Vida cotidiana¿Cómo te sentirías si supieras que tienes un estado de salud potencialmente fatal y no tuvieras acceso a un tratamiento para salvar tu vida?

Con esta idea en la cabeza, hoy me comuniqué con Tayseer Mahmoud Rajb, un hombre de 52 años que vive en Gaza. Su esposa atendió el teléfono. Me dijo que él quería hablar conmigo pero estaba avergonzado. Me sorprendió, pero pronto lo entendí. Tayseer tiene un tumor cerebral. Uno de los síntomas de esta enfermedad son los cambios involuntarios en el comportamiento.

Sé que en unos días o semanas, la familia podría no reconocer más al Tayseer que conocen. Puede llegar a ser totalmente diferente: antisocial, depresivo e indiferente. Su familia estará devastada, lo he visto muchas veces. También he visto como rápidamente la gente puede retornar a su estado normal una vez el tumor ha sido extraído. Pero su tumor, ¿será extraído algún día? No tenemos muchas expectativas de que esto ocurra, ya que no puede abandonar Gaza.

La esposa de Tayseer me dijo que él temía ponerse agresivo o irritado conmigo al teléfono, tal y como hace a veces en su casa. Así que, durante la conversación Tayseer se quedó al lado de su esposa, respondiendo las preguntas que yo le hacía.

Tayseer solía trabajar como electricista en Israel. El pasado junio comenzó el bloqueo de Gaza y ya no le fue permitido ingresar a Israel. Ahora sus dos hijos trabajan para alimentar a la familia. Uno de ellos maneja un bus (lo cual no es rentable, dado el aumento de precios del combustible provocado por el bloqueo). El otro, vende bollos en la calle. El pequeño ingreso que generan realmente no es suficiente para alimentar a toda la familia.

Un mes después de perder su trabajo, Tayseer comenzó a padecer dolores de cabeza y una visión borrosa. Los médicos en Gaza le dijeron que tenía un tumor cerebral, pero no pudieron avanzar más con el diagnóstico de su caso. Su caso requería equipos de diagnóstico más avanzados y cirujanos muy calificados, imposibles de obtener en Gaza, donde incluso, las provisiones médicas más esenciales, son escasas. Fue derivado a hospitales en Israel para que los médicos pudiesen saber más sobre su enfermedad y decidir la línea ideal de tratamiento para prolongar su vida.

El diagnóstico final llegó en un par de meses y le dieron cita en un hospital israelí para el 2 de noviembre. Estamos en febrero y a Tayseer no le han permitido salir de Gaza. No hace falta decir la importancia de tratar los tumores, especialmente los cerebrales lo antes posible, para que el daño no sea irreversible y eventualmente fatal.

El 2 de noviembre Tayseer trató de cruzar a Israel por Erez, pero le impidieron hacerlo. Parece que los soldados israelíes de la frontera no se creyeron que estaba enfermo, a pesar de que traía consigo todos sus informes médicos y cartas de referencia. A pesar de la poca fuerza que tenía, acudió a organizaciones de derechos humanos para obtener una orden judicial que le permitiera cruzar la frontera. Tampoco tuvo éxito.

Su cita fue reprogramada y el 2 de diciembre se acercó nuevamente al cruce pero una vez más su entrada fue rechazada. ¿Por qué? La razón que le dieron fue la misma que la vez anterior.

Los últimos meses han sido fríos y sin trabajo ha sido difícil reunir el dinero necesario para mantenerse cálido y alimentado. Como muchas otras familias en Gaza hoy, Tayseer ha estado utilizando madera para calentar su casa. Algunos días ni siquiera puede comprar pan. Sin embargo, el pan es una de sus últimas preocupaciones en este momento. Además de su enfermedad, su hijo está afectado por una fuerte psoriasis que le obliga a tratar su cuerpo con ungüento cada noche.

El precio de un tubo de ungüento es de 40 shekels (unos 6,75 euros) y necesita uno cada dos días. Como médico, sé que éste es un caso simple que no requiere ser derivado a un hospital avanzado. Todo lo que necesita es un ungüento que se puede encontrar en cualquier parte del mundo. Pero en Gaza, un ungüento como éste, si está disponible, no se lo pueden permitir las personas desempleadas.

Tayseer no es la única persona en Gaza a la que se le ha rechazado tratamiento. En el hospital de Shifa en la ciudad de Gaza, 135 pacientes de cáncer actualmente no pueden ser tratados debido a la falta de medicinas elementales. ¿Cuántas muertes veremos antes de que Israel ceda y permita a los enfermos y ancianos acceder al cuidado que necesitan?

Un total de 105 de los 460 medicamentos esenciales de la lista de la Organización Mundial de la Salud ya no se encuentran en estoc en las farmacias de Gaza.

(Abbas es médico y colabora con Oxfam en Gaza)