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<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/utility/FeedStylesheets/atom.xsl" media="screen"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="es-ES"><title type="html">Las fuentes del Nilo</title><subtitle type="html">José Carlos Rodríguez, desde Uganda</subtitle><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/atom.aspx</id><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/default.aspx" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/atom.aspx" /><generator uri="http://communityserver.org" version="2.1.61019.2">Community Server</generator><updated>2008-04-24T17:18:00Z</updated><entry><title>La persecuci&#243;n de la Iglesia en la India</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/10/08/la-persecuci-n-de-la-iglesia-en-la-india.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/10/08/la-persecuci-n-de-la-iglesia-en-la-india.aspx</id><published>2008-10-08T15:03:00Z</published><updated>2008-10-08T15:03:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture21122.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title=Dalit alt=Dalit hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/21122/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Acabo de leer en Religión digital las declaraciones del jesuita de origen egipcio y director del Centro de Documentación y Estudios Arabes Cristianos, Samir Khalil, quien ha denunciado que Occidente ignore las persecuciones de cristianos en países asiáticos como China o India por ser víctimas "sin peso político".&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Este sacerdote, de 70 años, que lleva gran parte de su vida enseñando en la Universidad de Beirut (Líbano), ha recordado que en la región oriental india de Orissa "se están masacrando cristianos desde hace más de un mes y aquí no se le está prestando atención".&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Sus palabras me han vuelto a traer a la mente un viaje que tuve la suerte de realizar para visitar algunos proyectos de Cáritas en el sur de la India (Estados de Tamil Nadu y de Kerala). Uno de los momentos que siempre recordaré fue una tarde que pasamos con un grupo de &lt;EM&gt;dalits&lt;/EM&gt;, la casta más inferior de todas, conocida como "los intocables".&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Aunque la Constitución de la India abolió el sistema de castas, en parte debido a la gran campaña que Gandhi hizo en su favor y para cambiar esta mentalidad, esta mentalidad no ha desaparecido aún del todo y, especialmente los extremistas hindús, ven con muy malos ojos la labor que realiza la Iglesia Católica a favor de estas personas que siguen ocupando el lugar más bajo de la escala social. Durante nuestra visita a la aldea &lt;EM&gt;dalit&lt;/EM&gt; pudimos comprobar como siguen realizando los trabajos considerados más humillantes, como cortar el pelo o lavar la ropa de sus vecinos.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Los que hemos vivido muchos años en África viendo cómo la Iglesia defiende a los más débiles, no podemos menos de sentir una natural simpatía por los cristianos que viven situaciones similares en otros lugares del mundo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Una de las cosas que escuchamos de ellos fue que la única organización que les ayuda, especialmente con microcréditos, es la Iglesia Católica. Ni remotamente pensaría yo que la Iglesia realiza esta acción social para hacer proselitismo entre ellos. La mañana del mismo día que les visitamos vimos un barrio de casas nuevas que Cáritas construyó para musulmanes que perdieron todo durante el tsunami. Como nos dejó bien claro el padre Mattamanar Varghese, director de Cáritas India: "En la Iglesia ayudamos a todos sin importarnos su religión". Cuando hicimos esa misma pregunta a los habitantes del barrio musulmán, no nos dejaron lugar a dudas. Ellos tienen buenas relaciones con la Iglesia, porque saben que nunca se ha condicionado la ayuda que se les da a que se conviertan a los postulados del cristianismo y abandonen su religión islámica.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Pero, al mismo tiempo, a ninguno nos extraña que haya ‘dalits' que cuando se ven tratados como hermanos, descubran algo más que tal vez nunca habían pensado y que haya algunos (tampoco tantos, no nos vayamos a pensar) que decidan hacerse cristianos. Por lo demás, la Iglesia en la India (país de algo de más de 1.000 millones de habitantes) apenas representa el 1,6% de la población.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Muchos extremistas fanáticos hindús llevan ya bastantes años realizando ataques en la India a cristianos y&amp;nbsp; también a musulmanes. Pero hay una diferencia. Como nos comentó el mismo padre Varghese, cuando se realiza un ataque a musulmanes ellos suelen responder con la violencia. Pero cuando son los cristianos los que son el blanco de los ataques, el evangelio les pide que respondan "poniendo la otra mejilla" y perdonando. Esto les hace ser más vulnerables.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Ante esta situación, lo menos que podría esperar la Iglesia es la solidaridad y el apoyo del resto de los cristianos, pero como acaba de denunciar el padre Samir Khalil, algo muy serio está fallando cuando esto no se produce.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Claro que, mirando a cuáles suelen ser los intereses de la Iglesia en nuestro país, el escaso interés misionero y la manera como nos miramos el ombligo con cotilleos de sacristía y con atrincheramientos varios, la verdad es que no me extraña. Y al mismo tiempo no deja de producirme una gran tristeza.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=21125" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Iglesia cat&amp;#243;lica" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Iglesia+cat_26002300_243_3B00_lica/default.aspx" /><category term="ayuda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/ayuda/default.aspx" /><category term="India" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/India/default.aspx" /><category term="casta" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/casta/default.aspx" /><category term="dalit" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/dalit/default.aspx" /></entry><entry><title>Donantes y socios en &#193;frica</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/10/06/donantes-y-socios-en-frica.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/10/06/donantes-y-socios-en-frica.aspx</id><published>2008-10-06T11:36:00Z</published><updated>2008-10-06T11:36:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture20916.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Material para una escuela de Senegal" alt="Material para una escuela de Senegal" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/20916/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Infinidad de servicios indispensables para millones de personas vulnerables en África funcionan gracias a fondos enviados desde Europa o norteamérica. No estamos hablando aquí de la cooperación oficial de los gobiernos para el desarrollo, sino de pequeñas iniciativas como un dispensario, una escuela, un centro social, una cooperativa de agricultores, un grupo de mujeres, o unas becas de estudio... llevadas adelante por oenegés locales o grupos de Iglesia que trabajan a pie de obra y reciben sus fondos de agencias humanitarias que tienen sus oficinas en países desarrollados. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Hace ya bastantes años que en el mundo de la cooperación internacional se intenta evitar la nomenclatura "donantes" y "receptores", y se prefiere hablar de "socios", aunque al final es evidente que unos --los que han recogido el dinero-- lo dan y otros --los que no lo tienen-- lo reciben y lo usan para fines caritativos.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Yo mismo, durante los 20 años que he trabajado en Uganda, puedo dar fe de cómo, nos guste o no, al final casi nada que tenga que ver con la ayuda a la gente más necesitada puede funcionar en África sin ayuda financiera de fuera. Cuando trabajé en la oficina de Justicia y Paz en Gulu, dependíamos del dinero que nos daban agencias de países europeos o norteamericanos para poder pagar salarios a nuestro personal, dar cursos a nuestros comités, ayudar a pagar becas de estudio a niños soldado, etcétera. Y en las parroquias en las que he trabajado, sólo he podido llevar adelante una escuela o un dispensario teniendo una cobertura financiera exterior que nos ha permitido hacer frente a gastos como comprar medicinas o material escolar, pagar sueldos y otros gastos administrativos, a los que no podríamos haber hecho frente con nuestros propios medios.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En Europa o Estados Unidos se encuentra uno con multitud de agencias que recogen y canalizan donativos, y que suelen preferir canalizar sus fondos hacia proyectos relativamente sencillos que tienen una fecha de conclusión. Por ejemplo, es fácil enviar 6.000 euros para hacer un pozo, y al mes de la entrega ya tienen en la oficina de los donantes la foto del pozo hecho y la gente recogiendo el ansiada agua en baldes. Por lo demás, mantener el pozo allí mismo por parte de los beneficiarios no tiene complicaciones. Lo mismo ocurre cuando se trata de construir algo: se envía el dinero, y los que gestionan el proyecto en el país africano se ocupan de contratar a gente que levante los muros, ponga los tejados y acondicione el edificio. Una vez concluido, se envía la foto y las cuentas, y proyecto terminado.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Pero me refiero a algo más peliagudo. Decía antes que hay instituciones que sólo pueden funcionar en su día a día si tienen detrás un respaldo financiero, que generalmente viene de fuera. Una oenegé local, por ejemplo, en África, monta una escuela para niños muy pobres cuyos padres (si es que los tienen) pueden pagar muy poco. Es evidente que para pagar salarios a los maestros, comprar material escolar, mantener el edificio, y tal vez dar una comida al día a los chavales hace falta dinero. Y lo mismo ocurre si funciona un dispensario en el que hay que comprar medicamentos y pagar a los enfermeros, dinero que por desgracia no puede venir ni de subvenciones del gobierno africano (generalmente inexistentes) ni por supuesto del bolsillo de los míseros usuarios. Si un día falta este respaldo financiero de fuera, estos servicios sencillamente se interrumpen y la gente más pobre deja de recibirlos.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Las relaciones entre donantes y "socios" en África son clave para que estas loables iniciativas funcionen, pero estas relaciones pueden dañarse por varias causas. A veces es la contraparte local la que no hace las cosas como es debido y, por ejemplo, no realiza la rendición de cuentas a su debido tiempo, o lo hace de forma poco transparente, sin justificar partidas de gastos, o funcionan de forma que dejan mucho que desear, lo que da origen a una desconfianza que suele terminar en la no renovación de la ayuda que se envía.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Pero otras veces pueden ser las agencias aquí en los&amp;nbsp; países ricos las que se comportan de formas que no parecen tener en cuenta las consecuencias de sus acciones. He sido testigo de cómo en bastantes ocasiones determinadas agencias que enviaban dinero para el funcionamiento de un servicio muy básico para gente muy pobre retrasan sine díe sus decisiones de renovar sus apoyos a proyectos llevados adelante en África, o sencillamente interrumpen su cooperación sin explicaciones.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Las consecuencias las pagarán allí niños que se quedarán sin ir a la escuela o enfermos que dejarán de ir a un dispensario situado a tres kilómetros de sus aldeas, que tendrá que cerrar, y entonces no tendrán más remedio que desplazarse, generalmente a pie, muchos más kilómetros, si es que pueden llegar. En África, tener la responsabilidad de una institución que de la noche a la mañana se queda sin dinero para hacer frente a sus gastos cotidianos, es uno de los peores dolores de cabeza que uno se pueda imaginar.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Hacer las cosas de esta manera, sencillamente, no es serio. Y muestra poco respeto por la gente a la que se quiere ayudar.