miércoles, 05 de diciembre de 2007 11:12
Elva Abad
Charlas con valor añadido
Hace unos días visité un proyecto que se viene implementando con los comerciantes del mercado cooperativo Ollantay, del distrito de San Juan de Miraflores, en la zona sur de Lima (Perú), y tuve la oportunidad de compartir una reunión, donde los dirigentes daban cuenta de los mecanismos que usan para mejorar sus ventas diarias y del valor que le dan a las charlas educativas o capacitaciones que reciben de parte de las instituciones que ejecutan el proyecto.
Y es que a uno que tal vez ha tenido la suerte y la oportunidad --de la que no gozan miles de personas en el mundo-- de acceder a estudios puede que les resulte reiterativo recibir charlas para hablar de lo que ya sabemos o que les den pautas de cómo ser mejores en lo que hacen. Pero, cuando nunca se pudo estudiar, porque la plata en casa solo alcanzaba para comer, la situación siempre es diferente y de mucho beneficio para quien lo sepa aprovechar.
Gabino Perales, presidente del mercado cooperativo Ollantay, puede dar testimonio de eso, y sabe ahora que para poder crecer y competir con los grandes supermercados debe asegurar que los 172 socias y socios que conforman la asociación se capaciten periódicamente, a fin de mejorar sus condiciones de vida y la de sus familias. “Antes nos costaba asistir a las capacitaciones, porque eso significaba dejar los puestos de venta y dejar de ganar dinero. Ahora hemos entendido que necesitamos estar preparados, y tener mejores armas para tener contentos a nuestros clientes y competir con los supermercados que cada día proliferan más”.
Estas capacitaciones forman parte de uno de los proyectos de promoción de desarrollo local, que junto a la Generalitat valenciana, viene implementando Intermón Oxfam en Perú, en el marco de un programa llamado Trabajo Digno y Ciudadanía, el cual está siendo ejecutado por instituciones peruanas comprometidas como FOVIDA (Fomento de la Vida) y SEA (Servicios Educativos El Agustino). El objetivo que se busca es que las comerciantes y los comerciantes de los mercados de abastos mejoren su competitividad y ejecuten, de la mano de los gobiernos locales, planes concertados que les permita fortalecer su economía diaria.
Para llevar a cabo su plan, utilizan herramientas diversas a través de las cuales, las comerciantes y los comerciantes conocen y se familiarizan con las dinámicas de la empresa, a fin de aplicarlas a sus negocios de manera permanente: planes de márketing, finanzas, dirección y liderazgo empresarial, entre otras.
Otro de los puntos resaltantes de la reunión de aquella mañana fue sobre la importancia que le dan al asociacionismo, ya que si antes cada comerciante velaba únicamente por su puesto de venta, las capacitaciones les permiten también entender que como equipo, tienen mejores posibilidades de hacerle frente a la competencia.
El reto consiste en asumir que como mercado de abastos deben marcar la diferencia y asegurar calidad. Calidad que se traduce en ofrecer buenos productos, mantener sus puestos de venta limpios, manejar precios uniformes, promocionar ofertas diarias, y un control de sanidad permanente para los puestos de venta de comida al paso.
“No podemos fallarle a nuestros clientes, ya que son ellos los que nos permiten crecer y vivir de este trabajo. Hemos comprendido que necesitamos estar integrados todos los socios del mercado, a fin de crear condiciones de confianza y no defraudarnos”, fueron las palabras finales de Edgar Mayma, gerente del mercado Ollantay, de quien también aprendimos mucho de aquella reunión.