SirocoNos despedimos ayer diciendo que el "desierto no se mueve, pero nosotros sí". Ya me han rectificado varias personas, pero quien se lo ha tomado peor ha sido el desierto. Hoy, se ha levantado un siroco muy molesto. La verdad es que algún año lo hemos tenido peor y aunque estamos acostumbrados nunca deja de ser como mínimo molesto. Personalmente, creo que ha sido un pequeño tirón de orejas por la soberbia que manifesté ayer con mis palabras.

Hoy, un poquito de desierto se ha metido en nuestras cámaras, en nuestro pelo, en nuestra boca. Creo que tengo arena en partes de mi cuerpo casi desconocidas.

Por ello, aprovecho la ocasión para decirle a todo el mundo, que los desiertos también se mueven y en algunos casos por culpa nuestra.

Hecha la rectificación, quisiera enviar la crónica . Un poco antes de las siete de la mañana han llegado al albergue de Protocolo los últimos miembros de la expedición: Núria, la concejal de Solidaridad de nuestra ciudad;  Sílvia, una amiga y, a la vez, técnica del ayuntamiento; Ferran, el fotógrafo de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA,  y Helena, redactora del mismo diario.

Apenas les hemos dejado descansar. Enseguida se han puesto las pilas y nos han acompañado en nuestras tareas y actividades en Dajla. Han visitado la Escuela de mujeres, la Escuela de Ciegos y la Escuela Especial y han visto como trabajan los chicos y el entusiasmo que ponen en cada momento. Sobre las doce y media,  se han refugiado del siroco en el albergue.

Después de la comida y del consabido café han descansado hasta las cuatro para ir a ver las actividades de la Escuela ordinaria y, casi sin bajarse del camión, han acompañado a los chicos encargados de los centros juveniles, hasta Jerefia, un barrio al otro extremo de Dajla. Yo creo que ellos también tienen arena hasta en el pasaporte.

De vuelta al albergue hemos recogido agua y nos hemos dirigido hasta la nuestra daira, donde el alcalde, Mohamed Omar, nos ha hecho un recibimiento como embajadores.

Van a coger la cama o el saco con muchas ganas.

El calor y el cansancio empiezan a hacer mella en algunos de nosotros. De momento,  sólo son algún mareo y trastornos del estómago. Todo ello superable con descanso y algo de sombra. Todavía no hemos llegado al Fortasec.

Hasta mañana, amigos