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=20917" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="&amp;#193;frica" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/_26002300_193_3B00_frica/default.aspx" /><category term="servicios" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/servicios/default.aspx" /><category term="ayuda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/ayuda/default.aspx" /><category term="socio" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/socio/default.aspx" /><category term="Donaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Donaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /></entry><entry><title>Qu&#233; a gusto me qued&#233; despu&#233;s de decir que no</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/10/03/qu-a-gusto-me-qued-despu-s-de-decir-que-no.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/10/03/qu-a-gusto-me-qued-despu-s-de-decir-que-no.aspx</id><published>2008-10-03T11:38:00Z</published><updated>2008-10-03T11:38:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;Hace varias semanas me llamaron por teléfono de una productora que estaba preparando una serie para televisión. Me explicaron que en la historia aparecía un diálogo en lengua acholi (del Norte de Uganda) y que, queriendo ser fieles a la realidad, deseaban que los personajes hablaran realmente en ese idioma. Se habían enterado que yo conocía la lengua en cuestión y me pedían que tradujera las frases que necesitaban, y acudiera un día con ellos a su estudio para enseñar a los actores que tenían que representar esa parte la pronunciación de la manera más correcta posible.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Mi primera reacción fue alegrarme por el hecho de que esa partecita de África, donde he vivido durante casi 20 años hasta hace pocos meses, saliera en un espacio público de gran audiencia. Pero como uno a veces no sabe con lo que se va a encontrar, por si las moscas me puse en alerta y dije a las personas que me llamaban que me gustaría mirar el guión, o por lo menos el capítulo en el que se desarrollaban esas escenas para las que pedían mi colaboración, para tener una idea más aproximada.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Así que al día siguiente me llega el capítulo primero de la serie, que ahora mismo no me acuerdo cómo se llama ni tampoco me interesa mucho. Empiezo a leerlo y esto es lo que me encuentro: comienza la película con una banda formada por inmigrantes de Europa de Este que planean varias acciones delictivas en España. Después de dar cuenta de sus siniestros planes, entran en escena la parte que me habían pedido traducir y enseñar a los actores: resulta que la banda de delincuentes, que se dedica a todo lo peor que se pueda uno imaginar como comercio de drogas y de armas, robos violentos y redes de tráfico de mujeres, tiene conexiones con unos inmigrantes africanos que han llegado hace poco a España procedentes de Uganda y que resultan ser antiguos líderes de la guerrilla del LRA. Así que la parte que tengo que traducir es una dramática retrospección en la que se ve a estos personajes llegando a un poblado del norte de este país africano y obligando a un niño a matar a su madre. Los diálogos, como cualquiera se puede imaginar, son bastante macabros y le ponen a uno los pelos de punta.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Así que después de leer todo esto me detengo un momento y al instante tengo claro que no voy a colaborar en este proyecto ni aunque me paguen todo el oro del mundo. Sí, ya sé que en el norte de Uganda pasan esas cosas y peores, pero llevarlas a la pantalla de esa manera para contribuir a extender el estereotipo del inmigrante criminal no me parece correcto. Cuando me llaman para concertar el día y la hora que tengo que ir para enseñar la forma correcta de pronunciar esas frases a los actores que hacen de malos, respondo sin dudarlo:&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;-- "Miren ustedes, he leído el guión y me parece que es una historia que contribuye a reforzar la imagen que tiene mucha gente en España de que los inmigrantes son una amenaza, como si todos ellos fueran delincuentes y hubieran venido aquí a cometer fechorías sin fin. Así que lo siento mucho pero no estoy dispuesto a colaborar con algo que va en contra de mis principios".&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y me quedé más ancho que largo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Porque, digo yo, ya sabemos que en España hay delincuentes extranjeros porque entre los seres humanos hay de todo y nadie lo vamos a negar, pero también podían hacer una serie sobre un inmigrante que llega a España, pasa mil penalidades, vive con estrecheces, y a pesar de todo se esfuerza por ganarse honradamente la vida, comportarse como buen vecino y mandar algo de dinero para que sus hijos estudien en Senegal, Rumania o Ecuador, que para muchos inmigrantes ya es eso toda una película, y a veces de suspense cuando no de terror. O si quieren hacer una serie policíaca, que las hay y muy buenas, por qué tiene que estar la banda de delincuentes mafiosos formada por extranjeros y no por españoles.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Por todo esto dije que no. Y punto.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=20671" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Uganda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Uganda/default.aspx" /><category term="inmigrante" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/inmigrante/default.aspx" /><category term="documental" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/documental/default.aspx" /><category term="acholi" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/acholi/default.aspx" /><category term="Europa" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Europa/default.aspx" /></entry><entry><title>Un d&#237;a sin inmigrantes</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/10/01/un-d-a-sin-inmigrantes.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/10/01/un-d-a-sin-inmigrantes.aspx</id><published>2008-10-01T14:33:00Z</published><updated>2008-10-01T14:33:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture20524.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture20529.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Emigrante supermercado" alt="Emigrante supermercado" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/20529/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Hoy, he intentado imaginarme cómo sería una jornada normal de mi vida en el hipotético caso de que el día anterior todos los inmigrantes que tenemos en España se hubieran marchado al mismo tiempo. Un día de tales características podría desarrollarse de esta manera:&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Muy de mañana, como de costumbre, salí de casa, pero el portal y las escaleras ofrecían un aspecto lamentable. La mujer rumana que viene a limpiar todos los días hoy no estaba, y su ausencia se notaba.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Cuando llegué al trabajo faltaba la recepcionista, una chica de Camerún, y hubo problemas para pasarnos las llamadas a las 70 personas que trabajamos aquí.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;La escuela infantil que tenemos al lado de nuestros despachos estaba medio vacía. Todos echamos de menos la música habitual de varias decenas de voces infantiles cantando al unísono y que nos alegraban las mañanas. Los pocos padres de los niños españoles comentaban, en corrillos, que la administración del centro escolar no puede hacer frente a la situación y es posible que tengan que cerrar por falta de alumnos.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Salí a tomar un café a las 11.00, pero todos los bares cercanos habían cerrado por falta de personal. Es una pena, porque me había acostumbrado a la cafetería que hay al lado, donde en la barra me atendían siempre una señora de filipinas y otra de Colombia, muy amables y eficientes ellas.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Las obras que tenemos en el edificio de al lado habían cesado, porque la empresa se quedó sin los trabajadores marroquís y peruanos que llevaban adelante el trabajo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;La chica ecuatoriana que acompaña a mis padres al médico, limpia su casa y sale con mi madre a hacer la compra ya no está. Mis padres hoy se las han visto y deseado para poder hacer su vida normal sin ella y yo no sé qué voy a hacer para solucionar este problema que me trae de cabeza.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Los compañeros de trabajo comentaban preocupados que ahora que se han ido todos los inmigrantes extranjeros, y con la población española que sigue envejeciendo cada vez más, cuando nos llegue a nosotros la jubilación no sabremos lo que cobraremos porque no habrá fondos suficientes para darnos unas pensiones decentes.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Salí un momento afuera y busqué un locutorio para hacer una llamada a un amigo que vive en Uganda, pero los dos que están cerca de la oficina donde trabajo --uno regentado por paquistaníes y el otro por un argentino-- habían cerrado.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Al salir del trabajo fui a comprar el pan, pero la panadería que llevan los venezolanos ya no estaba, como también había echado el cierre la tienda de los chinos donde suelo comprar las bebidas.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Entre en mi casa, y entonces me ocurrió lo peor del día.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Comprobé, con horror, que mi mujer, que es ugandesa, ya no estaba!. Y mi hijo de tres meses estaba solo, sucio y hambriento en su cuna, llorando desconsolado!&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=20526" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Espa&amp;#241;a" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Espa_26002300_241_3B00_a/default.aspx" /><category term="inmigrante" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/inmigrante/default.aspx" /><category term="trabajo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/trabajo/default.aspx" /></entry><entry><title>Las heroicas abuelas de &#193;frica</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/09/29/las-heroicas-abuelas-de-frica.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/09/29/las-heroicas-abuelas-de-frica.aspx</id><published>2008-09-29T15:04:00Z</published><updated>2008-09-29T15:04:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture20332.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture20332.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture20339.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Las heroicas abuelas de África." alt="Las heroicas abuelas de África." hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/20339/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Han aceptado volver a ser madres por segunda vez, por un periodo que normalmente se extenderá hasta el final de sus días. Acogen a los retoños de sus hijos vivos y también a los huérfanos que otros han dejado a la intemperie. Día tras día se despiertan, tras pasar noches de poco sueño, para encontrarse con bocas abiertas que piden alimento, cuerpos enfermos que demandan curación y mentes agitadas que necesitan consuelo. Son las heroicas abuelas de África.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Veintidós años de guerra, desplazamiento y trauma en el norte de Uganda han dejado un legado de ruina social que tardará varias generaciones en recomponerse. La primera víctima de este desastre ha sido la familia, antaño sólido pilar de la sociedad tradicional africana que ofrecía calor y protección en momentos de crisis.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;De las ruinas de este derrumbamiento familiar se levantan a duras penas desorientadas muchachas que caen víctimas de la explotación sexual, en todas sus formas, y que suelen acabar siendo madres solteras a su pesar. El desmoronamiento del conflicto produce también parejas jóvenes y con poca preparación que se separan al poco tiempo de empezar a vivir juntos. Cuando suceden estas cosas, son las abuelas quienes al final cargarán con el niño venido al mundo en estas circunstancias. Digo las abuelas, y no los abuelos, porque la mujer --por lo menos en África-- tiene mucho más espíritu de sacrificio que el hombre, y también porque en las Áfricas azotadas por mil conflictos abundan las viudas.