<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" ?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/utility/FeedStylesheets/atom.xsl" media="screen"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="es-ES"><title type="html">Tierra guaraní</title><subtitle type="html">Miguel García, desde Paraguay</subtitle><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/atom.aspx</id><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/default.aspx" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/atom.aspx" /><generator uri="http://communityserver.org" version="2.1.61019.2">Community Server</generator><updated>2008-04-16T13:19:00Z</updated><entry><title>El viaje de Marta</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/2008/07/14/el-viaje-de-marta.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/2008/07/14/el-viaje-de-marta.aspx</id><published>2008-07-14T16:35:00Z</published><updated>2008-07-14T16:35:00Z</updated><content type="html">&lt;P class=MsoBodyText style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/picture16479.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/images/16479/288x375.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Le costó decidirse. Mientras preparaba la maleta, pensó en la edad de sus padres, en los trabajos que tendrían que seguir haciendo sin su ayuda; la huerta, el pequeño rebaño, la casa... Pensó en la espalda de su padre después de 50 años de campesino... pensó en las manos doloridas e incansables de su madre. &lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;"&gt;Le apenaba tener que dejarlos, justo ahora que la azada comenzaba a hacerse más pesada y que la aguja se enhebraba con mayor lentitud. Pero Marta era consciente de que no había alternativa; la última enfermedad del padre se llevó los escasos ahorros, mientras que huerta, rebaño y costura ya no alcanzaban para cubrir los gastos de la&amp;nbsp;casa. Su viaje era la solución. &lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;"&gt;@MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;"&gt;Marta pensó en ella misma, en aquella&amp;nbsp;antigua escuela a la que acudía, repleta de amigas y bromas, en el ánimo que le daban los maestros como la buena y prometedora alumna que decían que era. Recordó&amp;nbsp;su enorme&amp;nbsp;ilusión por estudiar,&amp;nbsp;y aquellas ingenuas dudas; “&lt;I&gt;¿seré enfermera o profesora?”&lt;/I&gt;. Los libros se cerraron cuando Marta tenía 14 años. La universidad quedó muy lejos; la sustituyeron algunos cursos de corte y confección organizados por la parroquia. Le fueron útiles... pero pensó que las horas, los días enteros dedicados a coser prendas a céntimos la pieza, sobre todo ayudaron a la prosperidad del único intermediario que&amp;nbsp;repartía el género&amp;nbsp;por el&amp;nbsp;pueblo. Al final, pensó que a ella tampoco le había ido tan mal, por lo menos acabó la primaria. Su hermana mayor tuvo que contentarse con unas pocas clases antes de empezar a trabajar como interna en una casa señorial del mismo pueblo, con tan sólo 12 años... cinco hermanos menores y una obligación; ayudar a su familia.&lt;/P&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt; 
&lt;P class=MsoBodyText style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;"&gt;Con la maleta preparada, aprovechó para dar un repaso a la habitación a la que seguro tardaría bastante tiempo en regresar. Pensó en el viaje y en su lugar de destino. Allí esperaban parientes e incluso alguna amiga. A través de ellos encontraría acomodo y lo más importante, ese primer trabajo con el que cubrir gastos y unas cuantas necesidades en el hogar que ahora dejaba. Pensó que también allí aguardaban oportunidades, sabía que sería duro, pero no tenía duda de que podría estar más cerca de aquellos sueños de infancia... sueños ya inalcanzables en&amp;nbsp;ese pueblo en proceso de abandono, del que hoy saldría. Marta agarró la maleta y cruzó decidida la puerta de la calle. Afuera, toda su familia esperaba para despedirla. Iban con el tiempo justo para que Marta subiese al tren que a la tarde partía hacia Barcelona, desde la estación de Baza, en la provincia de Granada.&amp;nbsp;El almanaque&amp;nbsp;marcaba&amp;nbsp;febrero, pero ya&amp;nbsp;hacía&amp;nbsp;calor. Era 1975, y&amp;nbsp;la primavera&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/picture16479.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&amp;nbsp;quería adelantarse&amp;nbsp;en toda&amp;nbsp;España.&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt; 
&lt;P class=MsoBodyText style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;"&gt;En estos momentos a buen seguro hay otra Marta que se despide de su familia en una comunidad cualquiera del interior paraguayo, camino esta vez de Argentina, España, Italia... La misma Marta que preparaba su maleta hasta hace no mucho en centenares de pueblos españoles. En estos días de julio de 2008, cargados de fervor deportivo y patriótico, discusiones sobre lenguas e identidades nacionales, congresos políticos, debates de egos, directivas comunitarias amnésicas e inhumanas, crisis inmobiliarias y financieras, reverso del deseo de enriquecimiento ciego.... en este mes de incertidumbres, una de mis mayores certezas es la de compartir con miles de Martas, de ahora y de antes, “nacionalidad”, ilusiones... y la convicción de que lo que nos separa a la mayoría, son ante todo los artificios e intereses de una minoría miope... insaciable en su egoísmo e inabarcable en su desmemoria. ¡¡ Buen viaje y mucha suerte, Marta!!.