miércoles, 02 de enero de 2008 16:38
Mònica Grau,
Navidad sin preaviso
Al contrario de lo que ocurre en Barcelona, las fiestas de Navidad y Año Nuevo en Nepal llegan si preaviso. No hay nada en la calle que indique que llegan estas fechas, ni luces, ni cientos de Papa Noel repartiendo caramelos, ni árboles, ni villancicos, ni la histeria colectiva por las compras. Solamente en los sitios frecuentados por turistas y organizaciones internacionales te recuerdan que ya estás en período navideño. Pero la austeridad en el ambiente, ni significa que en Nepal no se celebre la Navidad.
Yo, personalmente, lo agradezco, porque sin darte cuenta estás en las fiestas y con ganas de disfrutarlas, no agotada y aburrida de ellas como pasa en Barcelona, que llegan después de un mes de imposición de espíritu navideño adelantado.
En Nepal, con un porcentaje de católicos bajo, no son por supuesto unas fiestas con tanta repercusión en la vida social y laboral, pero se nota la influencia de Occidente. De hecho, los destellos de Navidad que hay por aquí no son debidos a la comunidad cristiana, simplemente es una forma de imitar costumbres occidentales.
Nochevieja y Nochebuena son las dos fiestas más celebradas, pero de una forma muy distinta. Consiste en salir con los amigos a tomar unas copas, una excusa como cualquier otra para salir de fiesta. Afortunadamente, yo que en eso me parezco a los nepalís y celebro la Navidad por tradición pero sin darle ninguna relevancia religiosa, pude celebrarla a mi manera ‘cagando el tió’ y comiendo las 12 uvas. Una experiencia interesante, ya que pude compartir con ellos mis tradiciones, con risas, regalos, curiosidad e interés, por lo que debo agradecerles haberme regalado unas Navidades con tanto cariño.