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;La abuela, que en muchos casos no tendrá mucho más de cuarenta años, se sacrificará para que su hija adolescente, convertida en madre prematura, pueda retomar sus estudios. Cuidará del niño de pocos años después del fallecimiento de su joven madre como consecuencia del sida que ha arrasado la población más joven en estas latitudes. Limpiará, vestirá y alimentará al chiquillo nacido en el bosque de su joven madre, secuestra por la guerrilla para ser niña soldado y esclava sexual y rechazada cuando volvió a la aldea.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Para ellas, cada día es una dura lucha de alimentar, vestir, bañar y llevar a la escuela a sus nietos convertidos en hijos. Pasarán largas horas en enseñarlos, escucharlos, corregirlos, consolarlos y guiarlos en sus primeros y frágiles pasos en este comienzo de camino largo y tortuoso que es la vida, a donde llegaron sin encontrarse con la protección y los medios necesarios para empezar este difícil viaje.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Sólo Dios sabe cuántos kilómetros caminan cada semana para llevar a un niño detrás de otro al centro de salud para medicinas y vacunas, para vender cuatro cosas en el mercado y sacar unas monedas para alimentarlos... Y al final del día, después de bañarlos, darles de cenar, contarles historias y acostarlos, se ocuparán aún de otro niño más que demande su atención. ¿Descansan alguna vez las abuelas en África? No creo, porque cuando el ángel se ha quedado dormido, entonces otro abre sus ojos y pide a la abuela que le escuche o que le responda a alguna de sus muchas preguntas.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;¿Cómo se las arreglan para conseguir los recursos necesarios para cuidar a tantos niños? Caminan grandes distancias desde el campo de desplazados al terreno donde cultivarán, bajo el sol, unos cacahuetes o unas mazorcas de maíz. Hacen fuego para quemar carbón vegetal, que después venderán en cualquier cruce de caminos a 600 chelines (unos 25 céntimos de euro) el balde, venden unos pocos mangos a cincuenta chelines la unidad, tejen cestas, trenzan esteras, hacen ladrillos y muelen grano. A menudo, reciben el injusto pago de un marido pendenciero y borrachín o el abuso de un nieto maleducado y arrogante. Cuando esto ocurre buscan un rincón apartado donde nadie las vea, esconden la cabeza entre las manos y lloran solas en silencio bajo el escondite de la noche. Pero no se rinden, porque saben que al día siguiente los mismos niños que las han gritado se pelearán entre ellos y entonces acudirán, magullados y llorosos, para que la abuela ponga paz entre ellos, y cuando eso sucede se olvidan al instante del sofoco que las hicieron pasar el día anterior y con paciencia escuchan y aconsejan a sus nietos.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Lo que más me sorprende es lo felices que parecen. Ni una queja, ni una maldición sobre su duro destino, ni el menor signo de fatiga, ni esperar ninguna recompensa. Si un día se rindieran o hicieran huelga, la economía de Uganda se hundiría en una crisis energética más grave que si se secaran las aguas del Nilo, las estrellas dejarían de brillar, la hierba dejaría de crecer y ningún halo de luz hermosa se filtraría por la triste oscuridad que 22 años de guerra han dejado por los lugares que habitan.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Por eso, cada vez que las he visto con sus nietos a cuestas a la puerta del dispensario de la misión, o bajo un árbol en su aldea, o llevándoles a la espalda por caminos llenos de polvo, no puedo dejar de pensar que Dios debe de tener una imagen muy parecida a sus rostros ajados, sufrientes, a veces arrugados, pero con la sonrisa de la mujer que nunca dice no cuando se le presenta un nuevo niño al que cuidar.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=20334" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="&amp;#193;frica" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/_26002300_193_3B00_frica/default.aspx" /><category term="violencia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/violencia/default.aspx" /><category term="v&amp;#237;ctima" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/v_26002300_237_3B00_ctima/default.aspx" /><category term="familia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/familia/default.aspx" /><category term="abuela" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/abuela/default.aspx" /></entry><entry><title>Mi hijo ha nacido en Espa&#241;a como ciudadano de segunda</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/07/31/mi-hijo-ha-nacido-en-espa-a-como-ciudadano-de-segunda.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/07/31/mi-hijo-ha-nacido-en-espa-a-como-ciudadano-de-segunda.aspx</id><published>2008-07-31T15:31:00Z</published><updated>2008-07-31T15:31:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture17182.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;IMG style="WIDTH:263px;HEIGHT:350px;" height=350 hspace=10 src="http://www.elperiodico.com/comunes/blogs/niloweb.jpg" width=263 align=left&gt;Perdonen ustedes que últimamente no me prodigue mucho en este blog, pero además de mis obligaciones profesionales últimamente dedico una buena parte del poco tiempo libre que me queda a preparar biberones y cambiar pañales. Desde que mi hijo Luis Mungumiyo (regalo de Dios, en lengua Alur de Uganda) nació en Madrid el pasado 23 de junio duermo menos, uso menos el ordenador y cuando lo hago me levanto más a menudo. Eso sí, también tenemos más alegrías su madre (que es ugandesa) y un servidor.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Mi hijo es español, con sangre africana. Y también con facciones y colorcito, que ya va tomando, hasta el punto de que algunos de mis amigos empiezan a decirme que “este niño se parecerá a Obama”. En fin, qué les voy a contar de las mil pequeñas y grandes alegrías, y también algún sacrificio, que el tener el primer hijo trae consigo.@MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Sin embargo, hoy quisiera compartir con ustedes algo que me ha dolido y que me imagino que es un problema serio también para varios miles de familias españolas. Después de 20 años viviendo en África y empezando en muchas cosas de cero he intentado ponerme al día sobre prestaciones sociales para que mi familia tenga sus necesidades mínimas debidamente cubiertas, y hete aquí que un buen día me acuerdo de que desde hace poco tiempo existe el famoso 'cheque-bebé' de 2.500 euros, y como haciendo cuentas de lo que cuesta lo más indispensable para cuidar de un bebé (cuna, cochecito, pañales, ropa, etcétera) y viendo mi nómina mensual me entran escalofríos, me dirijo todo confiado a la oficina del Instituto Nacional de la Seguridad Social que me corresponde y pido la información pertinente sobre el tema.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y, chúpate esa mandarina, resulta que entre las condiciones para recibir esta ayuda económica me encuentro con que la madre (que es quien tiene que pedir esta prestación), en caso de que sea extranjera, tiene que tener acreditado un mínimo de dos años de residencia legal en España. Y resulta que mi mujer es una de las muchas que está en “situación irregular” en este país. Tiene los requisitos para obtener la residencia, y así lo ha solicitado, pero le han dado cita para noviembre y hasta entonces estará en un limbo entre la legalidad y la ilegalidad. Pero incluso en caso de que tuviera ya la residencia tampoco podría pedir el cheque-bebé, ya que no llegaría a los dos años que establece la ley.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y entonces, ya se pueden ustedes imaginar que me cojo mi cabreo por no conseguir nada para mi hijo, y además llueve sobre mojado porque como ya expliqué en otro blog hace unos días tampoco he recibido nada del INEM por los 20 años que he trabajado en Uganda ya que me lo han denegado (incluso después del recurso de alzada que interpuse). Y entonces pienso: dónde está la igualdad y dónde está el trato de preferencia a los más desfavorecidos de los que presume el gobierno desde hace varios años. Porque, si se trata de igualdad, resulta que si el caso fuera a la inversa y yo fuera un hombre ugandés en situación irregular casado con una mujer española, entonces nuestro hijo sí podría recibir la ayuda. Al fin y al cabo la ayuda es para el bebé, pero en caso de matrimonio mixto el chiquito sí podrá recibirla si su madre es española (aunque su marido extranjero esté en situación irregular) pero no recibirá ni un céntimo para dodotis si es su madre la que entra en la categoría de 'sin papeles'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y si se trata de dar prestaciones a los más desfavorecidos, pues resulta que, por ejemplo, unos marqueses que traigan al mundo un hermoso vástago y cuya exclusiva de fotos vendan después a alguna revista el corazón recibirán un dinero que ya verán ustedes la falta que les hace, mientras que una familia mileurista (o sin recursos) en la que el hombre haya cometido el error de enamorarse de una ilegal no recibirá nada. Ni un *** duro, como decían antes (cuando había duros de cinco pesetas).&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Gracias a Dios, y a la familia y amigos tan buenos que tengo (y a algunas horillas extras que también me impiden estar más presente en este blog) a mi hijo Mungumiyo no le faltará nada de lo que necesite. Pero me duele que haya nacido como ciudadano de segunda. Tengo entendido que hay varios miles de familias en España en una situación muy parecida y entiendo su dolor por sentirse discriminadas.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Algún día, cuando Mungumiyo crezca y pueda entender, se lo explicaremos. Y, como además queremos que conozca Uganda, donde nació su madre, donde su padre dejó 20 hermosos años de su vida y donde tantos niños mueren antes de llegar al primer año por falta de todo, verá por él mismo cuántas injusticias hay en el mundo al que ha venido y cuántos esfuerzos quedan por hacer para que nunca haya ningún ser humano tratado de forma discriminatoria. Ni aquí ni allí.&lt;BR&gt;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=17158" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="ayudas" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/ayudas/default.aspx" /><category term="discriminaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/discriminaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="paternidad" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/paternidad/default.aspx" /></entry><entry><title>Hoy, 18 de julio, Nelson Mandela celebra su 90 cumplea&#241;os</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/07/18/hoy-18-de-julio-nelson-mandela-celebra-su-90-cumplea-os.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/07/18/hoy-18-de-julio-nelson-mandela-celebra-su-90-cumplea-os.aspx</id><published>2008-07-18T09:51:00Z</published><updated>2008-07-18T09:51:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture16710.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Nelson Mandela" alt="Nelson Mandela" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/16710/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;"Si el mundo pudiera tener un padre, el hombre que todos elegiríamos sería Nelson Mandela". Esto dijo el músico Peter Gabriel hace años y volvió a repetirlo el actor estadounidense Hill Smith el pasado 27 de junio durante el concierto celebrado en Londres por la fundación 46664 de lucha contra el sida que Mandela preside.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Todos recordamos que como abogado y activista político en Suráfrica, Mandela luchó durante los años 50 y principios de los 60 contra el régimen racista del ‘apartheid'. En 1964 fue sentenciado a cadena perpetua después de ser acusado de traición. Tras su puesta en libertad en 1990 recibió el Premio Nobel de la Paz y en 1994 se convirtió en el primer presidente negro de Suráfrica, cargo que dejó después de un mandato, en 1999.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Pero Mandela nos enseña cómo es un verdadero líder. Precisamente esta semana la prestigiosa revista ‘Time' dedica su portada a Nelson Mandela y en un amplio reportaje en páginas centrales analiza lo que denomina "sus secretos de liderazgo". Lo analiza un hombre que le conoce bien, el periodista Richard Stengel, que editó su autobiografía ‘Largo Camino hacia la Libertad'.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Mandela liberó a su país de un sistema opresor e injusto, y unió a todos sus ciudadanos, blancos y negros, en una democracia no racial y una nueva era marcada por la reconciliación. Salió de la cárcel después de 27 años sin ninguna amargura ni espíritu de venganza. Una vez retirado como presidente, en el año 2000 ejerció también un gran papel como mediador en las negociaciones que pusieron fin a la guerra de Burundi. Mandela es uno de los modelos de liderazgo en nuestro mundo y un punto de referencia de valores morales. Como afirma el autor de este reportaje en Time, "Mandela es lo más cercano que tenemos hoy a un santo secular".&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;A los líderes políticos de nuestro mundo se les exige poder de decisión, firmeza, tener una visión clara de las situaciones... Una vez que les votamos, a menudo les criticamos por olvidarse de sus promesas o por no ocuparse de los problemas reales de la gente. Mandela es un referente como líder, pero por otras razones. Estas son algunas de ellas:&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;-- Para Mandela, la solución a los problemas es &lt;B&gt;negociar.&lt;/B&gt; Hasta hace poco tiempo no se sabía que empezó a dialogar con el gobierno del ‘apartheid' en 1985, cuando aún estaba en la cárcel. Para ello, tuvo que enfrentarse a sus compañeros del ANC, quienes aún estaban obstinados con la retórica de vencer con la lucha armada. Gracias a sus dotes negociadoras evitó una guerra civil en su país y garantizó una transición pacífica.&lt;/LI&gt; 