&lt;/P&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=16414" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>mgarcia@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/mgarcia%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Emigraci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/Emigraci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="Desmemoria" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/Desmemoria/default.aspx" /></entry><entry><title>Las chipas de do&#241;a Mar&#237;a Ana</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/2008/06/25/las-chipas-de-do-a-mar-a-ana.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/2008/06/25/las-chipas-de-do-a-mar-a-ana.aspx</id><published>2008-06-25T15:48:00Z</published><updated>2008-06-25T15:48:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/picture15639.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Venta de chipas" alt="Venta de chipas" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/images/15639/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Cubrir las necesidades alimenticias de 850 millones de personas victimas del hambre, o aumentar los ingresos de los 3.000 millones de seres humanos que disponen de menos dos euros al día, son desafíos inmensos, donde la expresión "&lt;I&gt;sumar esfuerzos",&lt;/I&gt; adquiere todo su significado más allá de la tradicional retórica.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En la tarea por mejorar las condiciones de vida del alto porcentaje de población mundial que hoy vive en situación de pobreza es necesaria la participación de organismos internacionales, Estados, oenegés, sociedad civil y, por supuesto, el sector privado.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Precisamente ha sido en Paraguay donde he podido conocer un ejemplo de empresa, que cómo pocas, aúna el objetivo de crear riqueza, con el principio de Responsabilidad Social, un término muy de moda hoy en día, del que quizá no haya oído hablar la protagonista de este texto, pero del que sin duda podría dar cátedra sincera en alguna de las exclusivas escuelas de negocios tan en boga en países del Norte.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Doña María Ana aprendió pronto a sacar adelante a su familia haciendo círculos con masa de harina de maíz, almidón de mandioca, huevo, manteca y queso... Sus manos daban así forma a chipas, elemento sencillo y esencial de la cultura y gastronomía paraguayas, sin el cual no pueden entenderse los viajes por carretera en la tierra guaraní. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En una primera etapa, Doña María Ana solo contó con el apoyo de su hermana. Más tarde se sumaron cuatro ‘chiperas' para ayudarles con el trabajo. La plantilla fue incrementándose a medida que aumentaban las ventas a la vera de la Ruta número 2, a la altura del kilómetro 65. En la actualidad, ya son 28 las mujeres de las comunidades del entorno que han conseguido un trabajo estable en la ‘chipería' más famosa del país, y todas ellas con una circunstancia personal especial; son madres solteras.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Doña María Ana también pasó por esa situación y experimentó en carne propia las dificultades que entrañaba conseguir trabajo, al tiempo que asumir el cuidado de una familia. Estos problemas con los que conviven miles de mujeres en Paraguay, fueron una de las principales motivaciones de Doña María Ana a la hora de hacer crecer su empresa. Además de crear empleo con su iniciativa entre el colectivo de mujeres, la señora María Ana cuenta además con 54 ahijados, muchos de los cuales trabajan en el área de producción de su empresa como amasadores, moldeadores u horneros.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En el día a día de los miembros de esta empresa se fomenta la ayuda mutua en caso de enfermedad o problemas inesperados y en la compra de materia prima prevalecen dos criterios: la calidad, y siempre que sea posible, la producción de origen campesino.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Esta sencilla emprendedora, ha conseguido con su esfuerzo mejorar de forma sostenible la vida de decenas de familias, justo de aquellas familias que más lo necesitan, a las que a veces se destinan, sin suerte, tantos buenos propósitos de organismos internacionales, Estados, oenegés, sociedad civil... ¿Todavía alguien duda de que para tirar del carro hacen falta todos los bueyes?.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Por cierto, para quien llega desde fuera, el conocer bien un país solo es posible si se cuenta con la amistad de quienes están en él desde siempre. La historia de Doña Ana María la he conocido a través de Jorge Meza y Cristina Sánchez, a quienes agradezco enormemente su ayuda para hacernos descubrir a mi y a Acción contra el Hambre esta y otras ejemplares historias de compromiso social en Paraguay. Vaya desde aquí un abrazo para los dos!!&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
