
No se me ha ocurrido mejor manera de comenzar el artículo de hoy, viernes 19 de junio del 2009. Nos hemos despertado con la noticia del fallecimiento de dos personas importantes para todos aquellos que pensamos que hay que trabajar continuamente los valores y los referentes éticos y morales de esta sociedad.
Así que empezaré recordando que ayer murieron el catalán universal Vicente Ferrer, jesuita que desde 1952 trabajó en la India combatiendo la pobreza y que desde 1969 regentaba una fundación con su nombre, y la chilena Hortensia Bussi, exprimera dama y viuda del depuesto presidente Salvador Allende.
He apuntado el fallecimiento, que no la desaparición, porque, afortunadamente, la gente muere, pero sus proyectos y sus acciones continúan y permanecen.
Y es que se trata de que para enseñar valores da lo mismo hablar de aquellos que combaten con su vida la única guerra que vale la pena, la guerra contra la pobreza y la desigualdad, que utilizar la penelopeica voluntad de la compañera de un depuesto presidente por un cruento golpe de estado y la primera víctima de la represión de un sistema represor, o hablar de los refugiados saharauis que llevan más de treinta años esperando que se cumpla la legalidad internacional.
Por tanto, a pesar de que hemos entrado ya en el aletargamiento veraniego, no creo que debamos desaprovechar la ocasión para recordar dos buenos ejemplos de integridad ética y moral. Ya que con ellos seremos capaces de completar otros buenos modelos para nuestra juventud, en una época en que se prodigan informes educativos, algunos de dudosa credibilidad y por supuesto de nefasto nivel de reflexión, ya que prácticamente todos aparecen sin alternativas.
Hace más de un mes que hemos vuelto del Sáhara, del festival FISAHARA 09, y no ha cambiado prácticamente nada. En la mochila tengo direcciones, fotos, anécdotas y experiencias que próximamente colgaré.