&lt;P&gt;-- &lt;STRONG&gt;"Hay que liderar desde detrás, no desde delante".&lt;/STRONG&gt;&lt;/B&gt; Cuando aún era un muchacho, Mandela aprendió del rey de los Thloxa, Jongintaba, quien para resolver problema reunía a su gente en un gran círculo y sólo hablaba cuando todos habían terminado de decir su opinión. Buscaba el consenso, que es un arte en el que, con excepciones que confirman la regla, siempre se han distinguido las sociedades tradicionales africanas. Mandela dijo en una ocasión: "El secreto de liderar está en escuchar, persuadir a las personas para que vayan en una dirección y hacerles creer que ha sido idea de ellos".&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--&lt;STRONG&gt; Conoce a tu enemigo, y aprende su deporte favorito&lt;/STRONG&gt;.&lt;/B&gt; En 1960 Mandela empezó a aprender el Afrikáans, la lengua de los blancos ‘boers' surafricanos que crearon el ‘apartheid'. Sus compañeros del ANC no le entendían, pero él decía que había que entender la mentalidad de los ‘boers' o ‘afrikaners' para un día negociar con ellos entendiéndoles mejor. Incluso Mandela se tomó un gran interés en aprender a jugar rugby, el deporte que hace furor entre los ‘afrikaners'. Más allá de lo anecdótico, Mandela entendió que los ‘afrikaners' tenían algo en común con los negros en Suráfrica: también ellos sufrieron opresión a manos del gobierno británico y sufrían de un complejo de inferioridad cultural, tanto como los negros en Suráfrica.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Este acercamiento a sus enemigos terminó por desarmarlos. Es sabido que Mandela trabó también una gran amistad con el hombre que fue su carcelero durante sus últimos años en prisión. También desarrolló una gran relación con el último presidente del ‘apartheid', Frederick de Klerck, con quien negoció y compartió el premio Nobel de la Paz en 1993 y quien al año siguiente se convirtió en su vicepresidente.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;-- &lt;B&gt;Las apariencias importan, y mucho.&lt;/B&gt; Mandela siempre se tomó muy en serio su vestimenta y su apariencia física. Practicó siempre regularmente ejercicio físico y ha sido un hombre de costumbres muy disciplinadas. Siempre ha creído en la apariencia pública y en el poder de los símbolos. Nunca fue un gran orador, pero su manera de presentarse en público manejaba una bien cuidada iconografía. Siempre evitó todo lo que pudiera sonar remotamente a arrogancia. Sabía conectar con la gente más pobre, saltarse el protocolo para hablar con unos niños harapientos, gastar bromas, dar unos pasos de baile y siempre sonreír. Para los blancos, esto demostraba que no era el líder negro que habían temido que se tomaría venganza. Para los negros, este carácter encantador y jovial transmitía el mensaje del triunfo sobre la opresión. Uno de sus más cercanos colaboradores durante muchos años, el sindicalista Cyril Ramaphosa, lo resumía así: "En Mandela, su sonrisa es su mensaje".&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;--&amp;nbsp; &lt;B&gt;El liderazgo se demuestra retirándose a tiempo. &lt;/B&gt;Ramaphosa cuenta que en 1993 Mandela quiso introducir el derecho al voto en Suráfrica a los 14 años, pero cuando se dio cuenta que nadie defendía esta idea la abandonó. No aferrarse a una idea propia que no cuenta con suficientes apoyos, por muy&amp;nbsp;convencidos que estemos de su validez, &amp;nbsp;es una gran lección de liderazgo. Como también lo es saber retirarse a tiempo. Mandela tenía tal popularidad que si hubiera querido ser presidente vitalicio podría haber contado con apoyos suficientes, pero tuvo la suficiente humildad y sensatez como para retirarse a los cinco años de mandato y dejar paso a otros. Mandela, el líder africano más popular y más respetado de todos los tiempos, ha querido sentar un precedente en un continente donde son muy pocos los presidentes que se han retirado voluntariamente.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=16714" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="di&amp;#225;logo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/di_26002300_225_3B00_logo/default.aspx" /><category term="Mandela" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Mandela/default.aspx" /><category term="aniversario" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/aniversario/default.aspx" /><category term="'apartheid'" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/_2700_apartheid_2700_/default.aspx" /></entry><entry><title>La vida a la intemperie del misionero que regresa</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/07/15/la-vida-a-la-intemperie-del-misionero-que-regresa.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/07/15/la-vida-a-la-intemperie-del-misionero-que-regresa.aspx</id><published>2008-07-15T15:27:00Z</published><updated>2008-07-15T15:27:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;Después de un mes y medio de silencio, vuelvo a estas páginas intentando encontrar mi lugar en la nueva situación en que vivo. Hace ya algunos meses que, debido a motivos personales, dejé Uganda después de 20 años de trabajo misionero allí. Han sido los años más felices e intensos de mi vida. Sigo escribiendo en este blog, tal vez con menos asiduidad que antes, pidiéndoles perdón por no poder contar experiencias directas "desde allí". Ahora serán más bien reflexiones "desde aquí" sobre lo que África me ha enseñado.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y siguiendo con peticiones de perdón, hoy me van a disculpar si me quejo un poco sobre cierto trato poco justo que recibimos los misioneros cuando volvemos a nuestro país de origen. Hace pocos días leía yo en el diario Abc unas declaraciones, creo que del embajador de España en la República Democrática del Congo, en la que decía textualmente: "El Gobierno español reconoce la gran labor de los misioneros en África". Aquello era con ocasión de la entrega de una condecoración al nuncio de Su Santidad, Andrés Carrascosa, en la vecina República del Congo.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Conozco personalmente a monseñor Carrascosa y estoy seguro de que merece que se reconozcan sus esfuerzos por apoyar la gran labor evangelizadora y social de la Iglesia en este país. Nada que objetar sobre esto. Más bien tengo mis dudas sobre algunos aspectos prácticos de ese supuesto reconocimiento a la labor de los misioneros, sobre todo en el momento del retorno.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Ya he comentado en algún otro post el mal sabor de boca que siempre me ha dejado el desinterés de los diplomáticos españoles con los que he tratado por el Norte de Uganda, donde trabajé 17 años y medio. Durante ese tiempo he visto embajadores, primeros secretarios, parlamentarios y ministros de medio mundo venir a interesarse por la situación de los dos millones de desplazados y los 40.000 niños secuestrados en nuestra zona. Ninguno de ellos de España.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Cuando el ejército me detuvo y resulté herido en agosto del 2002 durante una negociación con los rebeldes en la selva, una breve llamada telefónica del embajador en Nairobi, y punto. Cuando pedí una pequeña ayuda a la embajada para pagar la escuela a alguno de los exniños soldados a los que atendíamos, un escueto fax explicándome que Uganda no estaba entre los países prioritarios. Y cuando estuvieron a punto de expulsarme del país en el 2004, el señor embajador no quiso venir a encontrarse conmigo por temor a provocar algo parecido a un incidente diplomático. Qué diferencia con mis compañeros, los misioneros y cooperantes italianos, estadounidenses, británicos y alemanes qué sí recibían las visitas de los embajadores de sus países, y ayudas económicas por parte de estos para los trabajos que realizaban a favor de la población más vulnerable.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Pero la parte que me ha dejado una mayor frustración ha venido hace pocos meses, cuando pasé tres meses en el paro. La verdad es que cuando a uno le han llamado durante muchos años "reverendo padre", "señor director", "señor secretario ejecutivo" y le han tratado como a alguien de cierta relevancia, pasarse varias mañanas esperando turno en una oficina del INEM es un ejercicio de humildad del que se aprende mucho.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Hasta ayer yo era director de una revista en Kampala,&amp;nbsp; secretario de Justicia y Paz, párroco de una iglesia y administrador de su centro de salud. Hoy, todo eso se acabó. Hoy, vuelvo a España y como además la vida da muchas vueltas y uno toma las opciones que cree más acertadas en su vida y estoy en proceso de dejar la vida religiosa (que no la Iglesia), he tenido que pasarme varios meses buscando trabajo, que en sí mismo es un trabajo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y entonces, después de pasarme muchos días de oficina en oficina y presentar toda la documentación solicitada, hete aquí que un buen día me llega una carta de la Delegación del gobierno en la que se me niega el certificado de inmigrante retornado, dándome como razón que al haber sido religioso mi relación con mi congregación no ha sido laboral, etcétera, etcétera.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Después de esto me llega otra carta del INEM diciéndome que no tengo derecho a cobrar ninguna prestación. En resumen, que no tengo derecho a cobrar los meses que he estado en el paro. Ya podrán imaginarse ustedes que después de 20 años en África como misionero he vuelto sin ningún dinero, ni tengo en España propiedades ni acciones ni nada excepto el tesoro de valores humanos y maravillosa experiencia acumulada al vivir con personas que han sufrido lo indecible. Si no llega a ser por la generosa ayuda de mi familia, amigos y mis hermanos combonianos, al estar sin recursos de ningún tipo me habría visto en la indigencia.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Es decir, que por si alguien no se ha enterado aún, una persona como yo que ha trabajado como misionero 20 años en el Norte de Uganda bregando día a día con refugiados, con niños soldado, con víctimas de guerra, haciendo de mediador en el conflicto, construyendo escuelas y dispensarios, haciendo puentes y pozos, trabajando siete días a la semana, aparte de la labor religioso-pastoral, que también es trabajo, no tiene derecho a cobrar del paro y tampoco tiene ninguno de esos años cotizados a la seguridad social. Me consuela pensar que todo esto me acerca algo más a los miles de personas desprovistas de todo con los que he vivido todos estos años (aunque mi situación nunca llegará ni remotamente a ser como la suya).&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y si me permiten añadir un toque irónico, si en lugar de hacer todo esto hubiera montado yo, por poner un ejemplo, un puticlub en Mombasa o una agencia de comercialización de material bélico, sí que habría tenido derecho a todo esto y hubiera cobrado del paro.