Denguito gritaba como un poseso "no puedo, no puedo, tengo miedo, no puedo subir..." Y el resto de los Mortimers intentaban consolarlo a la vez que lograban convencerlo de que el miedo es una reacción humana muy común y hasta necesaria. Finalmente, Denguito hizo de tripas corazón y se subió al rulo. Los espectadores aplaudieron entusiasmados. Era una victoria colectiva contra el miedo a las réplicas que se producían después del sismo de agosto.

Esto sucedía en San Clemente, en Pisco. Tres semanas antes, en agosto del presente año, un terremoto había provocado la muerte a más de 500 personas en esta zona del Perú. Médicos Sin Fronteras, como en otras ocasiones y ante otras catástrofes, nos invitó a participar en la emergencia dentro del contexto de las actividades de apoyo psicológico a las víctimas del terremoto. Una vez superada la fase de rescate de víctimas, en la segunda mitad de la fase de apoyo en necesidades básicas aparecían los payasos e iniciaban una larga gira por toda la zona afectada.

Para la población afectada aquello fue un bálsamo y su agradecimiento fue enorme. A su vuelta, cuando hablé con los Mortimers y con Denguito los vi radiantes. Habían vuelto emocionados y muy felices. La población les había dispensado un cariño especial y los profesionales del ámbito humanitario habían notado mayor energía e ilusión en su trabajo al sentirse arropados por el optimismo y la felicidad de los payasos.

En sus espectáculos Denguito y los Mortimers insertaban mensajes de tranquilidad a la población, reflexiones sobre el miedo, sobre la higiene, apoyaban la tarea de las agencias humanitarias mediante lo informal y lo cómico. Fue un refuerzo que funcionó estupendamente y que, además, estaba contenido en el ya de por si apreciado humor del payaso.

El departamento de Ica es una zona muy deprimida. Denguito me decía que había lugares donde no se sabía decir si había pasado el terremoto o sencillamente era que aquello siempre había estado así. La población es muy humilde y llegamos a la conclusión de que ya que el terremoto estaba aún cerca valía la pena volver a regalarles unos cuantos miles de risas más, y así es como hace unos días estuvieron allí distribuyendo alegría otro grupo de payasos extremeños.

Esta vez fueron artistas de Asaco Producciones y de Funambulus, y logramos algo más increíble aún: trabajar con una compañía local excelente. Los payasos de Bola Roja y los de Pallasos Sin Fronteras (PSF) sembraron nuevamente de alegría la región. Además, tuvimos la oportunidad de interiorizar más aún las preocupaciones de la gente de esta zona de Perú, que hasta parece olvidada en un lugar tan cercano como Lima. La gente acogió a los artistas con muchísimo afecto y se maravilló de ver a Inés, una mujer payasa.