
Hágame el favor de mirar tres segundos esta foto. Respire. Inspire, expire. Vuelva a mirar la foto. En ella está la fuente de su oxígeno. ¿No nota que le falta el aire? Inspire, expire. Debe saber que su oxígeno se vende a diez dólares, seis euros y poco. ¿Aún respira? Tal vez mientras no notemos la falta de aire el precio no será caro, ni barato. Va a diez con cincuenta exactamente cada gota de su vida. Y la vendemos porque... porque nuestra vida tiene precio. Baratito, me parece a mí.
Tendría que aclarar, para seguir con este escrito, que no soy ecologista. Que no cuido el mundo en el que vivo; que no reciclo; que no soy ninguna activista ni defensora del medio ambiente. Pero hay acciones que atentan contra mi juicio.
En la foto pueden ver el resultado del trabajo que los madereros diariamente realizan en bosques primarios de Esmeraldas, provincia del Ecuador. Este trabajo se puede llevar a cabo, LEGALMENTE, gracias al contrato que firmó el anterior alcalde de la zona, Mérices Caicedo Betancourt, con las empresas Setrafor y Probemundo, previo embolsamiento de cantidades acordadas. Estas empresas obtuvieron la concesión del terreno por tres años para la tala de árboles y la plantación de palma de aceite (o palma africana) con la que se contamina el suelo y se destruye la biodiversidad. Todo esto por no hablar de la desaparición de especies endémicas de la zona. Son 10.000 hectáreas de bosque primario las que van a desaparecer y 5.600 hectáreas las que se plantarán con palma. Leer más