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Así que espero que comprendan ustedes que no termino de creerme eso de que el Gobierno español reconozca ninguna labor a los misioneros. A la hora de la verdad eso no es así. He presentado un recurso, más que para cobrar lo que me correspondería (que sería poco más de mil euros), por cuestión de dignidad. Pero, qué quieren que les diga, no tengo casi ninguna esperanza ni de que me contesten.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=16484" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Espa&amp;#241;a" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Espa_26002300_241_3B00_a/default.aspx" /><category term="paro" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/paro/default.aspx" /><category term="misioneroro" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/misioneroro/default.aspx" /><category term="regreso" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/regreso/default.aspx" /><category term="Inem" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Inem/default.aspx" /><category term="seguridad social" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/seguridad+social/default.aspx" /></entry><entry><title>‘Hierba alta' (II): El d&#237;a que vi la muerte de frente</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/28/hierba-alta-ii-el-d-a-que-vi-la-muerte-de-frente.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/28/hierba-alta-ii-el-d-a-que-vi-la-muerte-de-frente.aspx</id><published>2008-05-28T10:57:00Z</published><updated>2008-05-28T10:57:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;Les avanzo algunos párrafos más de mi libro ‘Hierba alta. Historias de paz y sufrimiento en el norte de Uganda, que sale publicado esta semana por editorial Mundo Negro.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Buena lectura.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;"Caminamos como una media hora más. Estábamos llegando a otro poblado llamado Tumangú, que en lengua acholi quiere decir "el sacrificio de la bestia", donde aquel día estaba a punto de suceder algo que le haría honor a su nombre. Llegamos entonces a otra casa cuyo dueño nos señaló en dirección a unos árboles de mango algo distantes:&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;--‘Están allí, en casa de Omona'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;El hombre se ofreció a acompañarnos. Yo iba con tal ansia, que aceleré el paso con él mientras Tarcisio y Giulio nos seguían a cierta distancia. Entonces salieron de la maleza dos niños vestidos de uniformes militares demasiado grandes para ellos, los cuales apuntándonos con el fusil nos hicieron señas de que nos detuviéramos y nos sentáramos en el suelo. Nos preguntaron quiénes éramos y qué queríamos.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘Somos tres sacerdotes. Nos llamamos Tarcisio, Giulio y Carlos y tenemos una cita con el comandante Topacho'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘¿Lleváis armas en las bolsas?'&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘No llevamos armas'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘¿Vienen soldados con vosotros?'&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘No, venimos los tres solos. Y un catequista'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Nos ordenaron levantarnos y nos hicieron señas de seguirlos. A los pocos metros nos encontramos con una escena harto familiar en aquellos días en los poblados más remotos de la región acholi. Una veintena de jóvenes armados custodiaba a varios grupos de mujeres y niños, todos ellos con miedo en los ojos. Todo parecía indicar que les habían secuestrado hacía pocos días. Tal vez aquella misma mañana. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Forzando una sonrisa, les fuimos saludando uno a uno, haciendo caso omiso de su reticencia a darnos la mano. Parecían muy sorprendidos de nuestra presencia. Nadie sabía qué había sido de Topacho, pero empezábamos a sospechar que aquel no era su grupo. Nos tranquilizamos un poco cuando dos de los jóvenes guerrilleros se nos acercaron y nos dijeron a Tarcisio y a mí que nos conocían de habernos visto en la reunión de Koyo Lalogi el mes anterior. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Tres de los rebeldes, que tenían todas las trazas de ser los que mandaban en aquel grupo nos indicaron que nos acercáramos a ellos. Alguien trajo varias sillas, que colocó bajo la sombra de un frondoso árbol. Tarcisio explicó a los comandantes que Matthew era también catequista y que trabajaba para la misión. El que parecía mandar más ordenó entonces que también él se sentara con nosotros.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Parecían mostrar una cierta extrañeza por habernos recibido de aquella forma tan inesperada. Entonces Tarcisio propuso que empezáramos diciendo una oración, tras lo cual los tres nos presentamos. Ellos no nos dijeron sus nombres, pero pocos días después vinimos a saber que estábamos delante del teniente coronel Francis Oyat, apodado Lapaichó, quien cuatro años más tarde, en 2006 sería capturado por el ejército en un combate cerca de Kitgum. Su tartamudez le hacía aún más grotesco. Y terrorífico.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘No-osotros que-eremos la-a pa-az. Pe-ero si-i Yowe-eri no quie-ere la pa-az, que-e se pre-epare, po-orque maa-atare-emos a to-odo ser hu-umano que se-e no-os po-onga po-or de-elante...'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Abrí la boca para decirle algo que le aplacara los ánimos, pero ni siquiera pude empezar la frase que había preparado como respuesta. En aquel momento uno de sus escoltas que oteaba el horizonte se levantó como movido por un resorte, agarró su fusil y el miedo se le dibujó en su cara desencajada.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Entonces sonó el primer disparo, muy cerca.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y al instante estallaron descargas, ráfagas y explosiones con un rugido ensordecedor. Los tres jefes rebeldes y todos los demás corrieron como una exhalación y desaparecieron en apenas dos segundos. Me eché al suelo completamente desconcertado y lo primero que vino a mi mente fue salir corriendo. Ya estaba flexionando los músculos para ponerme en pie cuando en cuestión de una fracción de segundos me percaté que no podía correr más rápido que las balas. Tarcisio y Giulio se encontraban resguardados detrás del árbol, mientras que, sin saber cómo, yo estaba en un lugar sin ningún tipo de protección, a merced del abundante fuego que procedía sin tregua del lugar donde avanzaban los soldados gubernamentales.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Me percaté de que estaba tumbado al lado del hombre que nos había guiado hasta allí. Ambos nos arrastramos como culebras hasta una cabaña cercana, donde entramos. Entonces pensé que si caía un proyectil --cosa harto probable-- la endeble construcción con techado de hierba seca ardería como una tea con nosotros dentro. Apenas habíamos salido serpenteando por el suelo, la cabaña estalló envuelta en llamas. La paja incandescente cayó por todas partes. Sentí un calor asfixiante, envuelto en polvo. Cerré los ojos y, cuerpo a tierra, me quedé quieto.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Entonces vi la oscuridad más absoluta delante de mí. Nunca me había sentido más triste en mi vida. Estaba convencido de que una bala me alcanzaría en cualquier momento y sólo me preocupaba si mi muerte sería dolorosa o instantánea. Me sorprendí entonces a mí mismo dudando de la existencia de otra vida, de que Dios hiciera algo, incluso de que Dios existiera. No sé cuánto duró aquello, pero se me hizo interminable. El ruido era tan ensordecedor que me quedé aturdido, sin caer en la cuenta de que tenía el brazo derecho con quemaduras y motitas de sangre en los brazos y la espalda. La metralla me había arañado lo justo para dejar un recuerdo de su paso, sin causarme mayores daños.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Entonces abrí los ojos y vi a los soldados avanzando despacio enfrente de mí mientras seguían abriendo fuego con sus armas. Levanté la mano y uno de ellos me hizo señas para que me acercara a mis otros dos compañeros, los cuales me miraban con preocupación.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Estábamos los tres tendidos debajo del árbol mientras seguían los disparos, aunque empezaban a disminuir. Noté que Tarcisio tenía un rosario en la mano, que rezaba -medio en italiano, medio en acholi, con una interesante variación.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte... pero que la mía sea más adelante...'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Giulio me dijo que yo tenía toda la cara tiznada como el carbón y el pelo chamuscado.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Se nos acercaron algunos soldados.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘¿Quiénes son ustedes? ¿Qué hacen aquí?'&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Les explicamos que éramos sacerdotes y que estábamos en una reunión de paz con los rebeldes. Uno de ellos cogió mi fardel de lana azul, en la que iba la carta del gobernador y mi cámara digital. Cuando le dije que era mía me respondió que ya me la devolverían. Uno de ellos nos gritó:&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘¡Quédense tumbados boca abajo y no levanten la cabeza!'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Retiró el seguro de su fusil y nos apuntó decididamente. No pude más y grité:&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘¡No... por favor!'&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Entonces empezó a saltar sobre los tres, pateándonos la espalda con sus fuertes botas. Después sacó una cámara y empezó a sacarnos fotos. No es la primera vez que he visto a soldados ir de operaciones militares con su cámara de bolsillo, como si les hiciera ilusión volver a casa con un recuerdo de sus hazañas bélicas. Este, seguramente, iba a presumir un día con sus amigos en algún bar de cómo capturó a tres curas a los que sorprendió con las manos en la masa en compañía de unos terroristas en la selva.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Lo que vi entonces me hizo más daño que las patadas que me acababan de dar. Varios soldados sacaban a la fuerza a algunas asustadas mujeres que se habían refugiado en una de las cabañas del poblado durante el tiroteo y les golpeaban con palos mientras les gritaban.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘¿Cuántas veces os tenemos que decir que os vayáis a vivir al campo de desplazados? Aquí no se puede estar'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Secuestradas el día antes por los rebeldes y apaleadas un día después por los soldados gubernamentales cuyo deber era protegerlas. Así era la vida de la gente en este lugar del mundo por el que nadie daba dos duros. No pudimos más y los tres empezamos a gritar a los soldados que las dejaran en paz. Entonces llegó uno de ellos y nos quitó los relojes. A mí me quitó también las gafas, tras lo cual se sacó del bolsillo una cajita de medicinas.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘¿Dónde está el jefe de los terroristas al que llevaban estas medicinas?'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Era la cajita de antibióticos que llevábamos a Topacho y que nos habían quitado dos horas antes. No había duda. El puesto de control que nos había parado nada más entrar en el bosque era parte de un plan bien trazado para cogernos. Sabían exactamente dónde íbamos a encontrar a los rebeldes puesto que les habíamos dado todos los detalles. Habíamos sido demasiado ingenuos y se lo habíamos servido en bandeja.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Pasaron quizás 40 minutos cuando nos dijeron que nos pusiéramos en pie.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--‘¡Como se les ocurra escaparse les dispararemos!'.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=14454" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="paz" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/paz/default.aspx" /><category term="muerte" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/muerte/default.aspx" /><category term="libro" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/libro/default.aspx" /><category term="'Hierba alta'" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/_2700_Hierba+alta_2700_/default.aspx" /><category term="soldado" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/soldado/default.aspx" /></entry><entry><title>Les presento mi libro 'Hierba alta'</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/26/les-presento-mi-libro-hierba-alta.