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&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=15640" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>mgarcia@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/mgarcia%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Paraguay" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/Paraguay/default.aspx" /><category term="chipas" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/chipas/default.aspx" /><category term="emprendedora" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/emprendedora/default.aspx" /><category term="trabajo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/trabajo/default.aspx" /></entry><entry><title>La blanca historia de Samuel Ben&#237;tez</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/2008/05/20/la-blanca-historia-de-samuel-ben-tez.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/2008/05/20/la-blanca-historia-de-samuel-ben-tez.aspx</id><published>2008-05-20T14:52:00Z</published><updated>2008-05-20T14:52:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/picture14016.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Corte de caña" alt="Corte de caña" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/images/14016/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Samuel Benítez nació hace 40 años en una comunidad campesina del departamento de Caazapá. Sus primeros recuerdos tienen tacto agradable y son de color blanco... ¡¡ algodón !!, con el que sus manos aprendieron a jugar, y con cuya cosecha, entre los meses de marzo y abril, su familia obtenía los únicos ingresos económicos de todo el año. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Samuel se casó en 1989, el mismo año en que el general Strossner fue derrocado por su consuegro, el general Rodríguez; cambio de espadón que permitió la vuelta de la&amp;nbsp; democracia al Paraguay. &lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;De una sola vez, Samuel estrenó estado civil, régimen político, casa de tablas y lo fundamental para todo campesino... una hermosa chacra de cuatro hectáreas. Sus propios padres pusieron la tierra, y él y su esposa, el sudor... mucho sudor. Con la ayuda de dos machetes y una azada, cultivaron mandioca, maíz, poroto... criaron gallinas, chanchos, vacas... sólo un poquito de cada cosa, pero lo suficiente para que en la mesa nunca se echara en falta nada. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Sin desvelos por la despensa, el mejor trozo de tierra y las mayores atenciones siempre estuvieron dedicadas al algodón, el único cultivo que tenía su venta asegurada año tras año. El Estado promovía su siembra, se otorgaban ayudas e incluso se llegaba a garantizar un precio mínimo de venta. El algodón era, por tanto, una de las pocas alternativas con la que Samuel y otras 270.000 familias campesinas podían costear la compra de herramientas, ropa, medicinas, pasajes de autobús, útiles escolares... &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;A medida que el monocultivo se imponía, los suelos se fueron agotando, los rendimientos disminuyeron y el poco transparente aparato de ayuda, incrementaba su ineficiencia. Finalmente, el cultivo de esta fibra, tal y como venía haciéndose, dejó de ser rentable. El coste de hacer producir manualmente una hectárea de algodón e acerca a los 350 dólares, la cosecha no suele pasar de los 1.200 kilos por hectárea, mientras que el precio de venta percibido por los campesinos se ha estancado en los 0,3 dólares el kilo. Las cuentas son sencillas, después de trabajar durante los seis meses que suele durar el ciclo del algodón, las dos hectáreas que Samuel siembra cada año le proporcionan unos beneficios netos de... 40 dólares. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;A pesar de trabajar duro, Samuel y la mayoría de sus vecinos no consiguen salir del círculo de la pobreza. Si decidiese reconvertir su finca, tendría que buscar financiación para ello. En el difícil caso de que pudiera lograr un pequeño crédito, el monto prestado no superaría los 300 dólares, y tendría que ser devuelto tras doce meses, a un 20% de interés. Si decidiese producir soja, tan de moda ahora en el campo paraguayo, tendría que comprar o alquilar un mínimo de entre 50 y 100 hectáreas, además de la maquinaria y los equipos que el cultivo mecanizado conlleva. Sin acceso a crédito, Samuel debería ahorrar todos sus ingresos durante décadas, antes de poder embarcarse en el rentable mundo de la soja.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Es probable que la próxima vez que regrese al departamento de Caazapá no encuentre a Samuel Benítez en su casa de tablas. Quizá haya vendido sus cuatro hectáreas para emigrar a Asunción con su esposa e hijos, como ya hicieron en su comunidad los Gamarra, los Areco, los Maldonado.... Quizá ya no vuelva a ofrecerme tereré bajo la sombra del mango que refrescaba su casa de tablas. La próxima vez que me encuentre con Samuel, quizá me ofrezca manzanas argentinas, bajo la estrecha y cálida sombra de cualquier semáforo de la avenida Mariscal López. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;/STRONG&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Otros datos&lt;/STRONG&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Cien millones de hogares rurales situados en países del sur, como Paraguay, Benin, Sudán, Mali, Burkina Fasso, etcétera, dependen para su subsistencia del cultivo del algodón. Desde la década de los 80, el precio internacional del algodón se ha dividido a la mitad, mientras que buena parte de los insumos básicos para producirlo, al menos han doblado su coste. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;La caída en el precio del algodón se explica en parte por el notable aumento de la productividad en países como EEUU, donde además, el gobierno subvenciona el cultivo de esta planta con 3.500 millones dólares anuales, los cuales son distribuidos entre 25.000 productores. El programa de ayuda de los EEUU a los productores de algodón en el ÁfricasSubsahariana, asciende a 10 millones dólares anuales.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En España, los 10.000 agricultores que tradicionalmente cultivan 70.000 hectáreas de algodón, perciben una subvención de la Unión Europea de 1.039 euros por cada hectárea. La mayor parte del algodón español se siembra en Andalucía, donde sólo es posible su cultivo mediante regadío, (6.000 m3 de agua / Ha). La superficie de algodón española consume anualmente tanta agua como siete millones de personas.&amp;nbsp; &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Sin las subvenciones de países como EEUU y España, el precio mundial del algodón y con él los ingresos de millones de campesinos, se incrementaría en al menos un 11%, según cálculos de FAO.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Parece difícil de creer, pero estas son algunas de las muchas asimetrías cotidianas entre países del Norte y el Sur. Todos los datos y cifras mostrados en este artículo, proceden de organismos oficiales: &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Coste de producción del algodón en Paraguay&lt;/STRONG&gt;: &lt;A href="http://www.iica.org.py/observatorio/producto-paraguay-algodon-costos.htm"&gt;http://www.iica.org.py/observatorio/producto-paraguay-algodon-costos.htm&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Coste de producción de la soja en Paraguay&lt;/STRONG&gt;: &lt;A href="http://www.iica.org.py/observatorio/producto-paraguay-soja-costos.htm"&gt;http://www.iica.org.py/observatorio/producto-paraguay-soja-costos.htm&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Subvenciones de la Unión Europea al cultivo de algodón&lt;/STRONG&gt;: &lt;A href="http://ec.europa.eu/agriculture/capreform/cotton/index_en.htm"&gt;http://ec.europa.eu/agriculture/capreform/cotton/index_en.htm&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Subvenciones otorgadas por el Gobierno EEUU a los productores de algodón&lt;/STRONG&gt;: &lt;A href="http://www.ers.usda.gov/publications/CWS/2007/03Mar/CWS07B01/cws07B01.pdf"&gt;http://www.ers.usda.gov/publications/CWS/2007/03Mar/CWS07B01/cws07B01.pdf&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Apoyos del Gobierno EEUU a los productores campesinos de algodón en países del África Occidental (10 millones dólares anuales): &lt;/STRONG&gt;&lt;A href="http://www.usaid.gov/press/releases/2006/pr060615.html"&gt;http://www.usaid.gov/press/releases/2006/pr060615.html&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Impacto de los subsidios al algodón en países desarrollados sobre la economía de países productores: &lt;/STRONG&gt;&lt;A href="http://www.fao.org/newsroom/es/focus/2005/89746/article_89759es.html"&gt;http://www.fao.org/newsroom/es/focus/2005/89746/article_89759es.html&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Consumo de agua del cultivo de algodón en España: &lt;/STRONG&gt;&lt;A href="http://assets.wwf.es/downloads/consumo_agua_por_excedentes_agricolas_sep05_1.pdf"&gt;http://assets.wwf.es/downloads/consumo_agua_por_excedentes_agricolas_sep05_1.pdf&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=14018" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>mgarcia@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/mgarcia%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Espa&amp;#241;a" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/Espa_26002300_241_3B00_a/default.aspx" /><category term="precio" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/precio/default.aspx" /><category term="algod&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/algod_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="EEUU" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/EEUU/default.aspx" /><category term="subsidio" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/subsidio/default.aspx" /><category term="pobreza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/pobreza/default.aspx" /></entry><entry><title>Paraguay y Espa&#241;a, una relaci&#243;n insospechada</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/2008/04/16/paraguay-y-espa-a-una-relaci-n-insospechada.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/2008/04/16/paraguay-y-espa-a-una-relaci-n-insospechada.aspx</id><published>2008-04-16T12:19:00Z</published><updated>2008-04-16T12:19:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/picture11810.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/picture11805.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/picture11805.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Dos niñas campesinas. " alt="Dos niñas campesinas. " hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogparaguay/images/11805/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Mi trabajo en Paraguay con la oenegé Acción contra el Hambre guarda estrecha relación con las difíciles condiciones de vida de buena parte de las 270.000 familias campesinas con las que cuenta el país, un tercio de sus habitantes totales. Las razones de esta crisis son múltiples, y sobre ellas hablaré en las próximas actualizaciones de este blog. En esta ocasión voy a centrarme en el cultivo de más éxito en Paraguay en los últimos años, la soja, pero cuyos beneficios, lamentablemente, están dejando de lado a la inmensa mayoría de las familias campesinas, mientras que los perjuicios si que se redistribuyen entre el conjunto de la población paraguaya.