Rodeada de haciendas tomadas por "grileiros", la Comunidad Quilombola do Seu Jesus, a orillas del río San Miguel, espera que se cumpla la promesa del Gobierno de darles un territorio, reconociendo sus derechos sobre la tierra en la que viven y trabajan desde siglos.

 

El "Proyecto Primavera", de San Miguel del Guaporé, es un ejemplo de cómo las tierras amazónicas fueron abandonadas por el Gobierno, se entregaron de hecho a los oportunistas y poderosos de turno.

 

 

 

Destinadas a reforma agraria, en realidad los grandes hacendados se apoderaron violentamente de la zona, vendieron las maderas nobles, derrumbaron y quemaron la selva, la transformaron en zona para el pasto y se proclamaron sus dueños, con el apoyo de jueces y policías. Incluso instalaron casetas con guardas armados en las entradas.

 

Un grupo de familias lideradas por un viejo caboclo, Seu Jesús, se vieron arrinconadas y amenazadas, a pesar de estar viviendo allí desde siempre.

 

Con el reconocimiento oficial de su identidad quilombola, como descendientes de los antiguos esclavos negros, llegó la esperanza y la posibilidad de que su territorio fuera oficialmente delimitado y se les reconozciera legalmente su propriedad sobre el mismo. Esto también ayudó a parar los pies a los hacendados, que les amenazaban y presionaban para echarlos.

 

Los mapas ya están hechos por el INCRA (Instituto de Tierras y Reforma Agraria), solo falta el reconocimiento oficial.                                                                                                                

 

Mientras esperan, aquellos que se apoderan de las tierras sin dueño oficial no se quedan parados. Dentro del "Proyecto Primavera", nuevas quemadas de la selva avanzan, expandiendo de hecho su dominio a unas tierras que oficialmente son Tierras de la Unión Brasilera, tierras públicas.Parece que de nada han servido las multas y las inspecciones llevadas a cabo durante los meses precedentes. Mientras, en Brasilia, los ministros de Medio Ambiente y el responsable de la reforma agraria se culpan mutuamente del crecimiento de la deforestación amazónica. La fotos de las quemadas y de la comunidad de Seu Jesús, me las ha enviado la minera Eliana, que la semana pasada visitó la comunidad quilombola, junto al Padre Luís, de San Miguel.Yo nunco los pude visitar hasta ahora. Lo intenté en febrero, pero el Toyota que me habían prestado se encalló en el fango y lo difícil fue volver.