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/26/les-presento-mi-libro-hierba-alta.aspx</id><published>2008-05-26T12:40:00Z</published><updated>2008-05-26T12:40:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture13626.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture14285.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Portada 'Hierba Alta'" alt="Portada 'Hierba Alta'" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/14285/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Hoy les comunico, humildemente, que esta semana la editorial Mundo Negro publica un libro que terminé de escribir el año pasado. Se llama &lt;B&gt;Hierba Alta. Historias de paz y sufrimiento en el Norte de Uganda&lt;/B&gt;.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;El próximo domingo, 1 de junio, si se pasan por la Feria del Libro de Madrid (caseta 282) me encontrarán allí firmando ejemplares. Les anticipo unos párrafos del primer capítulo, y que lo disfruten. En los próximos días les serviré algo más.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Capítulo 1&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;La banda del Matamujeres&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;No hay nada que me desconcierte tanto como la hierba alta de la sabana africana, y en octubre pasa de los dos metros, formando altos muros a ambos lados de los caminos que cortan la espesa foresta. Cuanto más se adentra uno, más impenetrable se torna la exigua senda delante de nosotros. Si vamos a pie, la hierba se nos echará encima del cuerpo, produciéndonos picores y haciendo que el trayecto sea molesto en extremo. Si la marcha se prolonga varias horas, resultará harto monótona, privándonos de toda perspectiva que nos levante el ánimo. Tal vez vayamos doblando y arrancando briznas para entretenernos con su roce entre los dedos. En coche la hierba se aparta mejor, pero hay que ir despacio porque no sabemos con lo que podremos encontrarnos: podría ser un pedrusco de dimensiones considerables, un termitero tan duro como el hormigón o --mucho peor-- un tocón de un árbol caído, talado por un hacha o cercenado por un rayo. Cualquiera de los tres podría provocar un choque o un daño irremediable para los neumáticos, lo que nos dejaría en mitad del bosque. En África, cuando sucede un percance siempre acuden en nuestra ayuda viandantes que conocen por experiencia la ley de la solidaridad entre viajeros, o campesinos que viven en sus aldeas cercanas, pero en aquel trayecto de 20 kilómetros entre Pajule y Lupul no vivía nadie. Hacía tres años que los habitantes de aquella zona habían abandonado sus casas para concentrarse en el campo de desplazados que rodeaba las escasas casas de ladrillo y techumbre metálica oxidada situadas a los lados de la carretera de Kitgum a Lira.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Mis compañeros eran dos jefes tradicionales acholi: Oywak y Lugai, ambos con el título de honor "Rwot". Los acholi del Norte de Uganda han sido siempre una sociedad dividida en pequeñas unidades políticas, agrupaciones de clanes, con una relación de colaboración entre ellas. De esto se encargaban las personas con el título de "Rwot" (en plural, &lt;I&gt;Rwodi&lt;/I&gt;), que se diferenciaban poco del resto de los mortales en cuanto a modo de vida y ejercían un papel importante de mediación y resolución de disputas entre vecinos, como jueces de paz en versión africana.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Aquel día de octubre de 2001 íbamos los tres envueltos en un incómodo silencio que nadie se atrevía a romper. Ambos &lt;I&gt;rwodi&lt;/I&gt; habían estado el día anterior en el lugar a donde nos dirigíamos y habían vuelto a Pajule cuando empezaba a oscurecer. Cuando vinieron a verme a la misión pude leer el desánimo en sus rostros. Todo había empezado muy de mañana, cuando un joven --presumiblemente un colaborador de los rebeldes-- trajo una carta para Rwot Oyak, que entregó en su casa en el centro de Pajule. Estaba firmada por un comandante guerrillero de nombre "Onekomon", que podría traducirse como "El Matamujeres", el cual en su misiva declaraba su intención de querer "negociar la paz" y pedía poder encontrarse con líderes neutrales que pudieran ejercer de mediadores. Desde el último intento serio de negociar un final pacífico a la guerra que asolaba el norte de Uganda habían pasado ya más de siete años, cuando una iniciativa encabezada por Betty Bigombe, una ministra del gobierno de Museveni, había terminado en fracaso a principios de febrero de 1994. Dos años después, dos ancianos acholi, Okot Ogoni y Okot Lagony, habían intentado adentrarse en el bosque para reiniciar contactos de paz con algunos comandantes rebeldes. Aquello empezó y terminó mal casi al unísono, al ser asesinados nada más encontrarse con los insurgentes, en circunstancias que aún no han sido esclarecidas. Desde entonces, la guerra se había vuelto cada vez más cruel, y los rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor (LRA en siglas inglesas, abreviatura de &lt;I&gt;Lord's Resistance Army&lt;/I&gt;) parecían estar cada vez más distantes, sin mostrar ningún interés por establecer cualquier tipo de contacto para negociar la paz. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;...............................&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;No tuvimos que avanzar mucho antes de ver delante de nosotros a dos muchachos como de unos 16 años, en uniforme militar y botas de goma, con el pelo a lo "rasta", quienes con sus fusiles de asalto en posición de defensa nos hicieron señas de que siguiéramos adelante. Tragué saliva y espeté un "buenos días" en lengua acholi apenas perceptible. Ninguno de los dos me respondió. Extendí la mano temblorosa para saludarlos, y la volví a bajar cuando uno de ellos puso el dedo en el gatillo del fusil Kalashnikov.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Nunca había visto un rostro juvenil tan inexpresivo. Todavía hoy encuentro difícil describir esa cara sin el menor atisbo de emoción en los ojos, petrificada en una frialdad que infundía pavor. A partir de entonces tendría que acostumbrarme a este mimetismo que, según me explicarían después muchos niños y jóvenes que salieron del infierno del LRA, era un mecanismo de supervivencia. Había que suprimir las emociones si querías salvar la vida.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;A los pocos metros llegamos a un poblado abandonado. El lugar estaba circundado por siete chicos y dos chicas, todos ellos armados. Los muchachos, dos de los cuales tenían aspecto de ser aún niños de tal vez 14 años, vestían uniforme militar, de aspecto sucio y raído. Intenté tranquilizarme y caminé despacio saludándoles uno a uno. No me sorprendió demasiado cuando vi que ninguno de ellos quiso estrecharme la mano. Había oído varias veces de otros muchachos que habían escapado cómo Joseph Kony, el líder del LRA, les había adoctrinado con detalladas normas, una de las cuales prohibía dar la mano a personas ajenas a su grupo, en la creencia de que si así lo hacían perderían el espíritu protector.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=14286" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Uganda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Uganda/default.aspx" /><category term="LRA" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/LRA/default.aspx" /><category term="j&amp;#243;venes" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/j_26002300_243_3B00_venes/default.aspx" /><category term="libro" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/libro/default.aspx" /><category term="emoci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/emoci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="ojos" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/ojos/default.aspx" /><category term="Hierba Alta" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Hierba+Alta/default.aspx" /></entry><entry><title>Los exclu&#237;dos de la aldea global</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/22/los-exclu-dos-de-la-aldea-global.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/22/los-exclu-dos-de-la-aldea-global.aspx</id><published>2008-05-22T15:44:00Z</published><updated>2008-05-22T15:44:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture14142.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Mercado Kampala" alt="Mercado Kampala" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/14142/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Recuerdo hace algunos años cuando daba clase de religión en una escuela secundaria en Kitgum, una pequeña localidad del norte de Uganda, y me tocó hablar a mis alumnos de las cartas de San Pablo a los Corintios. "Para que nos hagamos una idea de lo que era Corinto --empecé diciendo-- vamos a considerar cómo suele vivir la gente en una gran ciudad..."&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;A continuación pregunté si habían estado alguna vez en la capital, Kampala. Ni uno solo levantó la mano. "¿Conoceréis por lo menos Gulu (la capital de la región norteña, a unos 100 kilómetros de Kitgum)?" De mis 30 estudiantes, dos alzaron el brazo mientras empecé a devanarme los sesos sobre cómo continuar mi lección... Nunca como hasta aquella ocasión me había dado cuenta de que para la gente con la que yo trataba diariamente las fronteras de su mundo estaban a muy pocos kilómetros de su villorrio.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Los que tenemos la suerte de viajar regularmente, tener amigos de varios países, leer periódicos y navegar por internet corremos el riesgo de acabar pensando que todos tienen nuestro mismo conocimiento del mundo en que vivimos. Nada más lejos de la realidad. Una gran parte de la humanidad está excluida de los beneficios de vivir en una aldea global y no podrán nunca tener una visión de conjunto del mundo. Lo he visto infinidad de veces en el África rural.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Muchos millones de seres humanos siguen viviendo como el común de los mortales vivió durante siglos: en un espacio muy reducido del que nunca, o sólo en raras ocasiones, saldrán. Naces en tu aldea en un Congo o un Sudán, vas a la escuela (los que van) unos años hasta que no tienes más remedio que abandonar tus estudios al terminar la primaria, o incluso antes, y pasas el resto de tu vida cultivando unas parcelas de terreno, yendo a buscar agua y leña, y disfrutando de las pocas ocasiones que se presentan de vida social en el mercado semanal, la función religiosa o los rituales del clan.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Alguna que otra vez visitarán la ciudad más cercana, tal vez a varias horas de marcha a pie por carreteras poco transitables por donde apenas circulan vehículos, y si alguna vez tienen deseos de trasladarse a vivir allí se les quitarán las ganas cuando se den cuenta de lo caro que cuesta comprar alimentos y alquilar cualquier pequeño tugurio en un arrabal miserable. Si además comprueban que 100 kilómetros más allá sus vecinos hablan otro idioma, ya tendrán otra razón para seguir arropados en la seguridad del terruño que pisan. Y si a esto se añade el que vivan en una zona conflictiva, tendrán delante de ellos una barrera más que les impedirá moverse más allá de unos pocos kilómetros. El mundo en el que vivirán se reducirá a un espacio cada vez más pequeño en el que siempre escucharán lo mismo y se relacionarán con las mismas personas. Los que tengan una pequeña radio oirán ecos de otros lugares que les abrirá algún boquete en esta celda tan exigua. Es posible que un día alguien ponga en el cruce de carreteras más cercano una televisión con conexión vía satélite o un video-club donde los asombrados campesinos verán por primera vez un modo de vida harto distinto que les hará pensar que en lugares lejanos otras personas viven a todo tren y albergarán el deseo de poder vivir también ellos de esa manera, si pudieran.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Lo malo de vivir en un mundo tan pequeño es que la falta de referencias y de visión de otros horizontes terminan por crear un caldo de cultivo en el que puede crecer fácilmente la intolerancia, los prejuicios, la desconfianza hacia los que son distintos y el intercambio de ideas. Muchos de los conflictos que estallan un buen día en un lugar perdido de África y que nos horrorizan tienen parte de su origen por este provincianismo que se desarrolla cuando la gente vive en lugares muy pequeños donde no conocen otras mentalidades ni maneras de vivir.