lunes, 11 de junio de 2007 17:15
Ariane Arpa
Una globalización responsable
No son buenos tiempos para la familia de Yupa Sriboonyaun, una tailandesa de 43 años infectada por el VIH-SIDA. Yupa vive con su marido y un hijo de 16 años, y su trabajo de costurera es la principal fuente de ingresos de la familia.
Su vida depende del acceso a medicamentos asequibles, que hasta ahora ha recibido gracias a un programa sanitario del Gobierno. Me impresionó leer su testimonio en una entrevista realizada por Oxfam hace un tiempo: “Cuando supe que estaba infectada con el VIH no lo podía aceptar. Ahora, gracias al tratamiento que recibo, me siento viva. He nacido otra vez”.
Miles de tailandeses viven gracias a la producción de medicamentes genéricos contra el sida impulsada desde hace años por el Gobierno de este país, un privilegio del que no pueden gozar muchos otros enfermos del mundo en desarrollo. No obstante, esta situación puede cambiar dentro de poco si el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos es aprobado.
El Gobierno norteamericano ha incluido entre sus exigencias una protección estricta de los derechos de propiedad intelectual, hecho que impediría la producción de medicamentos genéricos cuyo coste por paciente es una décima parte de sus equivalentes de marca.
Tailandia, y muchos otros países en desarrollo, están sometidos al acoso de multinacionales farmacéuticas, que utilizan cualquier otro instrumento a su alcance para proteger sus intereses. En la India, por ejemplo, una demanda judicial de Novartis amenaza uno de los modelos de más éxito de producción de medicamentos baratos para la sanidad pública.
Estas prácticas suponen una violación consciente de los acuerdos comerciales internacionales, pero su verdadera importancia va más allá de las sutilezas legales. La vida de millones de personas está amenazada por el poder de un lobi empresarial que carece de una justificación económica creíble: cerca del 90% de las ventas farmacéuticas se concentran en Estados Unidos, la Unión Europea i Japón, hecho que hace del mundo en desarrollo un mercado marginal.
El beneficio medio de la industria farmacéutica es de un 19% anual, comparado con el 5% medio de las 500 empresas más ricas del planeta. Dicho de una forma simple, la rentabilidad del sector farmacéutico no está amenazada por la comercialización de genéricos en países pobres.
Lo que está en juego en este debate es la capacidad de gobiernos democráticamente elegidos de poner por delante el interés público a los intereses privados, por poderosos que sean. El de las patentes es un caso que llama la atención, pero no el único. Las compañías y los gobiernos de los países ricos han de hacer frente a una responsabilidad que no se limite a la cuenta de resultados. Si no es así, votantes y accionistas han de tomar la iniciativa. ¿Parece muy duro? No, si has escuchado los planes de Yupa para los próximos años.