Bosé, en PerúMiguel Silva Huerta, presidente de la comunidad campesina de Catacaos (Piura), cálido departamento ubicado al norte del Perú, llegó el fin de semana a Lima y está muy emocionado.

Nunca se imaginó que los problemas que viven durante más de quince años familias como la suya, que cultivan algodón de la variedad ‘pima', fuera tan importante para la prensa de la noche a la mañana, pero, sobre todo, no imaginó que viniera un embajador de buena voluntad a hablar por ellos: un embajador llamado Miguel Bosé.

"Lo que más me impresionó al escucharlo fue su vocación con los pobres del mundo. Eso nos llena de energía. Saber que hay alguien como él que sirve a los demás y que se compromete a llevar la voz de miles de agricultores que sufrimos un pago irrisorio por nuestro producto bandera, que no compensa nuestros costes de producción. Somos más de 25.000 familias".

Y es que no podía ser de otra manera, y menos tratándose de Miguel Bosé, un ser humano al que no le tiembla la voz para denunciar lo que le suena injusto y para cantar a quien le escuche las verdades de las injustas reglas del comercio que favorecen a los países ricos a costa de los países pobres como el nuestro.

"La agricultura es la base de millones de familias en el mundo, que lo único que quieren es tener un recurso que les dé cierta independencia para no pedirle nada a nadie... Eso es justicia y dignidad", dijo Miguel Bosé en su conferencia. "El comercio justo es una manera de darle dignidad  a la gente....La gente no quiere casas de tres pisos y cuatro coches, quiere un trabajo digno, hacer lo que les gusta, porque eso también dignifica, y poder garantizarle a sus hijos un futuro mejor".

Miguel Bosé se adhirió en el año 2005 a la campaña Comercio con Justicia de Oxfam Internacional, que cuestiona los desequilibrios y reglas injustas en los acuerdos comerciales que EEUU y la Unión Europea intentan imponer a los países en vías de desarrollo.

En el año 2006 vino a Perú (Piura) y quedó preocupado por la situación de los algodoneros que cultivan la variedad ‘pima', a  pesar del reconocimiento que tiene esta fibra en el mundo.

"Soy muy incómodo hasta buscar la solución, no soy de los que abandonan. Voy a ser un perro de presa" , dijo finalmente Miguel Bosé.