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=14143" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Uganda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Uganda/default.aspx" /><category term="globalizaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/globalizaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="Kitgum" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Kitgum/default.aspx" /><category term="provincianismo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/provincianismo/default.aspx" /></entry><entry><title> 'El club de la miseria'</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/14/el-club-de-la-miseria.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/14/el-club-de-la-miseria.aspx</id><published>2008-05-14T14:50:00Z</published><updated>2008-05-14T14:50:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture13711.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Refugiados Sierra Leona" alt="Refugiados Sierra Leona" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/13711/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Hoy quisiera recomendarles un excelente libro que acaba de ser publicado en castellano. Aunque en sí mismo no es de tema africano, el 95% de lo que su autor escribe es sobre este sufrido continente. Se trata de &lt;EM&gt;El club de la miseria&lt;/EM&gt;, del economista británico Paul Collier, profesor de Oxford y antiguo oficial del Banco Mundial. Su planteamiento de base no podía ser más certero: hay que distinguir entre "países en vías de desarrollo" y aquellos que están estancados y no crecen. Los primeros --como India, Brasil, China y otros antiguos integrantes del "Tercer mundo"-- están levantando cabeza y sus habitantes tienen la convicción de que sus hijos van a vivir mejor que ellos (como pasaba en Europa hace 50 años). Pero queda un grupo de 57 países, casi todos ellos en África, que forman parte de este peculiar "club de la miseria" en el que están integrados mil millones de seres humanos. &lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Esta distinción es importante, porque no hay que olvidar que desde 1980 la pobreza mundial ha disminuido por primera vez en el mundo y países antaño pobres hoy están dejando de serlo. Pero en los &lt;I&gt;malauis&lt;/I&gt; y las &lt;I&gt;etiopías&lt;/I&gt; del mundo, enormes masas de seres humanos no se encaminan hacia ningún futuro mejor, sino que van a la deriva, mueren antes de los 40 o de los 50 años y sus niños padecen desnutrición crónica.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;¿Por qué estos 57 países, la mayor parte de ellos africanos, no consiguen salir de este estancamiento? Para Collier, la respuesta está en las trampas. "A base de trabajo, ahorro e inteligencia, una sociedad puede salir de la pobreza... siempre que no se quede atrapada en uno de estos cuatro cepos: conflictos violentos, recursos naturales valiosos, falta de salida al mar y mal gobierno".&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;No es casualidad que la mayor parte de las guerras se ceben en sociedades pobres, donde la vida en sí no vale mucho y los jóvenes reclutados por ejércitos rebeldes salen baratos. Collier cita el caso del antiguo Zaire, donde el líder rebelde Joseph Kabila dijo a un periodista que lo único que le hacía falta para hacerse con el poder era "diez mil dólares y un teléfono satélite". En Zaire todo el mundo era tan pobre que con esa cantidad no era difícil contratar un ejército. ¿Y el teléfono? Con él, Kabila cerró infinidad de tratos con empresas extractoras de recursos antes de ocupar la capital Kinshasa.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y es que, paradójicamente, los recursos naturales valiosos son la segunda trampa mortal para estas sociedades. Ejemplos como los de Nigeria, Chad, Guinea Ecuatorial y Angola, grandes productores de petróleo, muestran que a menudo la dependencia de estos recursos favorece la autocracia y el clientelismo en la política. Lo mismo se podría decir del coltan en la República Democrática del Congo o de los diamantes en Sierra Leona. Muy distinto es el caso de un país como Botswana, gran exportador de diamantes que, sin embargo, ha sido siempre un ejemplo de prosperidad y buen gobierno, o de Mauricio que ha convertido el turismo en una fuente de ingresos que el gobierno invierte en buenos servicios para la población, aunque por desgracia estos dos casos en África no son sino la excepción que confirma la regla.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;También algunas circunstancias geográficas, como la falta de salida al mar, tienen importancia y se convierten en la tercera trampa, aunque esto depende de los vecinos que el país en cuestión tenga. ¿Por qué Uganda es pobre mientras que Suiza es rica? Porque el acceso de Suiza al mar depende de las infraestructuras de Alemania e Italia, mientras que el acceso de Uganda al mar para garantizar sus suministros o para exportar sus productos depende de las pésimas carreteras de Kenia.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Por último, poco hay que explicar sobre cómo el mal gobierno --la cuarta trampa-- puede destruir un país que empezó bien a una velocidad de vértigo. Así ha ocurrido en Zimbabwe, que bajo la dictadura de Mugabe se ha hundido en la miseria más absoluta.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;¿Es posible abandonar este poco apetecible club de la miseria? Según el autor, hay que acabar con la tendencia a culpar al colonialismo de todos los males porque hace creer a los más pobres que no pueden solucionar sus propios problemas. Es difícil salir de este estancamiento, pero no imposible. Algunas de las salidas pasarían por la diversificación de sus exportaciones, el desarrollo de sectores como el textil y la agricultura a gran escala y, en el caso de África, organizarse alrededor de federaciones regionales. En un ámbito más global, Paul Collier apuesta también por realizar cambios en las normativas internacionales y en las políticas comerciales.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y--no se lo pierdan-- en algunos casos el mejor favor que se podría hacer a estos países sería intervenciones militares puntuales. No se echen las manos a la cabeza tan pronto, acuérdense del genocidio que tuvo lugar en Ruanda en 1994 y piensen si no se podría haber evitado enviando tropas extranjeras de forma rápida y con un mandato claro. Que se lo pregunten si no a los sufridos habitantes de Sierra Leona, donde la que fue posiblemente la guerra más cruel de toda África terminó a primeros del año 2002 tras una intervención decisiva del ejército británico que deshizo a la guerrilla del Revolutionary United Front (RUF) y obligó a los pocos que quedaron a aceptar acuerdos de paz con el gobierno. La cuestión en un caso así sería no por qué se hizo, sino por qué se tardó tanto en hacerlo, dado que la guerra empezó en el año 1991 y dejó cientos de miles de muertos, miles de niños secuestrados y una ingente legión de mutilados. Lo malo es que este tipo de intervenciones raramente se realiza por motivos verdaderamente humanitarios. ¿O es casualidad que las principales compañías que tienen concesiones para las minas de diamantes en Sierra Leona sean británicas? Una vez más, la trampa de los recursos.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=13714" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="miseria" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/miseria/default.aspx" /><category term="&amp;#193;frica" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/_26002300_193_3B00_frica/default.aspx" /><category term="pobre" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/pobre/default.aspx" /><category term="prosperidad" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/prosperidad/default.aspx" /><category term="estancamiento" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/estancamiento/default.aspx" /></entry><entry><title>Europa y &#193;frica: una relaci&#243;n penosa</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/13/europa-y-frica-una-relaci-n-penosa.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/13/europa-y-frica-una-relaci-n-penosa.aspx</id><published>2008-05-13T15:43:00Z</published><updated>2008-05-13T15:43:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture13626.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title=Níger alt=Níger hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/13626/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Hoy traigo a colación dos temas, que aparentemente no tienen mucho que ver entre sí y que ocurren en dos lugares harto distintos y distantes en África. El primero es este: si van ustedes a la República del Níger (el país más pobre del mundo si no me equivoco) encontrarán abundantes cebollas de bastante buena calidad procedentes de Holanda en casi cualquier mercadillo o tienda del país, y a precio más barato que las cebollas que produce cualquier agricultor nigerino, que ya le debe costar sus buenos sudores con el secarral que es aquello. Imagínense ustedes las consecuencias para los productores locales que intentan vender sus hortalizas en el mercado local.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;El segundo lo conozco algo mejor y me causa una gran pena. En Uganda muchas familias tienen que enfrentarse estos días a una difícil situación, la de decidir cuáles de sus hijos abandonarán sus estudios y se quedarán en casa, porque debido a la subida de los precios de los alimentos las escuelas han visto dispararse el coste de sus modestos menús escolares y no han tenido más remedio que subir el precio de las tasas escolares, que muchos padres ya no pueden pagar.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Se preguntarán ustedes, a lo mejor, qué tiene que ver la velocidad con el tocino. Pues mucho, porqué resulta que de ambos males, el de Níger y el de Uganda (y tantos otros sitios más de África) tienen mucha culpa algunas políticas nefastas que se deciden en la Unión Europea. En primer lugar, si en muchos lugares de África los productos importados están inundando ya los mercados locales, y a menudo a precios más baratos, con el consiguiente perjuicio para los productores locales, eso se debe a los acuerdos (más o menos impuestos) de libre comercio conocidos como EPAs (Economic Partnership Agreements) entre la Unión Europea y los países de ACP (Africa, Caribe y Pacífico).&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Y en cuanto al tema de la subida de los precios de los alimentos, si siguen ustedes la actualidad en los medios de comunicación sabrán que una de las principales causas que explican la vertiginosa subida de alimentos en el mundo, y que está afectando sobre todo a los más pobres, es el desmedido uso de producción de cereales para biocombustibles. Pues bien, hoy acabo de enterarme de fuentes bien informadas que el 65% del maíz que se cultiva en los países de la Unión Europea no es para consumo como alimentos, sino para producir etanol. El maíz, por cierto, es el alimento básico en las escuelas de Uganda y de muchas otras partes de África.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Reflexionando sobre estos dos temas, me llama enormemente la atención la falta de reacción y de crítica que distintos grupos más o menos reivindicativos en Europa tienen ante temas como estos y otros parecidos. Podríamos hablar también de los intentos que durante estos últimos días está realizando la Unión Europea de endurecer los periodos de detención para los extranjeros en situación irregular, al mismo tiempo que favorecen la inmigración de personal extracomunitario profesionalmente cualificado, como médicos y enfermeras, robando a los países africanos de un personal sanitario muy necesario para atender a enormes masas de población con problemas serios de salud.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Lo que más me llama la atención del caso es que multitud de grupos y lobis en países europeos sí suelen ser muy sensibles ante ciertos temas percibidos como injusticias y abusos de derechos humanos cometidos por EEUU. Ahí sí que se organizan campañas, se grita, se sale a la calle y se aplaude a quien hace gala de su antiimperialismo ‘yankee'. ¿Es despiste o es oportunismo más o menos teñido de ideología? ¿Por qué no mostrar la misma sensibilidad y afán reivindicativo cuando las malas políticas y las injusticias sociales se plasman en legislaciones de la Unión Europea? ¿No será que en el fondo nos cuesta más criticar dentro de nuestra propia casa a unos gobernantes y parlamentarios que después de todo hemos elegido con nuestros votos?