• La oenegé Save the children destaca en un informe que la malaria crecerá de un 45% a un 60% a final de siglo

  • Inundaciones en DaccaEn 2010 habrá en todo el mundo 50 millones de 'desplazados medioambientales', la mayoría niños, y, a partir de entonces, 175 millones de menores sufrirán cada año las consecuencias de desastres naturales a consecuencia del cambio climático, según un informe de la oenegé internacional Save The Children.
     
    El trabajo, titulado '¿Un futuro de catástrofes?', expone el impacto que el calentamiento global tendrá sobre la infancia en los próximos años, a partir de los desastres naturales que puede acarrear.
     
    Así, la organización denuncia que, dado que "el calentamiento global es un hecho y su impacto sobre la humanidad será dramático", los países donantes tienen que abandonar "la pasividad (...) totalmente inexcusable" que mantienen y transferir con urgencia más fondos para los programas de Reducción de Riesgo en Desastres (RRD), ligados a las medidas existentes destinadas a incrementar la protección de la infancia y de las familias desfavorecidas.

    Desplazamientos sin precedentes
     
    Si no se adoptan estas medidas, el mundo se enfrentará a una situación de mortandad, morbilidad y desplazamientos sin precedentes que impactarán, especialmente, en los países pobres.

    Así, en el 2020, "entre 75 y 250 millones de personas en África se verán afectadas por la escasez de agua", al igual que en el sur y este de Australia. Si no se frena esta tendencia, en el 2050 a unos mil millones de personas no tendrán garantizado el acceso a agua potable.

    Save The Children recuerda, además, que "el porcentaje de la población mundial expuesta a la malaria crecerá de un 45% a un 60% a final de siglo", una enfermedad que hoy ya es la principal causante de la muerte infantil.

    Desertificación y malnutrición

    A esta realidad, hay que sumar el efecto de la desertificación fruto del calentamiento global. En la actualidad, "el 53% de las muertes entre menores de cinco años están directamente relacionadas con la malnutrición", una carencia que se verá incrementada por las sequías cíclicas que acompañan al cambio climático y que impulsarán la propagación de enfermedades propias de las altas temperaturas y la escasez de alimentos.