principal de Hereu, pierden un concejal cada una en la ciudad. Pero ICV-EUiA arrebata a Esquerra el segundo lugar del podio del tripartito local al superarle en votos.

En Catalunya, la paradoja es que mientras la izquierda retrocede y CiU avanza en porcentaje de voto, esa tendencia se invierte si se observa el número de concejales: CiU mengua (pasa de 3.687 a 3.383) y toda la izquierda crece. El PSC asciende de 2.281 a 2.571 ediles; ERC, de 1.279 a 1.584, e ICV, de 397 a 456.

Los republicanos, no obstante, sufren un golpe notable de los independentistas más radicales (CUP), que reúnen 20 concejales. Este dato puede levantar ampollas en Esquerra y dar alas a la tesis de que la alianza con el PSC la desgasta.

El PP también desciende. Roza el 10%, 1,1 puntos menos. Ciutadans se estrena en el campo municipal con el 2,35% (siete décimas menos que en las autonómicas del 2006), 13 concejales y una alcaldía. Y la xenófoba Plataforma per Catalunya irrumpe con fuerza en localidades del interior, como Vic y Cervera.

 

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