martes, 11 de marzo de 2008 16:47
Belén Liñán
Jugamos y perdimos
Como toda escuela que se precie, Ambassador School (situada en Vasai, aldeas del norte de Bombay, justo al lado del nuevo orfanato Karuna) tiene su equipo de fútbol: Ambassador Football Team. Como todo equipo que se precie, los Ambassador Football Team tienen un enemigo jurado: Bandra Football Team.
El campo estaba embarrado, el árbitro no sabía mucho más de fútbol que yo y el partido comenzó unos tres cuartos de hora tarde, pero eso no importaba. Ahí estaban esos once jugadores del Ambassador (la mayoría niños que viven en el orfanato Karuna), dispuestos a comerse a los de Bandra, que dicho sea de paso, es uno de los barrios más "pijos" de Mumbai.
Me gustaría relatar el partido como un buen periodista de ámbito deportivo, pero mi ignorancia en cuanto al tema no me lo permite. Diré que fue un partido emocionante, que a pesar de lo enormemente desarrollados que estaban los niños del Bandra en comparación con los del Ambassador (estos últimos sufrieron malnutrición de pequeños y no son tan fuertes ni tan altos), los de Vasai hicieron un partidazo.
Pero ganó Bandra. Yo veía las lágrimas en los rostros de Agnel, de Vikram, el enfado en la cara del portero Babu y la cara de póker de Pankash (al que, de todas formas, nunca le ha gustado el fútbol). Los adultos les intentamos convencer de que lo importante es participar, de que no pasaba nada, de que el próximo partido lo ganarían seguro. Ellos seguían mirando al suelo, enfurruñados, haciendo caso omiso de nuestras palabras. "Son niños", comentamos entre nosotros. Y ese fue el momento mágico, Agnel, Vikram, Babu, Pankash, que vivieron en la vía del tren, que recogían basura para sobrevivir, que pedían limosna... esos que ahora se enfadaban por perder un partido: AHORA SON NIÑOS.