lunes, 21 de abril de 2008 18:05
Ariane Arpa
Acción humanitaria: una cuestión de derechos
Una noche de marzo, en el año 2007, un grupo de soldados irrumpió en Burumba, una aldea de la República Democrática del Congo. Cuando abandonaron el poblado de madrugada, más de 15 personas estaban muertas. Uno de los supervivientes relataba: "Vi como los soldados entraban en nuestra casa, daban una patada a la puerta y asesinaban a las ocho personas que estaban dentro. Sólo mis cuatro nietos se salvaron. Los soldados prendieron fuego a la aldea. Yo corrí a esconderme al bosque y cuando regresé, encontré los cuerpos de mis hijos y de mi madre muertos. Estaban dentro de unas letrinas".
Se trata de un testimonio dramático. Alguien que ha podido alzar su voz entre los millones de personas afectadas cada año por graves situaciones de crisis que ponen en peligro su vida, su salud y sus medios de subsistencia. Guerras, huracanes, sequías, desplazamientos, inundaciones, etcétera... las crisis humanitarias se cobran sus víctimas entre la población más vulnerable, donde los recursos son limitados y la capacidad de reacción por parte de las autoridades locales, si existe, es muy débil.
Ahí es donde intervenimos las organizaciones humanitarias, movidos por el principio del humanitarismo clásico de preservar la vida de los afectados. Sin embargo, esta primera respuesta a la emergencia sería insuficiente si no se tuviera también en cuenta las causas que generan las crisis y que, en algunos casos, las perpetúan. El trabajo en acción humanitaria de Intermón Oxfam, antes, durante y después de la catástrofe, nos permite ofrecer una atención integral a las víctimas. Intervenimos desde las primeras horas de la emergencia, con la provisión de alimentos, agua potable e instalaciones sanitarias. Y seguimos allí cuando los afectados ya no son noticia, trabajando en la reconstrucción y rehabilitación de sus medios productivos para que puedan rehacer su vida. También impulsamos una intensa labor de prevención, para reducir los efectos de futuros desastres. Y todo esto lo hacemos porque las personas tienen derechos, incluso en situaciones de emergencia.
Queremos aprovechar la celebración del Día de la Esperanza, el próximo fin de semana del 26 y 27 de abril en 47 ciudades españolas, para pedir a la comunidad internacional que asista y proteja a los civiles atrapados en guerras o desastres naturales. Es su obligación y, la nuestra como sociedad civil, es exigir que la cumpla. Sólo si actuamos juntos lograremos reducir el sufrimiento de millones de personas de todo el mundo. ¡Os esperamos!
Podéis visitar el programa del Día de la Esperanza en: http://www.intermonoxfam.org/minisites/esperanza/es