Desde hace siete años  he ido regularmente a Katmandú y la sensación  que tengo cuando llego a la capital de Nepal es que el caos y las aglomeraciones no paran de crecer. De hecho, no es solamente una percepción personal, es una realidad, consecuencia de la falta de desarrollo de las zonas rurales, de la falta de servicios, de oportunidades y de la inseguridad creada por la inestabilidad política, que provoca que haya un flujo continuo de campesinos del campo a la ciudad.

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SamipSilu y Samip son dos de los niños que son atendidos en nuestro centro de educación especial en Pokhara. Ambos sufren parálisis cerebral y pertenecen a familias sin recursos.

El terreno de las discapacidades en Nepal está bastante abandonado, como demuestra la escasez o falta de especialistas para tratar a los afectados, la ausencia de centros educativos especializados, la inexistencia de adaptaciones en este ámbito, de programas de sensibilización y de ayudas para los afectados.
 
Algunas oenegés y entidades privadas han empezado ya a trabajar para mejorar la calidad de vida de estas personas, pero los resultados están aun muy lejos de cubrir las necesidades de una patología que en Nepal afecta a uno de cada 200 nacimientos, un porcentaje muy elevado si se compara con los de nuestro país. Las razones del alto porcentaje  son el bajo control de la mujer durante el embarazo, los partos en casa sin atención médica y las diferentes infecciones durante los primeros años de edad.

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Al contrario de lo que ocurre en Barcelona, las fiestas de Navidad y Año Nuevo en Nepal llegan si preaviso. No hay nada en la calle que indique que llegan estas fechas, ni luces, ni cientos de Papa Noel repartiendo caramelos, ni árboles, ni villancicos, ni la histeria colectiva por las compras. Solamente en los sitios frecuentados por turistas y organizaciones internacionales te recuerdan que ya estás en período navideño. Pero la austeridad en el ambiente, ni significa que en Nepal no se celebre la Navidad.

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Charla mujeres nepalísEn Nepal la gente es muy abierta y simpática, además de curiosa. Siempre que ven a un blanco suelen acercarse para entablar conversación y las preguntas acostumbran a ser siempre las mismas y en el mismo orden: ‘First time Nepal?’ (¿Primera vez en Nepal?),  ‘Do you like Nepal? (¿Te gusta Nepal?), Trekking? Y si en ese momento pones cara de no saber qué contestar, ellos mismos te dicen: NGO? (¿Oenegé?).

Imagino que esto puede dar una idea de la cantidad de blancos que andan por aquí colaborando en oenegés de muy distintas formas, como expatriados de larga estancia, voluntarios que vienen durante el mes de vacaciones, voluntarios que se quedan unos meses, especialistas… De forma inconsciente y pasiva, la sociedad nepalí, llena de necesidades, con escasez de trabajo y que conoce muy poco de la realidad del mundo occidental, hace su propia lectura. Para ellos, el blanco es una persona con dinero y con la vida resuelta que viene a hacer de buen samaritano.

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El problema de la gasolina en Nepal. Eduardo Matas Llegué a Nepal en enero de 2007, no era mi primera vez en el país, pero estaba segura de que la experiencia iba a ser diferente. Estaba allí para una estancia larga, para estudiar, trabajar y sumergirme en una cultura que ya conocía, pero que es tan compleja que requiere su tiempo para comprenderla plenamente. Además, llegué en un momento en que la situación política a pesar de estar tranquila era muy inestable y el país siempre estaba con la incertidumbre de que alguna cosa iba a pasar.

El retrato que puedo hacer ahora, después de casi un año de vivir aquí, es que en Nepal nada es lo que parece y que es un milagro que el país siga 'funcionando'. Seguramente, la razón es la capacidad de los nepalís de aceptar las cosas como vienen, sin luchar ni enfrentarse a ellas. Esta es una lección que he aprendido aquí: ante el sufrimiento no hay que intentar cambiar las cosas para dejar de sufrir,  sino aprender a ser feliz en esas condiciones. Los nepalís llevan esta filosofía hasta un extremo casi excesivo desde mi punto de vista, es cierto que el cambio a veces no depende de uno mismo y es un largo camino, pero cambiarse a uno mismo sí está en nuestras manos. Leer más