miércoles, 14 de mayo de 2008 15:56
Ariane Arpa
El barco de la vergüenza

Es el nombre con el que los medios africanos han decidido bautizar al An Yue Jiany, el barco chino cargado de armamento que hace unos días intentó desembarcar en Durbar, Suráfrica. Por lo que se conoce, el destino final de los rifles de asalto, granadas, morteros y municiones que transportaba el barco era Zimbabue, un país inmerso en una explosiva crisis política tras el cuestionado proceso electoral.
Una transacción comercial catalogada como "perfectamente normal" por el gobierno chino. Y con toda razón, pues todavía hoy no existe ningún control efectivo a nivel internacional sobre el comercio de armas. Es algo que sucede a diario, aunque sepamos que las armas pueden ser utilizadas para cometer abusos contra la población.
En este momento, Zimbabue tampoco está bajo el embargo de Naciones Unidas pero, incluso si lo estuviera, habría habido maneras de saltárselo, como suelen hacer enviando las armas a través de países intermediarios.
Afortunadamente, este año Naciones Unidas está trabajando para establecer un futuro Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas capaz de bloquear transferencias como ésta ocurrida en Zimbabue. Si el proceso finalmente avanza y el Tratado termina siendo una ley, los exportadores de armas se verán obligados a paralizar cualquier venta en la que haya evidencia de que las armas pueden ser usadas para violar los derechos humanos.
Según escribe el arzobispo emérito Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz, "bajo un Tratado sobre el Comercio de Armas efectivo, los derechos humanos no serían el único criterio utilizado para asesorar la venta de armas, sino que se tendrían en cuenta también los efectos que la transferencia de armas tiene sobre el desarrollo de los países".
Tutu aporta datos de la campaña Armas Bajo Control que confirman como "los conflictos armados en África suponen un coste de 18 mil millones de dólares anuales, valorados en pérdidas de oportunidades económicas. Se ha calculado que, cualquier guerra, ya sea internacional, civil o de insurgencia merma la economía africana en un promedio de un 15%".
En diciembre del 2006, más de 150 países votaron en Naciones Unidas a favor de la elaboración de un Tratado de Comercio de Armas legalmente vinculante. Estos días de mayo, se está debatiendo en la segunda reunión del grupo de expertos designado por el organismo, la continuidad del proceso.
España tiene el privilegio de formar parte de ese grupo, y al mismo tiempo la responsabilidad de hacer público, claro y firme su apoyo a la creación de este tratado.