miércoles, 16 de julio de 2008 16:14
Omar
Papá, ¿cuando abrirán la frontera para que podamos ir a Turquía?
Por alguna razón pensé que las cosas iban a ser diferentes, que algo iba a cambiar. Mi optimismo, sin embargo, está debilitándose. Nada parece haber cambiado, pues el millón y medio de personas que viven aquí, en la franja de Gaza, todavía están enjauladas en una de las franjas de tierra más pobladas del planeta. A pesar de la tregua, no hay nada nuevo.
Miles de personas no pueden trabajar, miles permanecen sin agua corriente ni electricidad y cientos de médicos no pueden hacer su trabajo por falta de recursos. De hecho, desde el alto al fuego, parece que está entrando menos a Gaza que antes. Sin embargo, algunas cosas en el terreno si que han cambiado. No sé si tiene algo que ver con la tregua. El último cambio ha sido el racionamiento de gasolina. Tienes que registrarte e inscribir tu vehículo en el Ministerio de Transporte y te entregan un cupón intercambiable en las gasolineras, que te da derecho a 10 litros de gasolina. Sólo puedes obtener un cupón en varias semanas, y 10 litros de gasolina no llegan muy lejos.
Así que he decidido dejar de usar el coche, dejarlo en reserva para mi familia, por si ocurriera una emergencia. Yo estoy bien, pero últimamente me preocupa mi mujer. Continúa teniendo dolores de cabeza y cansancio. Hemos visto a varios doctores para tratar de averiguar qué le está provocando este malestar. Por suerte, pudieron hacerle un escáner y los resultados mostraron un bulto en la parte posterior del cuello. Afortunadamente, nos han dicho que no es nada grave. El médico nos dijo que él también tenía síntomas parecidos, y lo mismo le ocurre al 80% de los pacientes que él trata. El bulto en el cuello es síntoma del estrés acumulado.
Si miras nuestras vidas, especialmente durante el último año, no te sorprende. Nuestra vida, nuestra historia, está llena de estrés, miedo, preocupaciones.... "¿Qué hacer para lidiar con el estrés?". le pregunté al doctor, con la esperanza de encontrar un alivio para mi mujer. "Yo estoy planeando irme de Gaza", me respondió.
A pesar de todo, hoy es un día fantástico. Les han dado las notas a mis hijos y lo han aprobado todo. Estoy feliz y me siento orgulloso de sus logros. Ha sido un año muy difícil para ellos. Muchos días tenían que hacer los deberes a la luz de las velas, con los pies en una palangana de agua caliente para que sintieran algo de calor. Ahora tenemos que pensar en maneras de ocupar a los niños. La playa no entra como opción, por lo contaminada que permanece el agua y fuera de esto hay muy poco qué hacer. Les he comprado una cometa. También dejaré que me ayuden en el pequeño huerto orgánico que empecé a plantar hace un tiempo. Será el sustituto a la playa este verano. Les encanta ensuciarse las manos con la tierra y luego poder comerse la sandía recién arrancada del suelo.
Estos últimos días, mis hijos han empezado a mirar series de la televisión turca, que son traducidas al árabe. A veces las miro con ellos y me hacen muchas preguntas pertinentes. "Papá, ¿cuando abrirán la frontera para que podamos ir a Turquía?" Ven que tienen muchas cosas en común con los niños turcos que salen en la pantalla, pero también ven las diferencias. Me dicen: "¿Por qué los niños turcos pueden viajar y nosotros no?" Les contesto que las fronteras están cerradas y por eso no podemos viajar a Turquía. Y cuando me preguntan "¿Por qué?" ya no tengo respuesta.