Tengo que confesar que conocer a Marcelina Lagos me dejó una sensación gratificante....y es que escucharla hablar de todas las cosas que ha tenido que pasar en la vida, y su tenacidad para llegar a donde está, me confirma una vez que el dicho "querer es poder" si funcionó en mujeres que se lo proponen como ella.

Marcelina nació hace 39 años en el departamento de Apurimac (ubicado en la sierra sur del Perú) y tuvo, a diferencia de muchas niñas del ande y de sus propias hermanas, la oportunidad de asistir al colegio, y en su caso, a un internado de religiosas, quienes la formaron hasta los 18 años, edad en la que decidió viajar a Lima, la capital, a conocer y probar suerte. Marcelina llegó a la casa de su hermana mayor, quien junto a su esposo se dedicaban a confeccionar tapices de San Pedro de Cajas, cuna de grandes artistas en telar, y ubicado en la provincia de Tarma, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar. Poco a poco fue aprendiendo la técnica del maravilloso mundo del tejido y aunque al principio le costó sangre, sudor y lágrimas, como dice ella literalmente, sus ganas de aprender nunca decayeron.

Al cabo de un tiempo, y siempre con el apoyo de su hermana, pudo con sus ahorros comprarse un telar e integrarse a la Asociación Awaqkuna, palabra quechua que significa "tejedores". "El pago que nos hacían por los tapices que vendíamos no era siempre puntual, podíamos esperar dos meses si el cliente se demoraba en pagar y las cuentas no esperaban. Me puse a buscar otros ingresos para salir adelante. Trabajé en un mercado pelando pollos, vendía tripas, y hasta me puse a hacer jugos y desayunos, con los cuales pude junto a mi esposo darle educación a mis dos hijos", nos cuenta Marcelina.

Al cabo de un tiempo, su Asociación Awaqkuna le propuso pertenecer a la Asamblea de la Junta Directiva de la CIAP (Central Interregional de Artesanos del Perú), una organización de artesanos peruanos que se dedica a la producción y exportación de artesanías de diferentes regiones del Perú, y tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los artesanos, sus familias y comunidades, mediante la comercialización de sus productos en las condiciones más ventajosas para ellos.

"Al principio no quería porque no sabía hablar en público, no sabía exponer mis ideas, todo me daba vergüenza. Hasta que un día me mandaron a una Feria en Brasil de Comercio Justo y esa oportunidad me hizo abrir los ojos y pude darme cuenta que nuestros tejidos y diseños peruanos eran muy requeridos en el extranjero. Me hizo sentir más segura de lo que veníamos haciendo junto a los demás artesanos, pero sabía también que tenía que prepararme. Al regreso a Lima, mis compañeros votaron por mi y me nombraron oficialmente parte de la Junta Directiva de CIAP. Y, aunque yo no sabía ni hablar bien, ni usar la computadora, me propuse aprender y acepté el reto hasta el día de hoy".

Marcelina nos cuenta orgullosa que las cosas en estos dos años han funcionado muy bien y que cada día aprende más. Y es que gracias a sus ganas de salir adelante, y al apoyo de Instituciones comprometidas como FOVIDA (Fomento de la Vida) e Intermón Oxfam en Perú a través de los proyectos de desarrollo, los artesanos han podido impulsar la Ley del Artesano que es ahora una realidad.

Como resultado de todo el esfuerzo y dedicación, han podido inaugurar dos tiendas de Comercio Justo en los departamentos de Puno y Lima (distrito de Barranco), donde los artesanos venden sus productos sin intermediarios, y ofrecen paquetes turísticos alternativos, exportan artesanías a otras tiendas de comercio justo en otros países y se capacitan constantemente.

"Yo digo, si los artesanos han confiado en mi, tengo que hacer algo por ellos, apoyarlos, para que también salgan adelante. La idea es crear mejores condiciones de vida y lograr que se nos pague el precio justo por nuestro trabajo. Para eso me han elegido y no los puedo defraudar", finaliza Marcelina, a quien admiramos por su fuerza y capacidad para salir adelante junto a sus compañeros artesanos.

Para mayor información: www.ciap.org -- www.fovida.org.pe