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Los consumidores españoles han descubierto en los últimos años las formidables propiedades nutricionales de la soja y, con ello, una gran variedad de alimentos derivados de la misma: bebidas, yogures, refrescos, complementos dietéticos como la lecitina o las isoflavonas de soja, entre otras. La publicidad se ha encargado de otorgarles unas propiedades casi mágicas y, en consecuencia, el consumo ha crecido exponencialmente. @MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En pocos años, la soja se ha convertido también en un componente básico de la mayoría de los piensos con los que se alimenta el ganado mundial, además de representar una cuarta parte de los aceites de origen vegetal que se consumen en el mundo. Todo ello ha dado lugar a un extraordinario incremento de la superficie cultivada con soja, sobre todo en países de América del Sur como Argentina, Brasil, Bolivia o Paraguay, país que se ha convertido en el primer productor mundial per cápita de soja, con 750 kilos por habitante, lo que no impide que el 20% de los paraguayos se encuentren en situación de desnutrición.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En términos generales, el impacto negativo que conlleva el actual modelo de producción de soja, pasa desapercibido en países consumidores como España. Así, por ejemplo, el aumento de la superficie cultivada bajo la forma de grandes fincas mecanizadas, ha sido posible por la desaparición de miles de pequeñas explotaciones familiares y la pérdida de millones de hectáreas de bosques y sabanas tropicales. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;El cultivo de soja, como sucede con otros cultivos de granos básicos (maíz, trigo, arroz...), tan de actualidad por su subida de precios es rentable en la medida en que se dispone de grandes superficies. Para el campesino paraguayo, cuya finca familiar raramente supera las 10 hectáreas, el ingreso neto que puede obtener en el caso de cultivar todas sus parcelas con soja oscila entre los 1.250 y 2.000 euros anuales, a razón de 125 a 200 euros por hectárea. Con este capital, es muy difícil cubrir las necesidades básicas de la familia, como el disponer de una vivienda digna o el acceso efectivo a salud y educación, entre otras cosas, la compra de fármacos y de material escolar.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Sin embargo, para un gran propietario con sólo 1.000 hectáreas de soja, la rentabilidad mínima proporciona unos ingresos anuales por valor de 125.000 euros, sin que ello repercuta en el empleo generado, ya que 100 hectáreas mecanizadas de soja tan solo requieren el trabajo a tiempo completo de una sola persona. Bajo estas condiciones, resulta muy atractivo acumular la mayor cantidad posible de tierras, hasta el punto de que 1.000 propietarios paraguayos poseen 15,8 millones de hectáreas, frente a 190.000 explotaciones familiares que no suman en conjunto ni un millón de hectáreas.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En el caso de la vecina Argentina, el espectacular aumento de la producción de soja ha transcurrido en paralelo a la disminución del número de explotaciones agropecuarias, especialmente aquellas pertenecientes a pequeños productores campesinos. En 1988, &amp;nbsp;estaban censadas 421.221 explotaciones, mientras que en el 2002 eran 333.533. Sin embargo, en ese mismo periodo la superficie ocupada por cultivos anuales como la soja o el maíz, se ha incrementado en un 28%.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Las familias campesinas que en los últimos años abandonan sus explotaciones agropecuarias en Paraguay, Argentina o Bolivia carecen, por el momento, de&amp;nbsp; suficientes alternativas de empleo en otros sectores económicos de sus respectivos países, abocándose por tanto a la emigración exterior o al reasentamiento en los cinturones de miseria de las principales ciudades latinoamericanas.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Esto ayuda a entender, &amp;nbsp;en parte, &amp;nbsp;el porqué los inmigrantes paraguayos en España han aumentado en un 3.000 % en los últimos seis años, demostrando en la práctica como las realidades de dos países en apariencia tan alejados, pueden confluir de forma insospechada.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=11814" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>mgarcia@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/mgarcia%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="miseria" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/miseria/default.aspx" /><category term="agricultura" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/agricultura/default.aspx" /><category term="Argentina" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/Argentina/default.aspx" /><category term="soja" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/soja/default.aspx" /><category term="campesinos" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogparaguay/archive/tags/campesinos/default.aspx" /></entry></feed>