lunes, 11 de febrero de 2008 17:51
Elva Abad
Los Humanitarios
Revisando mis anotaciones anteriores, me he dado cuenta -gratamente, por supuesto-- que las personas vamos saliendo adelante en la medida de nuestras posibilidades y capacidades. Unas veces, por propia iniciativa y, muchas otras, por la ayuda oportuna de terceros, sin los cuales sería muy difícil y tal vez hasta impensable alcanzar el objetivo.
Es por eso que quisiera en estas pequeñas líneas, compartir un pequeño y profundo reconocimiento a mis compañeros de ayuda humanitaria de Oxfam Internacional, ese grupo errante de personas que dedican sus vidas y sus tiempos ayudando a los otros, aquellos que necesitan de su acertada asistencia y experiencia, pero, sobretodo, de su buena voluntad para poder cambiar en algo la situación en la que viven los que han sufrido emergencias y desastres.
En qué consiste la acción humanitaria, fue la gran pregunta que me hice hace casi seis meses, y la cual respondo ahora que puedo ver los pequeños pero significativos grandes cambios en la población con la cual trabajan día a día.
Y es que el trabajo de los humanitarios comienza cuando viajan a las zonas afectadas por situaciones de emergencia (conflictos armados o catástrofes), con la finalidad de evaluar, recomendar y ejecutar en base a los daños percibidos, las acciones pertinentes para que las poblaciones más vulnerables puedan mejorar su situación y salir adelante.
Si en algo nos cambió el terremoto ocurrido en Perú hace casi seis meses, no fueron solamente los daños materiales y las irreparables pérdidas de seres queridos, sino la llegada de hombres y mujeres de programas humanitarios procedentes de diversas partes del mundo, quienes junto a nuestras instituciones locales, se unieron para sacar adelante programas de reconstrucción y rehabilitación, a fin de que las poblaciones afectadas de las provincias de Pisco y Chincha, pudieran tener condiciones mínimas para llevar una vida digna.
Así, gracias a su trabajo y a la ayuda de la Agencia Española de Cooperación Internacional podemos ver en algunos centros poblados de la provincia de Chincha, que los sistemas de agua potable están siendo rehabilitados, permitiendo que más de 1.065 familias puedan acceder diariamente a este servicio básico, sin el cual miles de pobladores se verían seriamente afectados por las enfermedades respiratorias y diarreicas generadas por la mala calidad del agua.
Junto a ello, podemos ver campañas educativas, las cuales informan y previenen enfermedades y epidemias. Y podemos observar, también, cambios significativos en la vida de 1.000 pequeños agricultores de algodón, maíz y productos agrícolas de primera necesidad, quienes han sido beneficiados con la distribución de los bonos solidarios para la agricultura, a fin de que puedan adquirir en establecimientos autorizados, diversos insumos, pesticidas y herramientas agrícolas y restablecer sus condiciones de producción para la campaña 2008.
El trabajo que desarrollan los equipos humanitarios sobre el terreno es arduo y muchas veces difícil, pero su espíritu solidario y su vocación de servicio sobrepasa cualquier contratiempo, distancia y frontera. Para todos ellos, gracias por acompañarnos y por dejarnos tantos aprendizajes.