Un hombre da agua a sus vacas


A lo largo del inmenso valle del Rift, esa colosal grieta que se abrió en el corazón de África y que determinó la morfología no sólo social sino también climática del continente, hay múltiples grupos étnicos que comparten tradiciones similares. Muchos de ellos son pertenecientes a las tribus nilóticas y son pastoralistas; están repartidos por países como Sudán, Kenya, Uganda y el Norte de Tanzania. Entre los grupos étnicos más importantes están los Nuer, Shilluk, Didinga, Toposa, Luo, Samburu, Pokot, Kalenjín, Turkana, Karimoyong  aparte de muchos otros. Casi toda su cosmología o su visión de la vida está dominada por el ganado. Las canciones populares hablan de "aquella chica que es tan bella como mi mejor vaca", los saludos y las preguntas de rigor sobre la familia y la salud incluyen también a las vacas del saludado o saludada. Toda la vida, la cultura y los valores tradicionales circulan alrededor del ganado.

Estos grupos comparten también muchas de las narraciones legendarias sobre la creación del mundo (cosmogonías). Una de las más famosas dice que, cuando Dios creó el mundo, repartió a cada tribu una de las responsabilidades/tareas que había. A algunos les dijo que serían pescadores, otros que recogerían miel silvestre... y a los de la tribu en cuestión (no importa qué grupo de entre los nilóticos), les dio todas las vacas del mundo. Por tanto, los niños de aquellas tribus crecen con la fija convicción que las vacas que hay por ahí desperdigadas por todo el mundo son suyas por mandato divino, y es el deber de la tribu hacerse cargo de aquello que Dios ha ordenado.

Y aquí es donde los intereses de la tribu en cuestión entran en colisión frontal con los de la tribu vecina, ya que si son también nilóticos y comparten la misma creencia verán que las vacas del vecino no están donde deberían estar, y por tanto hay que hacer algo para traerlas al redil de la tribu. Como pasa en muchos otros casos, lo que para unas personas es robar, para otros es "devolver a casa lo que nos pertenece". Es más, aparte del beneficio económico que supone para la tribu y para los "guerreros" que llevan a cabo tal acción, hay en esas actividades un fuerte elemento de coraje y de valor... donde los jóvenes demuestran palpablemente que ya no son niños y son aceptados en el círculo de los mayores una vez que han demostrado su valor en una de estas razzias.

El ganado vacuno es esencial para todo tipo de actividades sociales, especialmente matrimonios. Según la cultura tradicional, el padre del novio debe acordar con la familia de la novia un número determinado de vacas, que puede variar según la tribu y las costumbres de 20 a 150. Por tanto, es esencial para una familia el tener vacas suficientes para poder casar a los hijos cuando llegue la hora. 

La consecuencia práctica de estas tradiciones ancestrales de quitarle las vacas al vecino se traduce cada año en cientos de víctimas mortales. Hace un par de generaciones, los ataques (casi siempre nocturnos) tenían lugar con flechas y lanzas, lo cual suponía que las bajas no eran muchas, pero el hecho es que ahora la proliferación de armas ligeras (especialmente del infame Kalashnikov AK-47) han hecho que estas misiones tengan las más de las veces un final muy sangriento. Cuando escribo estas líneas me llega la noticia de la muerte de 20 personas en la zona de Samburu en Kenia debido a estas prácticas... algunos bandidos intentaban robar más de mil cabezas de ganado cuando tuvieron la mala suerte de encontrarse con fuerzas de la policía. Este incidente es un botón de muestra de lo que suponen estas prácticas a lo largo del año: cientos y cientos de muertos a costa de una cultura que ve en las vacas la expresión máxima de riqueza y de poder.