En los años de mi infancia, recuerdo haber asistido un día a una representación de aquel famoso musical llamado "El diluvio que viene". En esa función, recuerdo perfectamente una canción cantada por uno de los protagonistas que decía algo así como
"una hormiguita sola, es imposible,
es un cero sin ningún valor
pero una hormiguita
junto a otra hormiguita... mueven la montaña".
En estos días me encuentro en España y, después de haber asistido en Barcelona al En Vivo, la asamblea general de los miembros y voluntarios de Intermón Oxfam, he recordado una y otra vez esta canción. La razón de esto es que en estos dos intensos días he podido encontrarme con cientos de personas que de la manera más desinteresada dedican horas y esfuerzos sin par para la noble tarea de "obtener un mundo más justo".
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