martes, 25 de septiembre de 2007 17:06
Lucho Vargas
Pisco, a un mes del terremoto
A un mes del terremoto en Perú, que ocasionó la pérdida de más de quinientas vidas humanas, y la destrucción de miles de hogares, viajamos hacia la ciudad de Pisco nuevamente, con la finalidad de recorrer los lugares donde el equipo de ayuda humanitaria de Oxfam Internacional viene trabajando en la construcción de viviendas temporales para los damnificados, abasteciendo de agua, saneamiento y fortalecimiento de capacidades a las autoridades locales.
Nos encontramos con una ciudad ausente y destruida, donde el aire que se respira no solo se torna denso y polvoriento por momentos, sino que el ánimo y las miradas de los pobladores pareciera que se hubiesen detenido con el tiempo.
En el camino, coincidimos con el señor Segovio Meza (49), cuya vivienda o lo que quedaba de ella, ubicada en el distrito de Túpac Amaru, estaba siendo demolida en esos instantes por un tractor. Nos paramos junto a él, en silencio, sin saber qué decir ante semejante espectáculo de ver caer a pedazos la soñada casa propia. Tímidamente le preguntamos por su familia, convencidos que nos respondería que todos estaban a salvo, pero no es así. Nos dice que su madre ha muerto con el terremoto, y que su familia vive con su hermana temporalmente, porque su casa no se había caído. “Lo único que queremos del Gobierno es ser reubicados para comenzar una nueva vida. Gracias a Dios ya estoy trabajando, pero es necesario tener un espacio donde vivir”. Luego sigue mirando el tractor que hace lo suyo frente a su casa.
Partimos hacia la zona de San Clemente, donde nos encontramos a Roberto Patiño, especialista en agua y saneamiento del equipo de ayuda humanitaria de Oxfam Internacional. Ellos llevan casi cuatro semanas trabajando arduamente para que los pobladores de los distritos de Humay, Independencia y Túpac Amaru, tengan acceso a letrinas, agua potable, y puedan de esta manera evitar enfermedades o brotes de epidemias, especialmente en los albergues.
“Hemos instalado una planta de tratamiento de agua en Independencia, junto a Bomberos sin Fronteras y Acción contra el Hambre. El agua sale directamente a unos caños ubicados estratégicamente, de donde la población se puede abastecer, y tomar sin riesgo a enfermarse”.
Se han construido además, letrinas para hombres y mujeres, y se colocarán unos cañitos con agua a la salida de las mismas, para lavarse las manos después de usarlas.
Una de los aspectos claves del trabajo que realiza Oxfam en las zonas devastadas por el terremoto, es que cuentan el apoyo de la población, con quienes comparten las tareas que vienen implementando en las zonas, nos comenta Roberto, y nos presenta a Percy Maldonado (25), dirigente del distrito de San Clemente que alberga a 36 familias, quien viene apoyando en la construcción e instalación de letrinas. “Estamos agradecidos porque la ayuda ha llegado a nuestros distritos. Toda la comunidad participa y pone la mano, porque todos hemos sido afectados, y tenemos que estar unidos. Lo único que necesitamos es un tanque grande para almacenar el agua y juntarla para que nos dure más días”.
A un mes del terremoto consideramos que es muy importante y provechoso que el trabajo de rehabilitación y reconstrucción se haga con la población, de tal manera que las organizaciones locales y comunales no solo se fortalezcan, sino que los aprendizajes se queden con ellos.