martes, 26 de febrero de 2008 10:20
Carles Requena
Pequeños trocitos de felicidad

Cris y Claudio hicieron un trabajo maravilloso en Douma -- Damasco, con los artistas iraquíes, con los trabajadores sociales y con las niñas refugiadas y niños refugiados procedentes del desastre humano de Irak. Cuando volvían les pedí que me explicaran sensaciones, flases, porque nuestra actividad se fundamenta en las emociones, en esa comunicación que intento en vano reflejar por escrito de vez en cuando.
Aún me emociono cuando leo los diarios de Claudio y de Cris, porqué pienso que hemos conseguido "suministrar" un poquito de felicidad a gente que ahora mismo está inmersa en el sufrimiento por su situación presente y por los horrores del pasado. Al margen de las experiencias en el trabajo concreto me sorprenden con unas cuantas anécdotas tangenciales.
"...por la mañana vamos al zoco a buscar cositas que necesitamos para el show y una de las niñas que estaban en Douma el miércoles pasado, nos ha reconocido y desborda felicidad a raudales, no se lo puede creer...llegan sus tres hermanos, sus padres y creo que tres o cuatros tíos, y todos riendo y sorprendidos de vernos allí. Sacan la cámara para hacer fotos de todos juntos...así que nosotros sacamos las narices que ya siempre llevamos en los bolsillos y las ponemos a los niños...varias fotos, risas, besos y abrazos y se van saludándonos. El tío de la parada del zoco no se puede creer lo que acaba de pasar, nos mira, se pone las manos en el corazón y empieza a sonreírnos y sigue diciendo --shukran, thank you-..."
"...chico de 25 años a quien han matado a su padre en Irak y que también acaba de separarse de su mujer; me dice: "nunca he podido soportar a los clowns y estas cosas de mierda". Hoy, sin embargo, se ha reído y lo agradece porque siempre está triste... le he cantado "Cumpleaños Feliz" y le he regalado una nariz y se ha quedado sorprendido, le he dado un abrazo y él, mirando a sus amigos y viendo que todos estaban emocionados, con una sonrisa me ha abrazado también..."
"... niña sobre el puente cercano a Correos vendiendo dulces, es de noche y hace mucho frío, le regalamos un globo lila en forma de perrito, le cambia la cara, no entiende como puede ser que hayan globos en medio de esos pasos en los cuales todo el mundo va muy deprisa y en los cuales ella es casi invisible. Nos mira, sonreímos y se le abren los ojos, nos vamos y sigue mirándonos como si fuera un sueño, con su perrito en la mano."
"... estamos en un centro donde están los niños que han sufrido algún gran trauma, violación o han presenciado el asesinato de algún miembro de la familia. Hacemos el show y al final un poco de globoflexia. Una niña muy alterada consigue un globo y nadie se lo puede tocar. Sólo estaba concentrada en su globo y parecía que cualquier presencia cercana era una amenaza a su nueva propiedad. Yo la observaba, sonaba música, ignorando su globo y siguiendo un impulso la agarré en brazos, la abracé y bailamos juntas. Ella me miraba con cara de sorprendida, ya no se acordaba de su globo ni de las amenazas que sentía, la sensación era muy especial, se sentía muy bien, no se como explicarlo, luego corrió a las amigas a explicarles la experiencia. Se acercaban y me miraban, las acariciaba y sonreían mirándose entre ellas."
¿Son Payasos Sin Fronteras 24 horas al día?
Foto: Pere Masramón