Shura¿Qué está ocurriendo en Afganistán? Hace más de seis años que el país se debate entre una guerra de dimensiones internacionales y las disputas y la violencia local. A pesar de las numerosas iniciativas de pacificación llevadas a cabo por la comunidad internacional, la violencia en la región está adquiriendo graves dimensiones hasta el punto que, en los últimos meses, ocupa casi a diario las páginas de nuestros periódicos.  

Ante este interrogante, Oxfam Internacional ha decidido llevar a cabo una encuesta entre la población y preguntar a los afganos sobre las causas de la violencia y las amenazas externas que viven día tras día. La encuesta ha demostrado como las medidas existentes para promover la paz no están teniendo éxito, debido a la falta de cohesión de las sociedad afgana tras los años de conflicto. La guerra ha roto el tejido social del país, y en un contexto de pobreza extrema y permanente, las disputas locales son potencialmente violentas y pueden intensificar el conflicto. Hasta ahora, las respuestas nacionales e internacionales a la inseguridad se han enfocado en los esfuerzos militares y en iniciativas políticas de alto nivel más que en un trabajo de base, que se articula ahora como algo prioritario.

Los propios afganos han ofrecido una mayor claridad  sobre este tema, al preguntarles cuáles consideraban que eran las causas más importantes de conflicto: el 50% argumenta que la tierra es la primera motivación, el 43% cree que es el agua, y el 34% alude a conflictos familiares. Y para resolver estas disputas, la población afgana recurre a los consejos comunitarios y tribales tradicionales, como los shuras.

El informe de Oxfam Internacional hace un llamamiento para que se genere una red nacional de proyectos enfocados a la construcción de la paz que trabajen con las comunidades locales, funcionarios y shuras, para desarrollar sus capacidades en la resolución de disputas a través de técnicas como la mediación, la negociación y la resolución de conflictos.  El trabajo por la paz a nivel comunitario aumenta la cohesión de la comunidad, reduce la violencia y mejora la resistencia frente a los militantes. Es una parte esencial y complementaria de una estrategia más amplia que asegure una paz duradera en todo el país, que incluya medidas concertadas para promover un mejor gobierno, el desarrollo rural y la profesionalización de la policía y las fuerzas de seguridad. Una estrategia para la pacificación en el ámbito de la comunidad llega ya con cinco años de retraso. Con niveles crecientes de violencia, no hay tiempo que perder.