&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Les invito a que saquen ustedes sus propias conclusiones. Yo, que durante 20 años me he encontrado a muchos campesinos africanos que vuelven del mercado sin dinero para comprar ni una pastilla de jabón y a muchos padres que no pueden pagar la escuela a sus hijos, hace tiempo que he sacado las mías.&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture13626.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=13627" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Uganda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Uganda/default.aspx" /><category term="N&amp;#237;ger" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/N_26002300_237_3B00_ger/default.aspx" /><category term="precio" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/precio/default.aspx" /><category term="biocombustible" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/biocombustible/default.aspx" /><category term="alimento" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/alimento/default.aspx" /><category term="agricultor" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/agricultor/default.aspx" /></entry><entry><title>La vida cotidiana de los pobres: la religiosidad</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/07/la-vida-cotidiana-de-los-pobres-la-religiosidad.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/05/07/la-vida-cotidiana-de-los-pobres-la-religiosidad.aspx</id><published>2008-05-07T17:07:00Z</published><updated>2008-05-07T17:07:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture13249.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Religiosidad en África" alt="Religiosidad en África" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/13249/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;"Dios sabe que este mundo está lleno de desgracias", "Jesús cargó con la cruz en un mundo de miseria". Así empiezan dos himnos religiosos en lengua acholi, del norte de Uganda. Hay muchos más de parecido tono. Cada vez que los he oído cantar no he podido evitar un estremecimiento difícil de describir, quizás porque durante 20 años he visto muy de cerca lo triste que puede ser la vida para quien cada jornada está tejida de un entramado de carencias y frustraciones y se vuelve a Dios para encontrar respuestas o por lo menos algo de consuelo.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Si la Biblia está llena de referencias a la religiosidad de los pobres, poco extraña que en lugares como África la gente con menos medios muestre una gran facilidad para desarrollar un sentido religioso que ya de por sí abunda en casi todas las culturas africanas. Aquí, sin embargo, hay que matizar bastante: hay pueblos de África que tienen creencias monoteístas bastante marcadas, aunque parecen que son pocos los que creen en un Dios personal que se preocupa por los seres humanos. En muchos casos, entre Dios y las personas hay toda una nube de espíritus y antepasados que son el verdadero centro de los rituales, ceremonias que por otra parte en muchos casos sólo se ponen en práctica cuando hay algún problema concreto que resolver, ya sea una enfermedad, una muerte en la familia o cualquier otra contrariedad.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En el caso de la religión tradicional de los acholi del norte de Uganda, la creencia en un Dios creador no debía de estar muy bien definida cuando los propios misioneros --lo mismo católicos que anglicanos-- no tuvieron muy fácil encontrar un nombre adecuado en lengua local para referirse al Dios que predicaban. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Al final, en África como en cualquier lugar del mundo donde resonó por primera vez el mensaje del Evangelio, presentar a un Dios que se hace hombre en Jesús de Nazaret y que es condenado, muere y resucita, es algo novedoso que cambia la manera de ver el mundo y de relacionarse entre los seres humanos. En algunos aspectos de la vida, las culturas africanas muestran una mayor cercanía natural al evangelio, y en otros seguramente menos. En cualquier caso, cuando la gente que come una vez al día, tiene dos camisas raídas y, a menudo, tiene que abandonar sus casas por una guerra, se encuentran con un Dios que sufre como ellos y que les promete estar a su lado, esa relación se manifiesta en muchos aspectos de su vida cotidiana que en las sociedades occidentales están cada vez más teñidas de laicidad. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Por eso, en tantos lugares de África casi nunca se empieza una reunión del tipo que sea sin una oración, ya sea cristiana o musulmana, y la gente reza antes y después de cualquier comida, cuando van al campo, cuando empiezan un viaje, un negocio y hasta un partido de fútbol. Y a los niños se les da un nombre africano que significa "Dios me ha librado", "Dios es generoso", "Dios me da la vida" y un largo etcétera (qué pena me daba cada vez que me pedían que bautizara a un Kevin Costner, a un Bill Clinton o a una Shakira). Y por ese mismo sentido religioso, muchas familias africanas cristianas terminan el día rezando el rosario alrededor del fuego en su poblado y muchos hombres y mujeres en África lucen rosarios, cruces y medallas sin ningún complejo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Es posible que en algún caso haya algo de superficialidad en todo esto, pero cuando ves gente muy pobre para los que la fe cristiana significa respetar a la mujer, sacrificarse por sus vecinos, perdonar a los que les han hecho daño y vivir serenamente en medio de sus sufrimientos sin desesperarse, te das cuenta de que la religiosidad en la vida cotidiana es una riqueza que para los más pobres es un patrimonio que les sostiene a diario y de la que tenemos tanto que aprender.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=13250" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="oraci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/oraci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="biblia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/biblia/default.aspx" /><category term="misionero" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/misionero/default.aspx" /><category term="religiosidad" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/religiosidad/default.aspx" /></entry><entry><title>La vida cotidiana de los pobres: la tradici&#243;n familiar</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/04/24/la-vida-cotidiana-de-los-pobres-tradici-n-familiar.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/2008/04/24/la-vida-cotidiana-de-los-pobres-tradici-n-familiar.aspx</id><published>2008-04-24T16:18:00Z</published><updated>2008-04-24T16:18:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/picture12458.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title=Madre alt=Madre hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/uganda/images/12458/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;"Sino tienes vacas ni hermana y te quieres casar alístate al Ejército". Así empieza una canción acholi del norte de Uganda sobre un tema harto curioso y la vez cotidiano: en una cultura en la que el hombre tiene que pagar una dote (que hasta hace muy poco se hacía con cabezas de ganado) a la familia de la novia, el que tiene pocos recursos tiene escasas perspectivas de poder casarse. A no ser que su hermana se case primero, en cuyo caso usará la dote que ha sido pagada a su clan por ella. Y si no... pues a buscar un trabajo que te dé el dinero suficiente en el menor tiempo posible y, entre tantos lugares a donde acudir, ninguno como el Ejército, donde si no consigues dinero con tu soldada lo puedes conseguir por otros medios menos convencionales.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Lo de la dote en el matrimonio podría interpretarse desde nuestros parámetros culturales europeos como un "comprar a la mujer" y la verdad es que hay ocasiones en las que por desgracia las cosas terminan por funcionar de esta manera. También hay diferencias de una cultura a otra. En el sur de Uganda, por ejemplo, el hombre que se va a casar paga muy poco a sus suegros, mientras que en el norte el pago puede resultar exorbitante, hasta el punto de que se tarda muchísimos años en completarlo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Originariamente tenía una explicación que nada tendría de negativa, algo así como unos regalos que el hombre hace a los padres de la chica en agradecimiento por haberla educado. Un antropólogo nos explicaría también que, al tratarse de culturas patriarcales, el matrimonio hace que la mujer se vaya de su clan de origen para integrarse en el clan de su marido y, en este caso, la dote "compensa" o "equilibra" esa pérdida, ya que el pago servirá para que a su vez otro hombre del clan de la mujer se pueda casar.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Desde este punto de vista, el pago de la dote ha hecho que durante muchos siglos la gente viera el matrimonio como algo serio, por lo que había que esforzarse. Además, el pasar por esta tradición daba mucha estabilidad a la vida de la pareja, la cual se sentía vinculada toda la vida. Hoy día, con la pérdida de la cría de ganado a consecuencia de la guerra y al pasar a una economía en la que se usa el dinero, en muchas ocasiones el pago de la dote se ha convertido en un negocio en el que se piden cantidades exorbitantes.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Esto tiene como consecuencia que se termina usando a la mujer como moneda de cambio y que al convertirse el matrimonio en algo inalcanzable muchos jóvenes simplemente se van a vivir juntos sin ningún vínculo, y esto a la larga acaba por crear una situación en la que las uniones libres se hacen y se deshacen al antojo de los dos jóvenes, que además se marcharán a vivir lejos de su familia de origen que podría ayudarlos en momentos de crisis. Muchas chicas terminan por ser madres solteras toda su vida, lo que las hace vivir en situación vulnerable.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Como ocurre con tantos aspectos de la tradición africana, la familia también se va desdibujando. La imagen de los padres y los hijos sentados alrededor del fuego al caer la tarde en su poblado ya va siendo menos habitual, sobre todo desde que la gente del norte de Uganda empezó a vivir en campos de desplazados donde se ha socavado su cultura y su vida familiar. Desprovistos de sus tierras por la guerra, por desastres naturales o por la codicia de unos pocos, la familia se divide porque el marido tiene que ir a la capital, muy lejos, a buscar trabajo --tal vez de vigilante nocturno o de descargador de camiones-- y verá a su mujer y a sus hijos, que se han quedado en la aldea de origen, pocas veces al año.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Es una pena, porque cuando a las personas les falta lo más necesario para vivir encuentran en la familia la fuerza que les hace ser más humanos. Y es que viendo cómo las personas están en el límite de la supervivencia en los lugares más pobres del mundo, cada vez me reconvenzo más de que a la familia no se la ataca tanto con leyes, como a veces oigo decir desde España, sino con hacer que la gente sea pobre hasta ponerlos en situaciones límite.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=12460" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jcrodriguez@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jcrodriguez%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Uganda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/Uganda/default.aspx" /><category term="guerra" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/guerra/default.aspx" /><category term="j&amp;#243;venes" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/j_26002300_243_3B00_venes/default.aspx" /><category term="familia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/familia/default.aspx" /><category term="dote" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/dote/default.aspx" /><category term="desastre" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/uganda/archive/tags/desastre/default.aspx" /></entry></feed>