Refugiados en Yemen Hoy en Saná, capital de Yemen, en una mañana habitual: me desperté con la llamada a la oración del alba, pero regresé al sueño... Alrededor de las 6.30 o 7.00 logré desprenderme de las cobijas para estirarme un poco con algunos ejercicios y, al mismo tiempo, repasé mi lección de árabe que tengo pegada en la pared (las variaciones del alfabeto en la escritura y algunas expresiones básicas), me duché, desayuné rápido y estuve lista para empezar mi jornada de oficina, en el piso de abajo.

"¡Buenos días!",...  "Al-salam Alekum",  "Sabah Ahnur"... a los madrugadores de la oficina.

Para empezar, revisé en los medios y en algunas agencias de noticias lo que había pasado el día anterior, bajé los mensajes en el outlook, buscando especialmente la información relacionada con Etiopía, Somalia y, por supuesto, Yemen. (Clic, click) El informe de la situación humanitaria en Etiopía hablaba de varios casos de meningitis, diarrea y sarrampión en la zona sur, y que se habían registrado muertes. En cuanto a Somalia, se registraba un aumento significativo de los casos de diarrea con sospecha de cólera en la región central. También se hablaba de algunas muertes por ello. Más abajo, un gran encabezamiento anunciaba la erradicación, por segunda vez, de la polio en Somalia, "uno de los lugares más peligrosos del planeta". (click, click)

Al leerlo me pareció lejano, pero luego pensé en los ocho pacientes que llegaron en el último desembarco de refugiados en el sur (justo ayer) y que están internados con diarrea profusa en nuestra clínica de Ahwar. Allí les damos un tratamiento de suero oral y líquidos por vía intravenosa para compensar la deshidratación, que ya sufren por la falta de agua durante el viaje en barco y encima, la diarrea.

Llamé a la otra unidad médica (ubicada a dos horas de la nuestra), donde se han llevado a los refugiados que llegaron ayer: "Sí, tenemos 9 pacientes con los mismos síntomas."

Continúe con las noticias. En la sección de Yemen, además de alguna visita diplomática, se anunciaba el avance de la mangosta, que esta atacando los cultivos y afectando las cosechas desde el cuerno de África (Etiopía, especialmente) y parte de la península arábiga, aunque aún no se ha identificado en el país. Esto volvía a aparecer comentado en un apartado de otra noticia, que alertaba de la sequía en la zona sur de Yemen y destacaba el desplazamiento de algunas gentes en busca de comida, y claro, agua.

"Eso es cerca del gran campo de refugiados..." "ah, pues habrá que indagar", dijeron mis colegas.

Pensé otra vez, en los somalís y etíopes que buscan llegar a Yemen para asentarse, encontrar trabajo y rehacer su vida. Imaginé los yemenís buscando lo mismo en su propia tierra. En ese instante, no me extrañaron los comentarios de inconformidad o rechazo de algunos yemenís hacia la inmigración africana, que he escuchado en conversaciones informales acompañadas de un té.

Luego de un rato, desde la segunda unidad médica, llegó un mensaje de texto a mi teléfono:  "No damos abasto. Tres pacientes han muerto y tenemos nueve casos más".

"Lo que faltaba", pensé.